acerca al equilibrio, a la tranquilidad.


Reproducimos apartes del comunicado enviado hoy por la red mundial Avaaz.org para movilizar ayuda internacional a la isla caribeña.
"Los haitianos están haciendo un llamamiento urgente a la comunidad internacional para recibir asistencia. En Avaaz, ya estamos en contacto con organizaciones locales que están movilizando esfuerzos y ayuda comunitaria. Enviémosles una ola mundial de donaciones que alcancen las zonas más afectadas y vulnerables, para salvar vidas y ayudar a la gente a recuperarse y a reconstruir. Avaaz trabajará con organizaciones y contrapartes para que la ayuda beneficie a quienes más la necesitan. Haz clic abajo para donar:
https://secure.avaaz.org/es/stand_with_haiti
Basándonos en los consejos expertos de ONGs humanitarias internacionalmente reconocidas que han estado trabajando en Haití durante más de 30 años, ofreceremos las donaciones a organizaciones locales de confianza, como:
Desde La Guerra de las Galaxias, Blade Runner, Alien y quizás, Matrix, el cine de ciencia ficción no nos ofrecía un plato tan delicioso como este, preparado pacientemente por James Cameron durante más diez años.
Pero si la crítica mundial y el público la han respaldado con elogios y entradas masivas, no es sólo por los méritos técnicos y estéticos, que obviamente, la película tiene de sobra, sino por algo más que eso, y es una lástima que los comentarios de la prensa colombiana se estén concentrando sólo en el récord de taquilla y en la comparación con la que tuvo Titanic.
Avatar es una película oportuna, en el sentido de que llega a las pantallas en un momento en que sectores cada vez más amplios de la sociedad se están cuestionando el asunto del agotamiento de los recursos de la Tierra y la relación que los humanos tenemos con ella. En la superficie, la película se trata de una batalla entre marines y Na’vis, con avatares (que en este caso son como alter egos de los humanos en el cuerpo de los nativos) atrapados en medio de los dos bandos. Un poco más allá de la superficie, la historia habla de la ambición de un país, los Estados Unidos --que pretende siempre actuar en nombre de la humanidad—por obtener ganancias de un recurso escaso que abunda en el planeta Pandora; de una científica que está tratando de entender ese mundo asombroso, y de la lucha de una especie por proteger su hogar de la destrucción que viene con las excavadoras.
Pero en esencia, la historia nos recuerda la conexión profunda entre todo lo viviente. La bellísima metáfora de la unión con plantas, animales y tierra a través de las hebras del cabello; la importancia de conocer y no alterar esas conexiones y la presencia cierta y respetable de un ser superior, en este caso Eywa, la gran Madre creadora, lo que hacen es poner en un lenguaje claro y atractivo para el público un mensaje que la ciencia y el movimiento ambiental de todo el mundo ha tratado de insertar en la conciencia colectiva en los últimos 50 años.
Los Na’vi y su mundo increíblemente bello son la metáfora de lo que la humanidad perdió hace mucho tiempo y es ese conocimiento y esa relación de iguales que saben mantener con el entorno natural, donde nadie es superior a nadie y todos dependen de todos. Y aunque es inevitable pensar que muchos pueblos indígenas todavía conservan esa capacidad, la película se encarga de recordarnos cuán frágil es ese reducto de saberes frente al poder de la empresa extractiva y sus aliados militares.
Personalmente lamento que la cinta caiga también en las gringadas de siempre: despliegue de armas, mesianismo blanco y algunos lugares comunes, como flechas versus tanques, pero esto es conjurado con un desenlace inesperado que en últimas es fiel al sentido original de la película y deja en la memoria el sabor bonito de algo que vale la pena volver a mirar.
Avatar es un buen ejemplo de lo que el arte cinematográfico puede hacer cuando tiene algo que decir. Que El Vaticano haya salido a descalificarla, antes que un handicap es un elogio para la película.
Por Mara del Río.
El Centro quiere decir algo, hace rato, y no lo escuchan. Al Museo del Caribe, que está allí, diciendo todo, no lo leen, y el Transmetro, que debería decir algo si en verdad quiere poner su grano de arena para un cambio cultural en la ciudad, no piensa decirlo.
La recuperación del Centro, la construcción del Transmetro y el Museo del Caribe son tres temas sobre los cuales la ciudad debería ponerse a pensar seriamente. Lo digo porque si vamos a hacer un balance de cómo le fue a la ciudad en estos grandes frentes en el año que termina, tenemos que decir que el balance es preocupante.
El manejo del Centro –histórico o no—en este último año no varió sustancialmente de lo que veníamos viendo y padeciendo década tras década. Se hicieron más obras, se pavimentaron más calles, se “invirtieron” recursos, se adjudicaron contratos, se hicieron anuncios y se ensayaron medidas… pero a la situación del Centro en aspectos como la habitabilidad, la seguridad y sobre todo, la calidad de vida para sus habitantes, no se le ve tratamiento de fondo.
No se conoce una política social para el Centro; no se habla de servicios para la población que circula diariamente por allí; no se habla de escuelas ni de guarderías ni de servicios de salud ni de soluciones dignas para los habitantes de la calle ni de programas de atención integral para niños y adolescentes que prevengan el consumo de drogas en los barrios aledaños y en el centro mismo. Ni siquiera de sanitarios públicos, que es lo mínimo que puede ofrecer una ciudad que se diga moderna y competitiva. Ni qué decir de campañas educativas que promuevan la apropiación real de las obras y proyectos que allí se ejecutan por parte de los ciudadanos, o que se preocupen por recoger la memoria de este importante sector a través de sus relatos urbanos e historias de vida.
Qué pena encontrar tantas carencias en el manejo de un asunto que atraviesa el corazón mismo de la ciudad y revela el talante de sus administraciones, pero así es, y estas debilidades están conectadas con los otros temas a los que me refiero al comienzo de este artículo: el Transmetro y el Museo del Caribe.
El 12 de diciembre El Heraldo publicó en primera página los resultados de una tertulia promovida por el periódico sobre el proyecto de transporte masivo de Barranquilla, noticia que se tituló con la frase de Alvaro Osorio, gerente de la empresa: “Transmetro traerá un cambio cultural a Barranquilla”. Leyendo la nota, sin embargo, no se encuentra por ninguna parte una mención a las actividades de educación o “cambio cultural” realizadas o promovidas por el proyecto. La tertulia se había desarrollado en torno a temas como el sistema electrónico de control, las rutas, el combustible, el programa de chatarrización, el sistema de localización satelital y otros detalles técnicos de la operación del sistema, todos muy importantes para el funcionamiento del mismo; es decir, nada que no deba tener un sistema de este tipo en cualquier lugar del mundo. Solo que en otras ciudades –ni siquiera del mundo sino del país, verbigracia Medellín—la implantación de los sistemas de transporte masivo conllevan un programa de información y educación a los futuros usuarios, aspecto que aquí brilla por su ausencia.
La ciudad no ha visto una campaña masiva que involucre a colegios, universidades, empresas y público general sobre las condiciones del servicio, horarios, funcionamiento de las estaciones, normas de comportamiento dentro de ellas, el cuidado de los buses y otras cositas que son de interés apenas obvio para quienes lo van a utilizar día tras día. Quizás me haya vuelto lenta para captar ciertas cosas, pero no entiendo cómo es que el Transmetro le va a “traer un cambio cultural a Barranquilla”. ¿Es capaz la sola infraestructura de producir tales milagros?
En cuanto al Museo del Caribe, el asunto es de otro orden: el que se anunció y se inauguró como el proyecto cultural más importante del Caribe colombiano y uno de los más interesantes del país, ha tenido un tibio recibimiento por parte de la región y de la ciudad misma. Lo primero no es de extrañar si se tiene en cuenta que hasta ahora el museo no ha podido lanzar (seguramente por falta de presupuesto) una campaña de divulgación y promoción en todas las ciudades caribeñas, y no ha sacado tampoco la exposición itinerante que se anunció al principio, pero que la ciudad que lo hospeda no se muestre interesada en la nueva institución es sencillamente lamentable. Y no me refiero únicamente a la cifra de visitantes que recibe sino al impacto de la exposición sobre la opinión pública, sobre el sector educativo y sobre el mundo cultural de la ciudad.
Se reconoce, sí, como un nuevo y atractivo sitio para visitar en la ciudad, y lo mostramos con orgullo a los foráneos, pero como institución cultural el el museo no ha tenido impacto. No es falso afirmar que en la prensa local, en revistas y otros medios de comunicación como la radio, la web y la televisión, son muy escasos los comentarios, notas críticas o referencias a los contenidos y formas narrativas que propone el Museo para mostrar la historia, la naturaleza y la cultura de la región Caribe. ¿Qué concepto les merece a los músicos de la ciudad la pieza de Einer Escaf y la puesta en escena de la Sala de la Expresión? ¿Qué opinan los académicos y los investigadores sociales sobre las exposiciones de las salas Acción y Gente? ¿Cómo lo han recibido los estudiantes que a diario acuden al museo? ¿Qué feedback ha recibido éste de sus visitantes?
Son preguntas que me surgen luego de ocho meses en los que la ciudad ha tenido tiempo de conocerlo y de hacerse, al menos, a una primera impresión que sirva para generar, al menos, un intercambio de ideas en torno a la narración del Caribe que allí se propone. La apatía que hasta ahora la ciudad demuestra hacia el museo no es consecuente con el trabajo realizado por los estudiosos más importantes del Caribe, e induce a pensar que esta ciudad es refractaria a los cambios y a los debates culturales.
Los medios, como dije antes, tampoco ayudan, pues se limitan a reproducir la información que el museo les entrega sin ampliar nada ni profundizar en ningún tema, ni de forma ni de fondo. Los periódicos y revistas nacionales también toman el camino fácil; ninguno ha producido un informe propio que le muestre al público alguna de las muchas joyas temáticas que contiene el museo.
Por eso causa tanta extrañeza la afirmación del gerente del Transmetro, porque si ni siquiera el Museo del Caribe, que es una institución pensada para producir cambios culturales, parece lograrlo, qué se deja para un proyecto cuya única función es llevar gente de un lado a otro.
Digo que la ciudad debe pensar en todo esto seriamente porque no puede ser que a estas alturas sigamos concibiendo el desarrollo como un asunto de obras y no de procesos. Al centro podrán recuperarlo mil veces y mil veces se perderán las inversiones si no se trabaja también con la gente, con sus realidades y sus expectativas, con su historia y sus visiones de futuro. No se requiere nada del otro mundo ni sería necesario contratar expertos de afuera porque la ciudad tiene mentes y manos para hacerlo. En las universidades abundan los equipos de trabajo y los insumos para ponerle contenido a los moldes de cemento.
El Centro quiere decir algo, hace rato, y no lo escuchan. Al Museo del Caribe, que está allí, diciendo todo, no lo leen, y el Transmetro, que debería decir algo si en verdad quiere poner su grano de arena para un cambio cultural en la ciudad, no piensa decirlo.

Cristina Duncan escribió para otra persona pero también para sí misma, y al cabo de muchos años encontró que el contenido de aquel "atado" de mensajes bien podía compararse con las vivencias de millones de personas que abandonan, por diversas razones, su país de origen y deben construirse una vida en otra nación. (...) Cada carta de este libro es, en sí misma, un capítulo del proceso de adaptación: ser subvalorado, resistir, escapar de, recordar, añorar, necesitar, defender su identidad, y en consecuencia, todo aquello que implica adaptarse: reaprender su propia lengua, crear estrategias de supervivencia, protegerse y al mismo tiempo abrirse, aprender, insertarse en, legalizarse. Es decir, conquistar un espacio no sólo físico sino también emocional, social y espiritual. Tallulah.doc es la ruta interior y exterior seguida por Jenny, narrada en una amena, clara y conmovedora prosa en la que brillan el humor, la sensibilidad y la inteligencia.
Mujeres, jabones y hombres
Mientras llega el autobus:
Mi querida Tallulah:
Cantaclaro se suma desde Barranquilla a la iniciativa de la Alianza Ciudadana por la Democracia, que radicó ante la Honorable Corte Constitucional una respetuosa solicitud en defensa de nuestra Constitución y en contra del referendo reeleccionista. La Alianza Ciudadana por la Democracia solicita a la Corte que declare la inconstitucionalidad de la Ley 1354 de 2009, que convoca al pueblo a un referendo para la segunda reelección.
Para promover la petición ciudadana se realizó hoy e
n el Centro Cívico de Barranquilla un plantón y "firmatón" en el que además se suministraron vacunas simbólicas para evitar el contagio de la "reformitis aguda" con un Re-Constituyente primario.
En las fotos, Fabio Monroy aplicando la vacuna y varios ciudadanos estampando su firma en la solicitud.
Tallada en una carne alada oscura y firme
llegó mi hermana Sara desde lejos del mundo
a mis años de asma y juegos de escondidas
a encenderme con su atávica Africa iluminándole la piel
...
Ver completo registro del evento en el enlace de la agencia de noticias culturales NTC.
"En Colombia, los escritores carecemos de cualquier motivo para tener razones de esperanza. Por el contrario, preguntas y preguntas surgen a borbotones y constatamos con desaliento cómo aquí toda tragedia se quiere convertir en gesto vacío, vana retórica, repetición de lágrimas sin llanto. La misma gritería irresponsable, el palabrerío sin sentido transformador, y después el olvido interesado con el que pretendemos tapar, como el gato, nuestras vergüenzas íntimas. El país ha refinado tanto su mentira que hemos logrado convertir la muerte en tema de academia, en informes impolutos para instancias inexistentes, en conciencia congelada que asiste impávida al exterminio y la catástrofe.
Como si se hubiera escrito ayer.

Exposición Arte
Itinerante, de la artista vallenata Yarime Lobo Baute, con la participación, como artistas invitados, de Carlos Londoño (Pelicano), Arelis Pana Epiayú, y Carlos Alberto Trujillo y Deidier Díaz, estudiantes de la Facultad de Arte y Folclor de la Universidad Popular del Cesar.
Inauguración el martes 10 de noviembre a las 6:30 p.m. en la Alianza Francesa de Valledupar.
Montería

Con Retrato. Realidad y percepción, el Museo Zenú de Arte Contemporáneo-MUZAC, cierra
sus actividades del 2009.
La exposición ha sido conformada con la Colección del Museo Nacional y una selección de artistas de la Región Caribe.
Se inaugura el jueves 12 de noviembre a las 6:30 p.m. con conferencia y visitas guiadas. La tarjeta muestra las obras "El Veterano" de Ricardo Moros Urbina y "Raúl Gómez Jattin" de Bibiana Vélez.
Barranquilla

El Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte y la Facul
tad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico invitan a la exposición Visualidades. De la experiencia a la construcción de la imagen, que mostrará trabajos de los estudiantes de Artes Plásticas. El martes 10 de noviembre en el Lobby del Edificio de Postgrados, 2º piso, de 6:30 a 8:00 p.m. Estará abierta al público hasta el 27 de noviembre.
Cartagena: Se prende la fiesta
Entre las novedades de la programación oficial están el desfile gay o de la diversidad sexual y un concierto de rock
Más de 40 actividades, que incluyen talleres, conciertos, desfiles estudiantiles, festivales de salsa y música novembrina, y comparsas de grupos folclóricos, trae para este año la programación de las Fiestas de Independencia, con las que los cartageneros y cartageneras conmemorarán 198 años de independencia.
El acto oficial se llevó a cabo en el Teatro Adolfo Mejía y estuvo presidido por la alcaldesa Mayor de Cartagena, Judith Pinedo Flórez y la directora del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) Gina Ruz Rojas, quien se encargó de hacer la presentación del portafolio festivo a los asistentes al Teatro.
PRENSA IPCC
Riohacha, octubre 31 de 2009En Riohacha, la histórica capital de la nación Wayúu, donde se libraron batallas claves por la independencia de Colombia, terminó hoy el 4° Congreso de las organizaciones sociales por la autonomía del Caribe colombiano, organizado por la Red de Mujeres del Caribe con el apoyo del Area de Género de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, Aecid.
Reunidos en mesas de trabjo y plenarias, más de 200 líderes de los movimientos sociales de la región, entre ellos dirigentes cívicos, indígenas, afrodescendientes, jóvenes, madres, comunitarias, LGBT y campesinos, entre otros, sesionaron por dos días en el Centro de Convenciones de esta ciudad para presentarle al conjunto de la sociedad caribeña una estrategia que haga viable la luchada meta de la regionalización y a partir de ésta, un proyecto de sociedad.
Convencidos de que el proyecto de regionalización no podrá adelantarse sin la participación de los sectores sociales de toda la región, y que son los ciudadanos y ciudadanas los que le dan legitimidad al proceso, los participantes decidieron profundizar el trabajo organizativo y de formación que vienen adelantando desde hace varios años y en el cual han involucrado a cientos de organizaciones.
Frente a los otros actores y propuestas del proceso de regionalización, como el Compromiso Caribe, el Fondo de Compensación Regional y la consulta popular en las urnas planteada por los gobernadores para octubre de 2010, el Congreso encontró que existe coincidencia en algunos puntos pero otros requieren de un diálogo más abierto.
Aterrizando en los temas claves
Con la Constitución Nacional, la asesoría técnica de profesores de la Universidad Nacional y el conjunto de propuestas del maestro Orlando Fals Borda, los asistentes trabajaron intensamente en temas claves para el proceso de regionalización, como la normatividad sobre ordenamiento territorial, LOOT, Región Administrativa de Planeación (RAP), Región Ente Territorial (RET), Entidad Territorial Indígena (ETI), y nuevas entidades propuestas como las Entidades Territoriales Afrodescendientes (ETA), además de la propuesta de extender la ley de participación de las mujeres a todas las instancias de manejo político administrativo de la región.
Como facilitador invitado actuó el profesor Normando Suárez, sociólogo guajiro, exdirector técnico del Corpes C.A., y actual profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sede Caribe, y por parte de la RMC de Audes Jiménez González, quien coordinó la agenda del evento.
El grupo estuvo integrado por las coordinadoras departamentales de la RMC, líderes de los diferentes sectores sociales, estudiantes, profesionales, y personas que por primera vez participaban en un congreso regional de la RMC.
La ponencia central de la institución organizadora, titulada Desarrollo social y ordenamiento territorial con perspectiva de género, derechos humanos y etnias, resume la situación en que se encuentran ciertos indicadores sociales relacionados con las mujeres, los pueblos afrodescendientes y los pueblos indígenas, los cuales no son tradicionalmente considerados por las entidades nacionales y regionales entre los indicadores socioeconómicos que orientan las políticas públicas.
Frente al modelo de desarrollo para la nueva Región Caribe como entidad territorial, la asamblea de organizaciones reunidas en Riohacha acordaron apostarle a “un modelo integral que tenga como centro al ser humano en su diversidad y en equilibrio con la naturaleza. Desde esta apuesta de desarrollo, la justicia, la libertad, la equidad y el bienestar deberán tener siempre enfoques diferenciales y ser altamente participativos, lo cual conlleva al reconocimiento de los ciudadanos y ciudadanas como constituyentes primarios y sujetos de derechos.”
“Este enfoque –continúa el documento- no excluye de ninguna manera la necesidad del crecimiento económico pero coloca a éste en función de las personas y no a las personas en función del crecimiento económico. Plantea, además, la necesidad de desarrollar los mercados internos a nivel local, regional, intraregional y nacional, para lo cual las inversiones en infraestructura deberán alcanzar a todos los centros de producción y no sólo a los sectores donde están las grandes inversiones inmobiliarias, los proyectos mineros, los enclaves agroindustriales o los emporios comerciales.
La propuesta busca asegurar una distribución equitativa de los beneficios por la explotación de los recursos naturales, y se define como ambiental y socialmente sostenible en la medida en que hace énfasis en la protección y aprovechamiento racional de la diversidad biológica y cultural para la generación de riqueza y bienestar.
A renglón seguido, el profesor Suárez expuso los mecanismos legales y financieros contemplados en la Constitución Nacional, analizándolos de acuerdo con los postulados y propuestas de OFB, para cambiar el mapa político administrativo del país, como condición para superar sus dificultades más apremiantes y sus más profundos conflictos.
En las plenarias que se realizaron hoy, las diferentes mesas de trabajo expusieron los resultados del ejercicio sobre creación y competencias de las RAP, RET, analizando las conveniencias y desventajas de cada una, definiendo por mayoría que la conformación de la RET debe ser la meta a corto plazo del conjunto de la sociedad civil de la región.
También acordaron continuar trabajando con otras regiones en el diseño de un nuevo proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial que responda no sólo a las necesidades de la Región Caribe sino de todas las regiones periféricas del país, que reclaman una reforma de los mecanismos de distribución del ingreso y una mayor equidad frente a las regiones del centro.
En la tarde del sábado el Congreso definió el plan de acción a diciembre de 2010 y una propuesta de organización institucional que permita desarrollar a futuro las figuras de los círculos de diputados regionales, la autoridad ejecutiva regional, un ente técnico de soporte y unas instancias de representación del movimiento social para incidir en la toma de decisiones de la Región Ente Territorial del Caribe, Región Caribe.
Por Patricia Iriarte
La ceiba es el gran árbol de las sabanas y bosques secos tropicales, y todos los pueblos que han convivido con él lo han considerado sagrado. Así fue para los mayas, quienes creían que sus ramas permitían abrir los 13 cielos,y ciertas tribus de la Amazonia peruana conciben un universo formado por tres planos que se comunican a través de una ceiba.
Es el árbol mayor de Africa Occidental y en la mitología yoruba es la madre protectora de Orula, hermano de Changó, a quien Elegba enterró al pie de este árbol para salvarle la vida. Se le aprecia mucho en Asia por su flor algodonosa que proporciona las más suaves almohadas y cojines, porque en efecto, la isla de Java, Malasia, Filipinas e Indonesia comparten con nosotros algunas de las 48 especies de este género, siendo una de ellas la ceiba caribaea, que es, seguramente, la que se honra en Cuba y Puerto Rico, donde la han escogido como el árbol nacional.
Hago esta breve introducción botánica porque no es cualquiera el emblema que ha elegido Roberto Burgos para hablarnos del peso que tiene la memoria entre los hombres y mujeres que fueron desterrados o transterrados desde su patria africana hasta estas tierras a través de un mar hasta entonces desconocido que los enfermó, que se los tragó y que después los vomitó, ya destruidos, en una plaza de Cartagena.
Texto leído en el marco del XXI Encuentro Nacional de Literatura, dedicado este año a la obra del escritor colombiano Roberto Burgos Cantor, y organizado por el Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte.
Barranquilla, 9 de junio de 2026 Despedida a una cantadora inmortal (I) Por Patricia Iriarte El miocardio falló para siempre en la tarde d...