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domingo, noviembre 06, 2022

Celia ya no se pudrirá en el olvido


Carátula de la edición, diseñada por Rubén Egea


Patricia Iriarte
Directora de la Fundación IriArtes




"Celia ya no se pudrirá en el olvido" es el título de la nota que escribí para la nueva edición de la revista semestral víacuarenta que circulará el mes próximo, publicada por la Biblioteca Piloto del Caribe. En esa nota que resumo aquí para los lectores de Cantaclaro hago un recuento de lo que ha sido el proyecto editorial Celia se puede, que hizo posible la reedición de la novela cumbre del escritor caribeño Héctor Rojas Herazo, Celia se pudre.

Sabemos que el lugar de Rojas Herazo en la trilogía de modernizadores de la literatura colombiana, junto a García Márquez y Cepeda Samudio, está reconocido, y que aunque el escritor toludeño fue conoció principalmente como poeta, también dejó una notable obra narrativa que comenzó a gestarse en 1962 con la novela Respirando el verano, en donde Rojas Herazo pone los cimientos de una trilogía fundada sobre Cedrón, de donde surgen dos de sus personajes principales: Celia Aterhortúa y su nieto Anselmo. En 1967, el mismo año en que se publicó Cien años de soledad, apareció su segunda novela, En noviembre llega el arzobispo, que pese a haber tenido la mala fortuna de salir al mismo tiempo que la obra maestra de GGM, fue reconocida por su aliento modernizador, casi estremecedor, de la literatura colombiana. Pasaron casi diez años entre esta novela y la última de la trilogía, Celia se pudre, obra en la que Rojas Herazo alcanza, en casi mil páginas, el sumum de su estilo literario. Una novela que por la fuerza de su prosa pero también por su compleja arquitectura narrativa, ha sido comparada con el Ulises, de Joyce, y Paradiso, de Lezama Lima. 

Nunca acompañada de una adecuada promoción, de Celia se pudre se han editado apenas 3.000 ejemplares en 36 años, pasando casi inadvertida para el público. A pesar de lo cual esta obra fue incluida en 1999 por la revista Arcadia entre los 100 libros colombianos del siglo XX, y en 2011 fue escogida por Credencial como una de las 25 mejores novelas colombianas en el último cuarto de siglo: “este es un libro clave por la belleza del personaje de Celia, por la narración de la vida cotidiana de un lugar llamado Cedrón y por la evocación que de aquel poblado hacen desde la ciudad diversas voces lejanas. Una larga novela sobre la melancolía.”

Revista víacuarenta N° 34 - 35


Fue por eso que, desde el año pasado, declarado Año Héctor Rojas Herazo por el Ministerio de Cultura y la Gobernación de Sucre con motivo del centenario del autor, la Fundación IriArtes se propuso adelantar un proyecto de reeditar esta obra. El objetivo del proyecto "Celia se puede", es facilitar el acceso a la obra con una edición económica y que realmente facilite su lectura, por lo cual la particularidad de esta edición es que viene publicada en cuatro tomos. 

Para esta tercera edición de Celia se pudre la dificultad que suponía la obtención de los derechos se sorteó mostrando a los herederos de Rojas Herazo, Patricia y Alfonso Rojas Barbosa, el espíritu pedagógico del proyecto y su intención de llevar la obra a las bibliotecas públicas. Ellos lo entendieron así y celebraron que la novela pudiera estar nuevamente en circulación. Y aunque ellos ya habían estado en conversaciones con Editorial Planeta para la publicación de este título, estas, por diferentes razones, no llegaron a término, y decidieron aceptar la oferta  de la Fundación IriArtes.


Héctor Rojas Herazo

El trabajo editorial propiamente dicho, es decir, el análisis de la obra para definir su segmentación, fue encargado inicialmente a la poeta y crítica Andrea Juliana Enciso. Ella, por razones laborales, no pudo realizarlo, pero se hizo cargo del prólogo de esta edición. Otros dos grandes conocedores de la novela, Ricardo Vergara Chávez y Emiro Santos, tampoco dispusieron de tiempo para acometer la tarea, por lo que, después de todos los intentos, decidí asumir yo la responsabilidad de separar esos 77 capítulos con un criterio que no fuera simplemente el de la división matemática de su millar de páginas. Por razones de espacio no me extenderé en la descripción detallada de ese oficio, pero puedo decir que la novela misma “colabora” en su segmentación, al no ser ella tampoco un relato monolítico. 

Otra cosa era el reto de hacer el proyecto viable, y para ello se concibió como perteneciente al sector editorial en las industrias culturales y creativas. Por ello, además de cumplir con una función cultural y con una función social al dotar con la obra a 150 bibliotecas públicas, el proyecto tiene una función económica dentro de la cadena productiva y el mercado del libro en Colombia. Más de 600 ejemplares impresos salieron a la venta del primer tiraje de mil ejemplares, es decir, que se ha puesto en circulación un total de cuatro mil nuevos libros impresos y por supuesto, una versión electrónica.


La obra puede adquirirse por $145.000 en la tienda virtual www.fundacioniriartes.org/tienda





Además de llegar a 150 bibliotecas públicas del país con un ejemplar de la obra, "Celia se puede" hace entrega de dos herramientas que les ayudarán al personal bibliotecario, maestros y promotores, a conocer y presentar la obra en los espacios de lectura. Se trata de una guía de lectura y un laboratorio de gamificación lectora del que se realizarán, en este año, varias sesiones para bibliotecas de Sucre y el Atlántico. Adicionalmente, el proyecto contempla una estrategia de promoción conformada por contenidos gráficos, audiovisuales y escritos que se pondrán en circulación a través de redes sociales, medios convencionales y sitios web.

Pieza gráfica de la campaña No dejemos que Celia se pudra,
impulsada por la Fundación IriArtes

La reedición y publicación de Celia se pudre en octubre de este año 2022 ha sido posible gracias al estímulo del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura, al apoyo del Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Sucre y a la alianza con las editoriales La Iguana Ciega, de Barranquilla, y Editorial Universidad de Magdalena. Sin embargo, por el alto costo del proyecto, superior a los $100.000.000, se activaron también dos campañas de consecución de fondos a través de la plataforma Vaki: “No dejemos que Celia se pudra”, y “Celia se lee”, que han sido claves para poder culminar el proceso editorial.

Todo con el fin, finalmente, de que una obra de sus calidades estéticas y dimensiones históricas para la literatura no se siguiera pudriendo en el olvido.

domingo, septiembre 21, 2014

Llegaron los afiches literarios


La idea de crear y comercializar afiches literarios no es nueva en el mundo. Sus antecedentes seguramente se pueden rastrear en los carteles usados por las librerías y bibliotecas europeas para anunciar o promover las novedades entre sus clientes o lectores. Las tiendas de las casas-museos dedicadas a escritores, como la de Pablo Neruda en Isla Negra y Emily Dickinson en Amherst, Massachusetts, entre otras, también ofrecen a sus visitantes afiches y postales con citas o versos de estos autores, mientras que en los Estados Unidos este tipo de trabajos se ha convertido casi en un producto cultural, con ejemplos recientes como los de Evan Robertson y Ryan McArthur.

Teniendo Colombia un acervo literario tan importante, era hora ya de que pudiéramos disfrutar también de este arte que combina la creación literaria, el diseño y las artes gráficas para entregarle a los amantes de las letras un objeto de colección que refleje la poética de sus autores preferidos.




Este es el objetivo de la colección "Delicado, contiene poesía", creada por la poeta y gestora Patricia Iriarte Díaz Granados a través de su empresa cultural Prodim Asociados, con diseño gráfico de Guillermo Solano. Los primeros afiches están inspirados en versos de la propia Patricia y de los poetas nacionales Héctor Rojas Herazo, Meira Delmar y Aurelio Arturo, seleccionados por Iriarte con la colaboración del también poeta Hernán Vargascarreño. El resultado fueron estos cinco diseños, presentados en Barranquilla durante el Festival Internacional de Poesía en el Caribe, PoemaRío, donde tuvieron una gran aceptación por parte del público. 

Los pósteres están impresos en papel de 220 gramos y tienen 48x33 centímetros pero pueden elaborarse a pedido en tamaño 100x70 cms. (un pliego) o 50x35 (medio pliego).



Este poema de Raúl Gómez Jattin hace parte ya de
la memoria poética del Caribe colombiano.

Bello diseño de Guillermo Solano para esta frase del
gran poeta y narrador Héctor Rojas Herazo, nacido en
Tolú (Sucre) 

Ref. Elegía, inspirado en el poema del mismo título, de
la poetisa barranquillera Meira Delmar.




Un homenaje al poema Canción de la noche
callada, de Aurelio Arturo.



Ref. Náufrago, a partir de un poema de Patricia Iriarte
Caligrama con el poema Territorio de delirio, de Patricia Iriarte

La colección “Delicado, contiene poesía” se enriquecerá en los próximos meses con nuevos afiches, postales, camisetas y bolsos, los cuales serán “exportados” a otras ciudades colombianas. Inicialmente su distribución se está haciendo a través de las redes sociales, así como en la tienda del Museo del Caribe y Librería Nacional sede Prado, en Barranquilla, Librería Luvina en Bogotá,  Librería de la Casa de Poesía Silva, y Librería Casa Tomada, también en Bogotá.

Los pedidos pueden hacerse al correo electrónico prodimasociados@gmail.com, al móvil (57) 3103540130, desde la página de Facebook y en Instagram como @prodimasociados.

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