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sábado, mayo 09, 2026

Mujeres de palabra. Armemos la espantosa

#ColombiaTieneEscritoras. Colombia tiene mujeres en el ecosistema del libro y la lectura 

Pronunciamiento de mujeres colombianas frente al evento inaugural de la FilBo 2026 (Divulgado el 25 de abril de 2026 y firmado por 231 mujeres y varios colectivos)



Una mesa compuesta casi exclusivamente por hombres en un país donde las mujeres escribimos, editamos, ilustramos, diagramamos, investigamos, mediamos la lectura y sostenemos día a día el mundo literario: así fue la mesa inaugural de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2026, organizada por la Cámara Colombiana del Libro y Corferias Bogotá.  

No es una imagen nueva. Es un bodegón del patriarcado que persiste de múltiples maneras en los procesos, prácticas, escenarios y relaciones del mundo cultural, y especialmente en el ámbito literario. Dicho patriarcado también recorre la FilBo en Colombia, a través de quienes dirigen entidades públicas y privadas que, aunque apoyan la Feria con recursos económicos,  buscan destacarse por encima del equipo FILBo que trabaja y cuida cada detalle. 

No se trata de un descuido. No es una coincidencia. Es una escena que se parece demasiado a muchas otras imágenes de la historia cultural colombiana, y del mundo: listas de autores sin mujeres, delegaciones nacionales e internacionales sin escritoras, paneles donde la voz de las mujeres en toda su diversidad, de la comunidad afro, indígena, de la población LGBTIQ+, están ausentes  o son la  excepción.  

Año tras año, día tras día, vemos espacios del mundo literario donde desfilan delegaciones de escritores colombianos sin una sola mujer o con muy pocas. Ello ha motivado pronunciamientos colectivos bajo una consigna que hoy vuelve a cobrar fuerza: Colombia tiene mujeres en el ecosistema del libro y la lectura. 

#Colombiatieneescritoras fue el hashtag y el lema de la campaña que, en 2017, 36 escritoras colombianas llevaron adelante para alzar su voz frente a la decisión del Ministerio de Cultura de no incluir mujeres en la delegación de escritores que representaría al país en las actividades del año Colombia-Francia. La campaña tuvo eco a nivel distrital, no nacional, y un año después, la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital de las Artes crearon el Premio Elisa Mújica, para obras de escritoras colombianas. En otros muchos espacios ha aumentado la presencia de mujeres en eventos literarios.  Cinco años después, el mismo ministerio desarrolló el proyecto Biblioteca de Escritoras Colombianas, que ha logrado visibilizar el aporte de mujeres que han escrito desde  siglos atrás, mujeres que habían sido silenciadas.  

El año pasado la escritora Yolanda Reyes escribió un artículo  cuestionando que en la inauguración de la Feria del Libro de Bogotá 2025 solo estuviera incluida una mujer escritora, Piedad Bonnett, entre un grupo muy nutrido de hombres. Era un llamado a que pensáramos bien nuestros eventos y comprendiéramos por fin que la diversidad de nuestro campo literario no puede estar por fuera de eventos tan importantes. Inaugurar una feria debería ser un acto de comunión entre diversos, no solo la pantalla de quienes dirigen una organización. 

Lamentablemente, este año la escena se  repite: figura en la inauguración una sola mujer, la ministra de cultura, y los demás  son representantes del poder organizado por una feria y un escritor. ¿Es posible invitar más escritores y escritoras, así como gente de diferentes lugares del país e identidades diversas?  

Hace cuatro años —y antes también— muchas de nosotras advertimos que este no es un problema anecdótico. No es el chiste, el chisme, el comentario en los cocteles del lobby literario. Se trata de algo estructural. La literatura colombiana se sigue contando en masculino. Y las mujeres no  buscamos “favorcitos” sino el derecho a ser leídas, reconocidas y consideradas en igualdad y con equidad en los espacios donde se define qué literatura representa al país. 

Hoy, esa premisa sigue viva. Porque mientras las mujeres escribimos, divulgamos, editamos, mediamos, y lo hemos hecho durante siglos, muchas veces en silencio, muchas veces desde los márgenes, seguimos enfrentando la misma exclusión material y simbólica en los espacios de mayor visibilidad.  

La historia lo demuestra: desde Soledad Acosta de Samper, quien debiera justificar su escritura en un mundo que no la concebía como autora, hasta las más de cien escritoras que han sido  rescatadas recientemente del olvido, ya que la historia literaria había decidido no nombrarlas. 

No es que no estemos. Es que insisten en  no reconocernos ni escucharnos. ¿Por qué no quieren admitir nuestra presencia? 

Nosotras hemos construido tradición, pensamiento y lenguaje. Hemos escrito sobre todos los temas cruciales para nuestros territorios: la desigualdad, la guerra, la paz,  la justicia, el cuerpo, la memoria, las infancias y las juventudes, la política, el deseo. Hemos fundado revistas, editoriales, librerías, encuentros, redes y procesos culturales. Hemos formado lectores y generaciones enteras de escritores y escritoras con pensamiento y palabra propia. Hemos sostenido la literatura incluso cuando no había y no hay espacio para nosotras. Y, sin embargo, cuando llega el momento de representar al país, seguimos siendo marginalizadas en la escena pública: servimos para que digan que hay un “nuevo boom de literatura femenina”, pero no para incidir y representar. 

Nos dicen que no es intencional. Nos dicen que son decisiones curatoriales.  Nos dicen que es coincidencia. 

Pero cuando la exclusión se repite, deja de ser casualidad y se convierte en estructura; y si para cambiar esa estructura, tenemos que armar “la espantosa”, lo haremos. 

No basta con que las editoriales publiquen a mujeres, si no se nos reconoce en los escenarios centrales. No basta con que nuestros libros circulen, si nuestras voces no están en la conversación pública. No basta con ser leídas si no somos legitimadas como interlocutoras de la cultura. 

La representación no es simbólica: es política, porque define quién habla y quién es escuchada. No vamos a permitir que hagan lo que han hecho con las guerras: que la historia es la de los ¿vencedores? 

¿Por qué, si la FILBo tiene una gran directora, como lo es Adriana Ángel Forero, ella no tiene voz ni presencia notable en la inauguración de un proyecto que lidera hace 4 años?  

Esa foto del evento inaugural de la FilBo 2026 no nos representa; este modelo ya no lo aceptamos. 

No es suficiente tener presente una colección de autoras colombianas —sin duda una labor que celebramos, aplaudimos y difundimos. Necesitamos espacios de representatividad, de toma de decisiones y visibilidad real. Porque nadie puede hablar por nosotras sin nosotras. 

Hablamos como escritoras, como editoras, ilustradoras, traductoras, libreras, promotoras y mediadoras de lectura, investigadoras, diagramadoras, gestoras culturales, bibliotecarias y, sobre todo, lectoras. Hablamos como parte de un ecosistema que ha sido históricamente sostenido por mujeres y que, sin embargo, sigue siendo reglamentado y narrado sin nosotras. No pedimos inclusión. Exigimos reconocimiento. 

No pedimos espacio. Exigimos participación real. 

No pedimos ser invitadas. Exigimos ser parte de la conversación desde el inicio. 

Y aparecer en la foto, no como mera veleidad, o como un símbolo vacío, sino como muestra de un compromiso real con la paridad y la igualdad de oportunidades, con la presencia de nuestras múltiples voces. 

Porque Colombia no sólo tiene mujeres en el mundo literario. Colombia se escribe con nosotras y no existe sin nosotras. 

No vamos a seguir aceptando que se nos nombre sin que se nos vea, que se nos publique sin que se nos escuche, que se nos celebre sin que se nos incluya. Los equipos de operación, comunicación y difusión, así como los equipos logísticos, deben ser capacitados y sensibilizados para comprender y transversalizar el enfoque de género y de diversidad en las ferias de la cultura del país, como ya viene sucediendo en algunas ferias regionales.  

Este comunicado no es solo una reacción, es una posición política colectiva. Es memoria, es denuncia; es también una apuesta por transformar el campo cultural. 

Exigimos que la Junta Directiva de la Cámara Colombiana del Libro evalúe hojas de vida de mujeres en la elección de la presidencia ejecutiva y que se amplíe la participación de la comunidad literaria en su junta directiva. Exigimos estar paritariamente donde se decide, donde se nombra y donde se representa la literatura de Colombia y del mundo. 

#ColombiaTieneEscritoras, editoras, ilustradoras, diagramadoras, traductoras, bibliotecarias, investigadoras, libreras, correctoras de estilo, agentes literarias, críticas, periodistas culturales, mediadoras de lectura, talleristas, gestoras culturales, docentes, poetas y promotoras de lectura. 

Firman: 

Ivonne Alonso-Mondragón María Antonia León Alejandra Jaramillo Morales Luz Mary Giraldo Pilar Quintana Liza Ariza Tarazona Lina Alonso  Mónica Lucía Suárez Beltrán Lina Munar Guevara Yulieth Mora Garzón  Constanza Martínez Camacho Lina maría Parra Laura Ruíz Córdoba Claudia Sterling Olga Amparo Sánchez Gomez Lauren Mendinueta Mónica Acebedo Paula Alejandra Rojas Paula Andrea Pérez Reyes Diana Ospina Pineda Fadir Delgado Acosta Yirama Castaño Güiza Tatiana Howard Rengifo Laura Acero Polanía  Claudia Valero Natalia Soriano Moreno Diana Carol Forero Colectiva La Cuarta Raya del Tigre  Catalina Gamba Chitiva Natalia Montejo Vélez Alejandra Ovalle Peñuela Yessica Chiquillo Vilardi  Lilia Gutiérrez Riveros Vanessa Torres Mayorga  Luisa García Meriño (Luisa Villa) Amalfi Cerpa Jiménez Angélica Pineda Silva Estefanía Pardo Martínez Compañía de artes verbales Mora Celeste  Libia A. Talero C. Mónica Lucía Suárez Beltrán Paloma Pérez Sastre  Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres Poetas de Cereté, Córdoba María Camila Cabrera Celis María Elena Jaramillo Yesenia Escobar Espitia  Liliana Moreno Martínez  Lina Casallas Politte María Camila Velásquez  Rodríguez Catherine Rendón  Astrid Yaneth Tabares Valencia  María Teresa Agudelo Agudelo  Claudia Ivonne Giraldo Gómez  Editorial Lavanda Editoras Editorial y librería Ecos de Tinta Andrea Velandia Patricia Iriarte Diazgranados Lina María Pérez Gaviria  Gincy Zárate Mendivelso  Claudia Carvajal Silva Luisa Gáfaro  Yolanda Reyes Lorena Salazar Masso Adriana Villegas Botero Jannet Weeber Brunal Margarita Posada Catalina Navas  Laurandrea Torres Martínez María Paz Guerrero Catalina Holguín Ángela Acero Rodríguez Camila Charry Noriega Laura Camila Martínez Jiménez María Tabares Adelaida Vega Rocha Carolina Dávila Díaz Luisa Fernanda Varón Romero Alexandra Castrillón Gómez Adriana Paola Forero Ospina María Gómez Lara  María Teresa Ramírez Uribe  Niña Tigre Nicolle Tatiana Monsalve Rincón  Claudia Yolanda Cote Aldana  Marilyn Ardila Alvarado - Mar Paola Sierra  Diana Carolina Daza Astudillo  Martha Cecilia Ortiz Quijano  Patricia Escobar Botero Laura Ortiz Gómez  Karonlains Alarcón Forero  Multiverso Escuela de Escritura  Martha Lucia Uribe de los Rios María Mercedes Andrade María Carolina Acosta Dueñas Nidia Garrido Garcia  Lilian Silva G. Juliana Almiray Jaramillo Colectivo Palabreras Lucía Donadío  Colectivo Las Desobedientes Claudia Patricia Silgado Villadiego Corporacion Casa Tomada  Magda Pinilla Catalina Gallo Rojas Mariela Zuluaga  Carolina Cárdenas Jiménez Miriam Alicia Sendoya Guzmán  Nora Carbonell Muñoz Alexandra Lenis Glemz Daniela Sandoval Peña  Carolina Bustos Beltrán Luzmila Bermúdez Ramos María Ignacia Schulz Adriana Acosta Álvarez  Dennis Acevedo María Garzón Diana Ospina Obando Lynda Bula Barbosa Francy Liliana Díaz Rozo  Selen Arango Rodríguez Liz Rátiva Andrea Juliana Enciso Glenys Giomar Arevalo Fontalvo  Sabinas de las Estrellas  La Mishi Librería  Gina Marcela Hernandez Orozco Inés López Ramírez Rosalba Valencia Córdoba Natalia Gómez Machado Paola Caucali Guerrero Liney Portacio Puello (Lynn Puello) Carmen Rosa Franco De La Rosa  Nacha Newball Jiménez  Judith Cartagena Ospina  Cecilia Cuesta Morales Fennys Tovar  Angie Reyes Melo Jenny Sofía Valbuena Arango  Adriana González Navarro  Diana Marcela Gómez Correal Katherine Villalobos Díaz  María Eugenia Marínez Garcés  Ana Gilma Ayala Santos  Dina Luz Pardo Olaya  Nazly Mulford Romanos Andrea Salgado Luna María Calderón Gómez  Jacqueline Gómez Castellanos Yorledys Pabon Aguilar  Adriana Camila Cortés Palencia  Paula Cristina Pérez González Inés Sofía Morales Salcedo Juana Carolina Villa Cortés Giobanna Buenahora Molina  Johana Carvajal Arboleda Rosaura Mestizo Mayorga Nabia Molina Rodríguez  Nikol Cala Tania Ganitsky Amparo Gómez Castellanos María Ximena Hoyos Mazuera Daylin Patricia Palacio  Martha Amor Olaya  Carmiña Navia Colectivo Poético Hierbabuena de Cali Angélica Bernal Olarte Tatik Carrión Ramos  Jaylenne Patricia Gutiérrez Fernández de castro Yesica Cortés  Jhoana Patiño López  Sonia Ramón Red de Escritoras de Caldas  Claudia Amador Patricia Aguirre  Eugenia SánchezNieto  Ángela Briceño Dayana De La Rosa Carbonell Ana María Gómez Vélez de Cali Patricia Aguirre Gutiérrez Ana María Jaramillo Sara Martínez Vega Mayora Helena Hinestrosa Venté Cristina Isabel de la Hoz Márquez  María Victoria Arce Montoya (Manizales) Dora Luz Muñoz de Cobo Jennifer Barco Burgos  Lauren Mendinueta Maya Chález 

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