La poesía cantada
Se va, se va, se fue
Con el anhelo dirigido hacia ti
yo estaba solo en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir
como si un peso comenzara a ceder.
Se va, se va, se fue
Tal fue algo de la puesta del sol
o algún efecto secundario del té
pero lo cierto es que la pena voló
y no importó ya nisiquiera por qué.
Se va, se va, se fué
Algunas veces, mejor no preguntar
por una vez que algo sale bien
si todo empieza y todo tiene un final
hay que pensar que la tristeza también.
Se va, se va, se fué
Si todo empieza y todo tiene un final...
Jorge Drexler
Eco.

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