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martes, octubre 25, 2011

Alerta ambiental II: Los Parques siguen en la mira



Hace un año alertamos aquí sobre los daños ya ocasionados y los peligros que se avecinaban para el medio ambiente en el Caribe colombiano. En julio de 2010 hablábamos sobre los riesgos que representaban las obras de rectificación del Canal del Dique para el Parque Nacional Corales del Rosario; sobre la modificación del área Ramsar que protege al Parque Isla de Salamanca y todos sus humedales, para favorecer el establecimiento de puertos carboníferos frente a Barranquilla; alertamos sobre la cuchilla del progreso talando mangle en Rincón del Mar, y sobre otros cuantos temas que estaban en ese momento a la orden del día. 


Señalábamos la contradicción entre algunos anuncios hechos en esos días, como el compromiso de los gobernadores con la protección de sus ecosistemas, con la presentación de una política de "región bio-competitiva" que otorgó, como quien dice, "licencia para matar". 


¿Cuál es la política ambiental del actual gobierno?


Primero da una señal positiva al frenar el proyecto de hidrocarburos en la Reserva de Sea Flower, abrumadoramente rechazado por las comunidades isleñas y por la opinión mundial, como lo demostraron cientos de miles de firmas recogidas a través de las redes sociales. Mejor dicho, le tocó frenarlo. Entre tanto le está dando continuidad a la política uribista de tierra arrasada para sembrar monocultivos, favorecer la inversión de los grandes grupos económicos y promover, directa e indirectamente, el despojo territorial, cultural y social de los campesinos, indígenas y comunidades afrocolombianas.


Al mismo tiempo, al Presidente se le va la lengua en una asamblea de hoteleros y menciona el proyecto de Six Senses en el Tayrona, donde ya está claro, nuevamente, quiénes son los interesados: los Dávila Abondano, estirpe que junto a otras familias tradicionales del Magdalena se han hecho tristemente célebres por su habilidad depredadora: en sólo diez años destruyeron la bahía de Santa Marta y todas las playas que tuvieron a su alcance.


El anuncio, por fortuna, no pasó desapercibido y, casualidad o no, después de los 5.000 miembros en el grupo No a la construcción de un hotel 7 estrellas en el Tayrona, el mandatario y sus funcionarios se apresuran a hacer aclaraciones y promesas de respeto a la legislación colombiana sobre la consulta previa a las comunidades indígenas. No les queda de otra. Intentar manipular una consulta con el Consejo Territorial de Cabildos sería muy poco inteligente. 


Santos creyó poder jugar con la palabra empeñada en la Sierra en su mediática posesión ante los mamos, pero ahora debe estar estudiando historia. Le recomendamos el último documental del Colectivo Zhigoneshi: Resistencia en la Línea Negra, para que refresque sus conocimientos sobre el papel de la resistencia arhuaca en la expulsión de los curas de San Sebastián de Rábago, recuperando para los pueblos de la Sierra el sitio sagrado de Nabusímake. Desde allí hasta la cancelación de un proyecto carbonífero en La Guajira durante el gobierno de Andrés Pastrana había pasado casi un siglo, y desde ese episodio a acá, más de diez años. La opinión pública también ha madurado, y esa franja respetable de clase media que se expresa en las redes (que casi se expresa solo en las redes), ha logrado pronunciar un No al unísono. Un No rotundo a la construcción de un hotel de 4, de 5 de 6 o de 7 estrellas en el Tayrona. 




Al parecer, nadie se opondría a un hotel como los que ya existen: los Ecohabs, que funcionan desde hace por lo menos 20 años sin causarle daño al Parque; las cabañas de Arrecifes, las zonas de camping y el rancho de hamacas (todos estos manejados antes por la Dirección de Parques y ahora por Aviatur). Un proyecto que corrija los errores de ese proceso de concesión, permitiendo conciliar la conservación con las necesidades de las comunidades locales, en condiciones que sean social y culturalmente sostenibles, sería mirado con buenos ojos, quizás, por los mismos pueblos indígenas, que obviamente preferirían no vernos mucho por sus fueros.


En el Tayrona parece, hasta ahora, que vamos ganando la partida, pero siguen vivas las otras cabezas de la Hidra. Una de ellas es urgente enfrentarla, y es la que se está comiendo los Montes de María.


Cultivo de palma africana en Montes de María
Los planes del gobierno para reactivar la economía de esta zona son los mismos que dejó en marcha el gobierno anterior (sin duda, uno de los "huevitos de oro" del otro presidente), y esos planes retan seriamente cualquier política ambiental y social seria. ¿Saben ustedes por qué se están acabando los aguacates de El Carmen de Bolívar?


Hay que seguir alertas frente al tema de Ramsar e Isla de Salamanca, y cuestionar resueltamente la exportación de carbón por los puertos del Caribe como la vienen haciendo actualmente las empresas asentadas en Colombia. El Caribe y sus parques, sus bosques, sus aguas, su fauna, su gente, están amenazados. La alerta sigue encendida.

lunes, diciembre 20, 2010

Y nada que aprendemos

Por la vieja carretera al mar, hoy llamada 51B, y menos de 100 mts después de la entrada al Club Caujaral hay un arroyo que probablemente viene del lago del Cisne y a lo mejor termina en las calles de Barranquilla... 
Allí, al costado izquierdo de la vía, debajo del puente y al lado de una casa, este deplorable espectáculo. 

Icopor, material aislante de neveras. ¿Desechos industriales? 

El mismo arroyo, visto desde la Autopista

Todo ese sector ha sido escogido como botadero de escombros.

¿A qué autoridad ambiental "se le pasa" esto? ¿A La CRA, al Damab?
¿Quién responderá si hay un represamiento y desborde de las aguas?
Con todo lo que está pasando en el Caribe ¿cómo puede haber "gente" que cometa estas barbaridades? 

Nada que aprendemos, y después estamos llorando.

jueves, julio 15, 2010

Alerta ambiental por el Caribe colombiano

Re
La región Caribe colombiana, en sus 132.288 kilómetros cuadrados, posee al menos siete diferentes tipos de ecosistemas, muchos de ellos estratégicos para la producción de agua, oxígeno y conservación de la biodiversidad. Ni para qué mencionar que estos recursos tienen además un valor paisajístico y recreativo que atrae visitantes y deja recursos, además de sostener a muchas culturas nativas, indígenas y mestizas que han surgido y se han mantenido vivas gracias a la existencia de estos hábitat .

Es por esta variedad, por la abundancia de especies endémicas y por supuesto, por la función que cada especie o comunidad vegetal y animal cumplen, así como por los complejos y delicados procesos ecológicos que éstos realizan, por lo que se han creado en la región 11 áreas protegidas desde 1973 hasta hoy, siendo esta la zona de Colombia con mayor cantidad de parques naturales.
Pero existen otras razones de peso que explican esta especial situación de protección: el Caribe es también la parte más rápidamente degradada del país por cuenta de ciertas actividades económicas, de los asentamientos poblacionales y de los procesos productivos no sostenibles que se llevan a cabo en su territorio. Estudios de la Universidad Nacional de Colombia y del Instituto Alexander von Humbolt han demostrado que aquí la pérdida de cobertura vegetal ha sido galopante desde hace siglos y que la degradación de los cuerpos de agua adquiere proporciones de alarma, por mencionar sólo dos de los problemas que nos aquejan.

Pues para agravar este panorama de por si desalentador, el gobierno nacional se ha propuesto darle vía libre a cuanto proyecto y megaproyecto le pinten en la región, sin importar dónde se quiera ubicar ni qué impacto pueda ocasionar sobre el invaluable patrimonio natural.

  • Ya tenemos en la Guajira la mina a cielo abierto más grande del mundo, con 69.000 kilómetros cuadrados de suelo excavado durante 25 años ininterrumpidos y extendidos hace poco a 25 años más bajo el mismo esquema, para 50 años de actividad extractiva.
  • Hace dos meses se firmó el acta de inicio de obras en el Canal del Dique para el estrechamiento de unos tramos y la construcción de una compuerta que habrán de aliviar la descarga de sedimentos a la bahía de Cartagena. Nada habría de malo en ello; por el contrario, buscarle solución a la contaminación y a la colmatación de la bahía cartagenera es un propósito loable, de no ser porque el proyecto afectará, a mediano o largo plazo, el Parque Nacional Corales del Rosario, que no sólo es la más extensa e importante barrera coralina de este lado del Caribe, sino que además es una joya para el turismo de sol y playa y uno de los atractivos más rentables para la misma Cartagena. El Ministerio no exigió a tiempo la licencia ambiental y sólo reacciona cuando el proyecto es un hecho, pero de manera tímida, sin que los profesionales de Parques puedan actuar con firmeza frente a los gestores del proyecto porque no tienen respaldo de la máxima autoridad, que es el ministerio. El asunto es que el proyecto va a aumentar la descarga de sedimentos sobre la bahia de Barbacoas, desde donde pasa directo a las islas a través de las corrientes.
  • Y ahora, la última: Minambiente promete a los industriales de Barranquilla derogar el decreto que estableció los límites de la reserva de Ramsar en el Magdalena y el Atlántico, para que puedan ejecutar a sus anchas todas las inversiones de infraestructura que tienen planeado hacer en los alrededores de la isla de Salamanca, y en general, en el complejo estuarino de la desembocadura del Magdalena. Ramsar es nada más y nada menos que la Convención Internacional para la protección de los humedales, siendo Colombia una de las partes contratantes.
  • La noticia de El Heraldo no puede ser más diciente. Juzguen por ustedes mismos:
"El ministro de Ambiente, Carlos Costa (...) se comprometió a dejar sin validez tal medida antes de que termine su periodo, el primero de agosto. Eso acordó con los directivos industriales y portuarios del Atlántico, que le presentaron ayer el sustento jurídico de la posición que defienden: el Departamento (...) fue incluido sin consultar, y dicha inclusión afectará gravemente las inversiones portuarias y el desarrollo industrial. Carlos Rosado, director de Asoportuaria, afirma que el Ministro dio inmediatamente las instrucciones a su equipo jurídico, por lo que considera que en unos siete días se estaría haciendo efectiva la derogación. “Le reiteramos los inconvenientes de estar en Ramsar, y salimos muy complacidos”, dice."

http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/0/0408000_



Preguntamos: ¿Dónde están los entes de control? ¿Dónde el respeto por los convenios internacionales que el país suscribe? ¿Dónde el movimiento ambiental que hace 30 años encabezó la protesta por la construcción de la carretera que mató los manglares de la isla de Salamanca -otro Parque Nacional-, hoy en recuperación gracias a las millonarias inversiones del Estado y sobre todo, de la cooperación internacional?

¿Nos dejaremos seguir haciendo goles como este y otros que se preparan a manos del consorcio que busca a toda costa (y de seguro con la ayuda del ministro Costa) construir un megaaeropuerto en una de las últimas franjas de bosque seco tropical que quedan en el mundo?

Fotografía tomada en la Vía Parque Isla de Salamanca por Patricia Iriarte

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