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domingo, junio 06, 2010

Momento de decisión



Votar por Mockus, la única verdadera opción


Por Mara del Rio
Caricatura de Roberto Rodríguez


A 14 días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales la alternativa es clara para los que queremos que Colombia salga de la ignominia en que la tiene este presidente y su particular “estilo” de gobierno. Hablemos con franqueza: Juan Manuel Santos no sólo es más de lo mismo sino que puede ser peor, a juzgar por sus actuaciones como Ministro de Defensa de Uribe, mientras que Mockus, a pesar de sus desaciertos en los debates, es capaz de hacer un gobierno decente e impulsar una revolución educativa y cultural que no sólo nos transforme el alma sino que además nos dé un nuevo liderazgo en América Latina y nos prevenga de nuevos uribismos.

Probablemente no sea nada más -y nada menos- que eso. Probablemente no se acabe la pobreza y no se haga esa reforma agraria por la que claman millones de campesinos porque el Congreso, mayoritariamente uribista, no la aprobará. Probablemente no tengamos el mejor sistema de salud, pero si dejan de robarse de manera tan descarada los insumos y de alterar los datos del Sisben para favorecer a amigos y electores, ese sistema que tenemos ahora seguramente funcionará mejor y alcanzará para más gente. No creo que un gobierno del Partido Verde le vaya a quitar privilegios a las clases que ya los tienen, y no creo que nadie lo crea, pero si lleva a cabo un buen programa para combatir el hambre y la desnutrición, la balanza comenzará a equilibrarse un poco, por primera vez en mucho tiempo.

Aceptemos que Antanas Mockus no es el mejor candidato: el más audaz, el más locuaz, el más vehemente o el mejor informado de los problemas del país pero su propuesta es justo la que necesitamos ahora, cuando todavía nos queda algo de país; y además, tiene un equipo que no podría estar mejor preparado para acompañar su proyecto. Entonces, antes de que terminen de robárselo todo y el resto lo regalen, intentemos recuperar la cordura, la sensatez y la dignidad. Es nuestra oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos y a nuestros vecinos del mundo, que somos capaces de hacer un viraje como lo hicieron Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela y de alguna manera Chile con sus últimos gobiernos democráticos, y que podemos hacerlo sin guerra civil, sin disturbios en las calles, sin amenazas a la democracia; que más amenaza para la democracia es este turbio régimen de mafiosos, corruptos y paramilitares, que un gobierno liderado por profesores universitarios, tecnócratas y políticos de nuevo cuño.

La democracia que tenemos es esta que se cuece en el caldo del clientelismo y la coacción, como sucede con el programa bandera del gobierno de Uribe (ver columna de Daniel Coronell en http://www.semana.com/noticias-opinion/otra-forma-fraude/139519.aspx), y la que podemos tener es otra que habla de legalidad, de respeto y de transparencia.

Muchas personas nos sentimos decepcionadas por las salidas en falso de Antanas durante la campaña a propósito de temas como la salud, la seguridad, los “huevitos” de Uribe y otros errores que sus más cercanos colaboradores no le ayudaron a evitar, o quizás, le hicieron cometer. No sé cuál sería el caso, pero aún cuando sus respuestas hayan contribuido a una pérdida de votantes, no es verosímil que el resultado de los comicios haya resultado tan contradictorio con lo que, a pesar de esos errores, se percibía en las calles y en las charlas con amigos y conocidos, y era una altísima preferencia por la propuesta del equipo verde. No termino de entender cómo todos los medios, columnistas, ciudadanos y ciudadanas que le dieron su apoyo a Mockus ahora se tragan, sin masticar, las cifras del 30 de mayo. Sin beneficio de inventario, sin sombra de duda, como si hubiera alguna razón para pensar que el Uribismo se iba a quedar con los brazos cruzados ante el fenómeno de Mockus y la ola verde. No, los negocios que han logrado cuajar en estos dos periodos de gobierno son demasiado buenos como para soltarlos ahora sólo porque vienen unos intelectuales a hablar de vida sagrada, educación para todos y cero corrupción.

La verdad sobre esto quizás sólo se sepa al cabo de unos meses o años, como se han destapado tantas otras ollas podridas de la era Uribe-Santos; por ahora lo que se impone es triplicar los esfuerzos para contrarrestrar el rugido de la maquinaria en la segunda vuelta, y saber que votar por Antanas no es únicamente elegir al hombre que se va a sentar en la silla presidencial durante cuatro años sino optar por un nuevo tipo de país en el que sea posible educar más y mejor a los niños y jóvenes, donde el tráfico de influencias no sea el único camino para la obtención de derechos, donde los recursos públicos no terminen alimentando la prosperidad privada y donde el valor de la vida esté realmente por encima de todo.

Cada voto verde no será sólo un voto por Mockus sino por nosotros mismos, mientras que cada voto en blanco será un voto por Santos. Votar en blanco no es la opción, es entregar la esperanza y perder la única posibilidad de comenzar a transformar al país.

• Lástima que Mockus y Petro, y sus respectivos partidos, estén echando por la borda la posibilidad de la unión para ser más fuertes. Menospreciarse mutuamente, o menospreciar la importancia de la alianza es un error por el que quizás la historia no los absuelva.

jueves, mayo 13, 2010

Editorial

Unas preguntas a Antanas Mockus

Desde este blog hacemos unas reflexiones y le formulamos tres preguntas al candidato del Partido Verde, a propósito de unos temas que se han movido recientemente en la campaña.

Por Patricia Iriarte


Les decía a los cibertulios (como dice el viejo Norman Salazar), de Facebook hace un rato que me tiene pensativa el afán de Mockus de parecerse a Uribe en el tratamiento del tema de la inseguridad y el conflicto armado. Que me parece preocupante la asimilación semántica y de estilo con el actual gobierno, al trocar la Seguridad Democrática en “Legalidad Democrática”. El problema, ciudadano candidato Antanas Mockus, es que la seguridad "democrática" de Uribe es perfectamente legal. Amparada por la Constitución y las leyes. La desgracia de este gobierno, todos los sabemos, es su falta de ética, su decencia tan solo aparente, por no mencionar otros defectos. Aunque también, como lo han dejado claro las Cortes, ha rasgado la ley con sus abusos.

1. ¿En qué se identifica y en qué se diferencia su política de la seguridad y por ahí derecho, de Paz, de la del ciudadano Presidente? Esa sería una primera pregunta.

Si es que piensa o piensan, usted y los compañeros Fajardo, Peñalosa y Garzón, que eso les dará muchos votos entre el electorado uribista, déjenme decirles que a muchas otras personas nos espanta la idea de que el único lenguaje para resolver el menudo problema del conflicto con las Farc sea el de la guerra. ¿Es que nuestro líder humanista no cree en el recurso del diálogo? ¿La imaginación se queda corta para crear nuevas fórmulas de resolución del conflicto armado? ¿La nueva política es incapaz de hacerlo?

¿Por qué no ensayamos con la cultura, y hacemos un gran encuentro cultural, sin armas, entre la sociedad civil y los hombres y mujeres que están alzados en armas, en todo el territorio nacional? Declare una amnistía de 48 horas para que nos podamos encontrar en ese espacio, y después que siga el conflicto, mientras ustedes piensan. ¿No sería un bonito experimento, señores científicos?

2. ¿Por qué el no tajante al acuerdo humanitario? y ¿cuáles son sus argumentos y propuesta alternativa para acabar con el bochornoso inri del secuestro y las violaciones al DIH como característica nacional?

Pareciera que al equipo de Antanas le hacen faltan las Ciencias Humanas, lo cual sería muy raro, pues desde la Universidad Nacional se han preparado desde hace años sesudos análisis de la histórica violencia colombiana y al menos una docena de analistas –casi todos publicados por la Nacional- han proporcionado interpretaciones interesantes y útiles para abordar el conflicto dentro de un escenario de negociación.

Y para finalizar, otro punto en el que Mockus resulta terriblemente uribista es el tema de la salud. Yo todavía no he entendido esto: ¿Por qué es que al Partido Verde le parece defendible la reforma del gobierno a la salud –basada en una ley de emergencia que también tumbó la Corte, según entiendo?

Una amiga que sabe mucho de esto está furiosa y echa pestes contra Mockus por apoyar ese engendro. Que el problema es de plata, es lo que le entendí en el debate de El Tiempo y la W, hace unos días, pero de nuevo: ¿No hay otra solución posible donde no sea la gente la que pague con su vida el ajuste? ¿Es más sagrado el sistema que la vida?


martes, mayo 04, 2010

El otro hemisferio

No cabe duda de que las fuerzas que se están midiendo en este momento en Colombia son tres: el Uribismo, erigido en toda una doctrina; la fórmula Mockus-Fajardo-Peñalosa-Garzón, guarecidos en el Partido Verde, y la izquierda, representada por el Polo Democrático.

Más allá de los resultados que pueda tener la "contienda electoral" -que seguramente estarán a tono con las cifras de las últimas encuestas, que ponen a Petro por encima del candidato liberal- lo que está en juego, finalmente, es el Modelo de Estado, con mayúsculas, y por ende, el debate ideológico.

Reproducimos la primera parte de un extenso artículo que publica el blog de la Red de Mujeres del Caribe sobre los interrogantes que suscita entre los sectores de izquierda la candidatura de Antanas Mockus. Es, de las réplicas que han circulado por la red, una de las más enjundiosas en su revisión de los planteamientos de Antanas, si bien no está exenta de interpretaciones subjetivas y citas descontextualizadas. Lo que nos parece interesante y conveniente es sopesar algunos datos y reflexiones del autor del artículo, en aras del diálogo con la pluralidad y la apertura al debate con otras opiniones, que siempre nos puedn dejar enseñanzas.


Mockus más allá de los mitos

Es tal la magnitud de la crisis que vive Colombia que muchos se han sumado a la campaña verde cerrando los ojos porque creen que se debe hacer valer el voto útil, elegir al menos malo o al que consideran que, por lo menos, es ético. La honestidad es una norma de conducta fundamental. En este punto hay acuerdo general. Pero ella no basta. Todos los candidatos deben demostrar su probidad. Es el punto de partida de cualquier campaña electoral decente.La corrupción ha crecido tanto en el Gobierno de Álvaro Uribe que la rectitud parece ser ahora la única tabla de medición de los aspirantes a la Presidencia. Sin embargo, además de ella deberían tenerse en cuenta otras aptitudes determinantes.
Entre otras cosas, porque en nombre de la transparencia también se puede actuar en contravía de los intereses colectivos. Por ejemplo, entregar bienes públicos en detrimento del erario bajo la controvertida figura de la “capitalización”, como hizo Antanas Mockus con una parte de la Empresa de Energía de Bogotá, no es consecuente.
Y precipitarse detrás de una opción sin importar lo que su líder plantea de fondo, más allá de la forma, es una decisión que puede resultar costosa. No se trata de que el candidato o su partido se identifiquen en todos los puntos con el pensamiento de cada elector. Pero sí en los asuntos medulares, irrenunciables.
Los seguidores de Mockus proceden de dos ámbitos: 1.-) uribistas que saben que el ex alcalde de Bogotá no representa ningún riesgo para la continuidad de la “seguridad democrática”, y, 2.) no uribistas, que lo ven como la única opción viable frente al poderío del Gobierno.
Los primeros perciben a Mockus como una alternativa ante el cansancio que les causa un mandato corrupto al que, sin embargo, han acompañado durante ocho años perdonándole todo: la parapolítica, la yidispolítica, los “falsos positivos”, las chuzadas del DAS, el Agro Ingreso Seguro, los privilegios para los hijos del Presidente y tantos escándalos más.
A este primer grupo Mockus le brinda confianza, pues es conocido que el candidato verde dará continuidad a la estrategia de confrontación prolongada que desarrolla Uribe y, además, es sabido que Mockus, por su carácter neoliberal, seguirá la senda de las privatizaciones y el fortalecimiento de la “confianza inversionista”.
Lo anterior explica la enorme simpatía que en periodistas del establecimiento, uribistas de primera línea, ha despertado Mockus y el inusitado impulso que varios de los grandes medios de comunicación están dándole a su campaña, apoyo que incide de forma determinante en su crecimiento en las encuestas.
Los del segundo grupo, los no uribistas, sienten a Mockus como “la única forma de frenar a Santos y sus falsos positivos”, y desestiman a quienes proponen debates más allá de las formas, como si no quisieran que les aguijonearan la burbuja en la que parecen estar.
Figuran en este sector algunos que en la consulta interna del Polo rechazaron la candidatura de Carlos Gaviria y ahora no dudan en abandonar el barco al ver al escogido, Gustavo Petro, sin opciones.

Así, es importante auscultar los planeamientos de Mockus en relación con algunos de los asuntos medulares de la realidad colombiana, pues está rodeado de muchos mitos que pintan al candidato como un paradigma de cambio social que parece no ser real.

Algunos de los interrogantes que sobre él surgen son:
* ¿Gastará, como Uribe en 2009, $19,2 billones anuales del Presupuesto Nacional en la “seguridad democrática” que ha prometido continuar?
* ¿Privatizará el 15% de Ecopetrol, la principal empresa del Estado, como propuso Sergio Fajardo?
* ¿Vender las entidades públicas más productivas es una herramienta válida para financiar la educación y otros ámbitos sociales?
* ¿Continúa siendo partidario del cobro escalonado de matrículas, como cuando fue rector de la Universidad Nacional?
* ¿Sigue creyendo que los decretos de Uribe sobre salud “son legítimos” y que la crisis del sector se resuelve con más impuestos?
* ¿Los gravámenes a todos los estratos son la vía para afrontar los problemas del país?* ¿Dónde están las grandes estrategias de defensa del medio ambiente que se supone son el fuerte de un partido Verde?
* ¿Su respaldo a la reforma laboral de 2003, que atenta contra derechos de los trabajadores, sigue en pie?
* ¿Por qué se fue a la sombra de Opción Centro, el grupo amigo del procesado senador Gil, y no optó por construir partido propio?
* ¿Cree en realidad que “las balas también son un recurso pedagógicas” como dijo hace poco?* ¿Por qué se atemoriza ante los regaños de Uribe y ruega que lo siga considerando “un firme timonel de la seguridad”?
* ¿A eso se debe su rotundo no al acuerdo humanitario?.

Sigue en: http://mujeresdelcaribecolombiano.blogspot.com/2010/05/mockus-mas-los-mitos-por-luis-alfonso.html#links

viernes, abril 30, 2010

Mockus presentará proyecto de Región Caribe

“Región Caribe debe alcanzar su autonomía presupuestal”: Mockus

Valledupar. Abril 30/2010.- El 7 de agosto de 2011, exactamente un año después de su posesión como Presidente de la República, Antanas Mockus radicará ante el Congreso el proyecto de la Región Caribe.

“Este año será crucial para lograr construir colectivamente el Plan de Desarrollo del Caribe que definirá el rumbo y el desarrollo de los 8 departamentos que conforman la región”, anunció el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus.
El anuncio se produjo durante el Gran debate de los candidatos presidenciales y su compromiso con la Región Caribe, realizado en la mañana del viernes en Valledupar.

Mockus dijo, además, que en sus cuatro años de gobierno trabajará para que se aumente el compromiso en la región a proteger la vida, se cuiden los recursos públicos como recursos sagrados y se supere la cultura del atajo mediante la legalidad democrática.

El candidato presidencial resaltó que “esta será una oportunidad única para construir colectivamente un proyecto que tenga en cuenta las necesidades y la vocación de la región. "La ola verde es un ejemplo de que actuar colectivamente permite alcanzar mayores logros, que si actuamos individualmente".

Así mismo, invitó a contrarrestar la cultura del atajo mediante plantación participativa e integración de propuestas nacionales y locales. Y agregó que un punto esencial para conocer la mayoría de edad de las regiones es la autonomía presupuestal, y que para ello impulsará la cultura tributaria y los aportes voluntarios que les permita a las regiones su auto-sostenimiento.

Ultima encuesta

Si las elecciones fueran mañana, ¿por quién votaría?

Mockus: 38.7%
Santos: 26,7%

De una muestra de 2.225 personas en 37 ciudades del país. La más grande realizada hasta el momento, por la Empresa Datexco, contratada por El Tiempo y La W.

lunes, abril 26, 2010

Antanas y el Caribe

Hermosa intervención de Antanas Mockus en torno al ser Caribe, a su carácter único e irrepetible, a su destino integrado. Habla de las diferencias y de la ventaja que ellas representan, y del ejemplo de la Unión Europea, y de nuevo, del valor de la vida, una de sus obsesiones.
Registro de Patricia Iriarte, el 24/04/10 en Barranquilla, Región Caribe, Colombia, con video Flip, en asocio con Galería Ars Antiqua

domingo, abril 25, 2010

De la poesía de Aurelio a la propuesta de los Verdes


La columna de William Ospina hoy me refresca gratamente el recuerdo Aurelio Arturo, poeta nariñense cuya obra conocí hace años en Bogotá y que me cautivó para siempre. Luego, buscando cosas sobre Arturo me encontré un ensayo de William Ospina, gran lector y admirador suyo, y Ospina también me cautivó con su poesía profunda. A lo largo de estos años lo he leido como poeta, como novelista, como ensayista y como columnista, y creo que, pese a todo lo que se diga sobre su carácter (que arrogante, que pretencioso, que intrigante) es uno de los colombianos más lúcidos en sus análisis sobre el país,y en las reflexiones que propone sobre nuestros problemas.

Comparto con él que Colombia se hartó del bipartidismo y luego de lo que, habiéndosele opuesto, terminó siendo peor que todos los años de frentenacionalismo y post-frentenacionalismo juntos, es decir, algo para no repetir ni emular, a menos que seamos decididamente suicidas.

La opción política que por fin ha cuajado, después de tanto esperarla, de haber creído alcanzarla con la Alianza AD-M-19 y luego con la Franja Amarilla y el Polo Democrático - que también quisieron distinguirse del binomio rojiazul escogiendo el color más visible de nuestra bandera-, esa opción hoy es Verde, y la lideran dos profesores universitarios, un tecnócrata y un ex-sindicalista. No podría ser más amplia la cobertura social y conceptual de este cuarteto que, como bien lo muestran sus obras, tiene toda una experiencia que ofrecerle al país, y unas conciencias limpias como pocas en el espectro político.

Antes de invitarlos a leer esa columna quiero invitar a los escritores e intelectuales de Barranquilla a escribir para Cantaclaro sobre este momento político y sobre la tarea que tenemos en el Caribe en materia de regionalización, tema que, como también señala Ospina, es necesario definir para no seguir atrapados por el mapa. A los caribeños, más que a nadie, nos corresponde
desbrozar ese camino, abrir, por decirlo así, la trocha que nos permitirá cerrar la brecha que mantiene rezagadas a las regiones. Ayer, en el acto del Parque Cultural del Caribe, Antanas Mockus contó que había sido compañero de Orlando Fals Borda en la Universidad Nacional, ya que ambos fueron miembros del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, Iepri, y que en esas sesiones de reflexión y discusión en torno a los documentos que producían, Fals le había enseñado que el reordenamiento territorial era una condición para el desarrollo y la paz de Colombia, y por eso estaba seguro (palabras más, palabras menos) de que teníamos que convertirnos en lo político-administrativo, en el país de regiones que ya somos en lo social y cultural.

Quiero dar a conocer desde aquí el pensamiento de nuestros poetas, gestores culturales, investigadores, críticos, músicos, actores, bailarines, pintores, escultores, fotógrafos, estudiantes o profesionales de cualquier área (todo ello en ambos géneros) que quieran a su vez invitar a otros y otras a compartir, a disentir de, a sumar o a multiplicar esta corriente de opinión y sentimiento que parece poder sacarnos, al fin, al otro lado.

Que disfruten la columna quienes no la hayan leído, y quienes ya lo hicieron háganlo de nuevo, de repente descubren algo inspirador.

Patricia Iriarte



Donde el verde es de todos los colores

Por: William Ospina

AURELIO ARTURO ESCRIBIÓ QUE COlombia es el país “donde el verde es de todos los colores”. Esa afirmación, tan fácil de comprobar viajando por Colombia en cualquier dirección, está a punto de convertirse también en un hecho político.

Mucho tiempo se pensó que Colombia era roja o azul, y por esa ilusión fanática se vertió mucha sangre. Colombia siempre estaba negando una parte de su ser, negando sus indios, negando sus negros, negando sus selvas, negando sus ríos, negando su mestizaje, negando sus mares. Pero el último siglo nos mostró que sólo somos grandes cuando aceptamos y asumimos ser lo que somos. Contra la pretensión de ser “la Atenas suramericana” o “el Japón de Suramérica”, de ser Francia, de ser México, de ser los Estados Unidos, más bien hay que decir que en ciertos rincones somos Suiza, que junto al desierto de La Guajira los árabes de Maicao van a la mezquita y fuman sus narguiles, que en ciertos barrios de Palmira somos Japón, que por la avenida Caracas a medianoche somos México, que en la base de Palanquero desafortunadamente somos los Estados Unidos.

Cartagena creció más hermana de Santiago de Cuba y de Santo Domingo que de Pasto o de Neiva. Pasto se parece más a Quito que a Medellín. Leticia tiene más afinidades con Manaos que con Manizales. Manizales se parece más a La Paz que a Villavicencio. Popayán, Santafé de Antioquia, Mompox y Villa de Leyva se parecen más a Andalucía que a Ibagué. Esa diversidad está en todo: pertenecemos más que otros países a todo el continente. Somos el único país que está a la vez en el Caribe, en el Pacífico, en los Andes, en la Orinoquia y en la Amazonia. Eso, que nunca entendieron nuestros viejos políticos, nos obliga a tener un destino continental, a no estar encerrados en nuestro mapa.

Después de dos siglos de guerras, exclusiones, racismos, clasismos y falta de compromiso con las normas; de moral acomodaticia, de partidos que nos educaban en el odio y de políticos que nos educaban en la trampa, Colombia se cansó de bipartidismo. Ese bipartidismo irresponsable fue el que engendró en Colombia a las guerrillas y a los paramilitares, y el que nutrió a una elite ociosa e irresponsable, ignorante y despectiva, que no supo engrandecer a sus conciudadanos y que dejó el país en manos de la violencia, la corrupción, la simulación y la trampa. No sólo hemos llegado a ser el país más violento, también el más transgresor del continente y el menos solidario con sus vecinos: alguien alguna vez nos llamó el Caín de Suramérica.

De todo eso nuestro pueblo se fue hastiando, y hace ocho años eligió a Álvaro Uribe Vélez, en abierto desafío a la tradición del bipartidismo. Por desgracia Uribe, a quien le debemos algunas conquistas valiosas en el campo de la seguridad, de la cobertura en educación y salud, eternizó la idea antigua y perversa de que la solución a todos nuestros problemas es sólo militar, y después de dos períodos de gobierno nos entrega un país con una infraestructura vial similar a la que tenía en los años cincuenta, mil violencias larvadas esperando para resurgir, las relaciones con los vecinos completamente deterioradas, una alianza militar con los Estados Unidos harto onerosa para nuestra soberanía y un historial de conductas sucias desde el poder, que van desde espionaje a la oposición, crímenes con las armas del Estado contra jóvenes inermes, subsidios escandalosos para los ricos, y transgresión ostentosa del Derecho Internacional.

El viejo bipartidismo ha visto en estos defectos de la política uribista la posibilidad de volver al ataque y recuperar su antiguo dominio sobre la sociedad colombiana, pero Colombia está a punto de demostrar que la nueva generación ya se salió de las manos de ese puñado de poderes que durante siglos nos mantuvieron en la Edad Media.

Los tres alcaldes que fundaron el Partido Verde son los únicos políticos que tienen grandes realizaciones que mostrar en toda la historia reciente de Colombia. Convirtieron a Bogotá, una ciudad perdida hace quince años, en una metrópoli contemporánea que el mundo entero conoce y aprecia. Y Sergio Fajardo puede mostrarnos hoy a Medellín como una de las ciudades más admirables y pujantes del continente. No lo hicieron sólo ellos, lo están haciendo millones de personas, pero su liderazgo ha sido definitivo en ese proceso.

¿Qué tienen los otros candidatos opcionados, Santos y Sanín, por mostrar en términos de modernización de nuestra sociedad? Absolutamente nada, y Colombia lo sabe. Tienen tan poco, que en realidad ni siquiera los votos son suyos, son votos de alguien mucho más interesante y complejo, del que abrió esta brecha en el bipartidismo por la que Colombia podrá entrar al futuro: Álvaro Uribe.

El país que va a encontrar el presidente Mockus, como el país que encontró el presidente Obama, quien debe ser uno de sus principales aliados, exigirá superar terribles desafíos. No podrá hacer su tarea sin el apoyo activo de todos los ciudadanos. Y sin duda votar no será suficiente: habrá que apoyar, actuar, trabajar, pensar, soñar, defender con firmeza muchas cosas. La recompensa será grande, pero el trabajo es enorme.

Y la primera tarea, que es una tarea feliz, será elegirlo en la primera vuelta. Podemos hacerlo: el verde es de todos los colores.

Mujeres de palabra. Armemos la espantosa

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