martes, junio 30, 2009

Bogotá, cuerpo preparado


¡Ay Macondo! Invita el viernes 3 de julio a las 7:00 p.m. a una noche de danza contemporánea con el grupo

Danza Común y su espectáculo “Bogotá, cuerpo preparado”.

Danza Común es un grupo conformado por estudiantes de diferentes facultades de la

Universidad Nacional de Colombia en el año de 1992

. Su espectáculo Bogotá, Cuerpo Preparado expone experiencias de ciudad, atravesando de lo íntimo a lo público, combinando danza, canto, conversación e

imbricaciones de la cultura popular.

Lugar: Frente la sede de Ay Macondo: Calle 68 No 62

– 27

Entrada libre

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Angel Quintero presenta en

Barranquilla su más reciente libro, "Cuerpo y cultura: Las músicas mulatas y la subversión del baile."

El jueves 2 de julio a las 6:30 p.m. en la Casa del Carnaval



viernes, junio 26, 2009

Pasó por aquí

BECCASSINO EL POETA


Acudí, curiosa, a la invitación que hizo el Festival Internacional de Poesía Poemario para ver y escuchar a Angel Beccassino en el auditorio de La Aduana, como parte de la programación preparatoria de la segunda versión de este festival, que tendrá lugar en agosto.

Como músico, el invitado es creador de la Banda Dispersa de la Madre Selva, que ha producido media docena de discos; como publicista, su agencia es la autora de los comerciales de Colombiana; como fotógrafo y realizador audiovisual tiene un montón de títulos publicados y más de un premio en su curriculum; como periodista es reportero de guerra, guerreros y políticos; como poeta, un libro casi clandestino, y en todo es un subvertidor de conceptos. A Beccassino se le deben también proyectos como la Bienal de amor y éxtasis, y acciones directas como los Choques de Afecto en hospitales psiquiátricos.

En esta ocasión trajo una de sus facetas más inquietantes: el arte erótico. Con títulos publicados como El ojo del pene, Teta y 77 orgasmos, uno sabe a qué atenerse, y el happening de la noche, en el que se prometían videos y poesía, no fue la excepción. El acto se inició con una proyección (imagen de lluvia electrónica en pantalla) en el que sólo se oía, con un efectivo acompañamiento musical, la jadeante y sensual voz de una mujer diciendo repetidamente: “No….no… no….no…” Y así durante 10 minutos que parecieron 30.

A renglón seguido, un video titulado algo así como Del corazón y otros temas… de carnicería, donde la protagonista es una chica que acaricia y se acaricia todo el cuerpo con un corazón sangrante, para luego, agotadas las posibilidades de este órgano, pasar a un manojo de vísceras –suponemos que obviamente de res- que terminaron de cubrirla de sedoso rojo escarlata. A este primer video siguieron otros, menos sanguinolentos pero igualmente arriesgados, por no decir inclasificables.

Y por fin, los poemas, que leídos con esa voz que tiene el pibe, nos hipnotizaron por su musicalidad, honestidad y descaro con que sabe describir los vaivenes del amor, o de los amores que se libran en la cama, en las calles y en la carne propia. Beccassino el poeta es tan sutil o tan brutal como lo es el periodista o el fotógrafo. Pero lo mejor de él aflora en esos versos en los que es profundamente hombre en el más humano sentido del término, es decir, ahí está su virilidad (con todo y sus trazas de misoginia, según una amiga que estaba entre el público) pero ahí también asoma la fragilidad del ser humano que se ve perdido en el juego de la seducción y se entrega, sin más artificios, a los estragos que el sexo nos deja en el corazón.

Mara del Río



Sin título


Nubes en sus labios

una tatuada

a la altura del corazón.

Meticulosa

fellatio

de rodillas.

Mientras él come

un perro caliente

en la gasolinera

y piensa

en el valor de la brisa

en Africa.

- No me olvides,

pide ella.

- Si no suena

el teléfono,

soy yo.

responde él.



Fruta podrida, fruta prohibida


Se estrelló mi boca

contra su mosquito.

Nos chupamos

desesperados.

Dame una jaula

tan grande

que no la vea,

pedí entonces.

No eres malo,

eres mediocre.

No sabes abandonar.

Por eso te quedas.

Sonrío piadosa ella.

sábado, junio 20, 2009

"Salwa, la turca", primera película colombiana sobre la inmigración árabe


Hace unos días la guionista y directora de cine Sara Harb anunció en Barranquilla que su primer largometraje, Salwa, la turca, comenzará a ser rodado este año en La Habana, en asocio con la empresa Cuba Film Productions de Canadá. Este proyecto, en cuyo guión y producción viene trabajando desde hace varios años, despertó el interés de esta productora, que decidió apostarle a una historia que recorre toda América Latina y que gira en torno a las migraciones árabes que llegaron al Caribe a comienzos del siglo pasado, dando origen a un interesante proceso de integración cultural sobre el que aún no se ha hecho ningun trabajo cinematográfico en Colombia ni en ningún otro país del continente.

La película cuenta la historia de Salwa, una niña de 7 años y su familia, que iba en un barco de bandera francesa rumbo a Buenos Aires para huir de la guerra que asolaba Medio Oriente a manos del Imperio Otomano. Sin embargo, por una jugada del destino la familia tiene que desembarcar en Cartagena, donde inicia una nueva vida en medio del choque cultural. En ese nuevo mundo crece Salwa, con sus sueños y deseos propios que debe defender de su padre, quien a su vez intenta defender los valores de su cultura ancestral.

Los escenarios del filme serán todos cubanos, con un elenco intercultural donde participarán actores y actrices árabes, cubanos y franceses, y un equipo técnico que incluye talento cubano, canadiense y barranquillero.

Sara Harb, barranquillera de ascendencia libanesa, tiene a su haber varios documentales premiados y un cortometraje, Ensalmo, realizado en 2003. Fue directora de la Fundación Cinemateca del Caribe durante 12 años y actualmente es profesora universitaria, pero sobre todo, ha sido siempre una apasionada del séptimo arte, del que aprende cada día más, y comparte y contagia a todos su cinefilia y su cinefagia.

martes, junio 16, 2009

A veces llegan mails...

Compartimos con nuestros lectores -con autorización de la autora- este mensaje enviado hoy por nuestra amiga Ana Oeding a propósito de la exposición fotográfica inaugurada el jueves pasado en Comfamiliar.


¿Cómo se nos digitalizó la vida?

¿Cómo se nos digitalizó la vida? ¿A qué hora del tiempo entramos, cual Nero el de Matrix, sin sustos ni nada… a la apoteosis de la imagen? ¿De qué modo en nuestra experiencia terrenal ya no se trata de “vivir para contarlo” sino de “vivir para fotografiarlo”? ¿Y enseguida verlo en pantalla como para convencernos de LO VIVIDO”? No sé, no lo entiendo… y seguramente no me alcanzará la vida para intuir qué seguirá de aquí para adelante. Pero ya me acostumbré a ver como algo común y corriente a las adolescentes tomándose fotos cada 30 segundos, a las familias festejando en facebook los pormenores de la última reunión, a todas mis amigas camarita en mano, mostrándose fotos y fotos entre sí.


De esa inercia de observadora in-pensante, me sacaron, como un chorro de agua fuerte, fresca y potente que saliera del centro mismo del edificio de Comfamiliar… las fotos de ustedes, mis hermanas lobas… EN PAPEL DE FOTO, colgadas de las paredes, convertidas como por gracia de la noche en íconos de arte moderna.


Cristi, gracias por volver a ponerme a pensar en Cézanne y su obsesión por las simetrías mientras miraba las tres bolas de pita que te atraparon el ojo allá debajito de la 30, más abajo de San Nicolás Place, en un sábado barranquillero. Y cómo no agradecerte el ayudarme a entender aún mejor el asunto frente a dos bolsas de finas hierbas propias de nuestra culinaria africanista… o frente a las ollitas de mi infancia, a los “chocoritos”, en tamaño real, puestos uno encima de otro desde el más grandote hasta el chiquitico… en fin!!


Paatrii, gracias por compartirme tu revelación mariana, la que tuviste frente a una viejísima ventana de Mompox, tierra de dios, cuando la verdadera voz interna te dijo “Ella vive aquí” y te detuviste a tomarle una foto a la estampa de María, madre de Jesú Cristo. Y gracias por volverme a recordar lo que mis profes trotskistas me enseñaron a los 20 años, y es que una revolución social es tarde o temprano una obra de arte… Sólo viendo tus fotos de la Cuba amada logré entender y sentir de nuevo qué legítimo fue haber creído en los hombres.


Las de ustedes son imágenes de marca mayor. De las marcas indelebles que nos dejaron y dejarán en el cuerpo y en la mente la experiencia de la vida. Imágenes para concebir el arte en su vocación más sagrada: la de traer a esta dimensión terrena momentos, suspiros, colores, palabras que yo creo a estas alturas, solo las conoce el alma.

Con mi AMOR por ustedes y el de ustedes hacia mí les devuelvo en estas palabras que son mías y de nosotras, parte de la alegría que me produjo haber estado en su exposición. Gracias a los hados benignos sobreviví a mi fobia nocturnal de ese día y fui a ese regalo que el destino me había preparado: un coctel de inauguración al que prefiero llamar como llamaríamos una clase de la universidad: Aproximaciones a una comprensión artística de la actual coyuntura social hiperfotografiada e hiperdigitalizada.



anaoeding

lunes, junio 15, 2009

Quedan 15 días para participar


182 millones de pesos en becas y premios asignará la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de la Alcaldía de Barranquilla, dentro del Portafolio de Estímulos 2009. Esta vez los premios están un poco más atractivos que el año pasado: entre 5 y 10 millones de pesos para proyectos en artes escénicas, artes plásticas, música, literatura, video, gastronomía, formación de públicos, producción discográfica, residencias artísticas, muestra de Carnaval y vida y obra, que es la única con $20 millones.

El formulario de participación puede ser descargado del sitio web de la Alcaldía Distrital (www.barranquilla.gov.co/portafolio.php) o reclamado en las oficinas de la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla (Cuarto piso de la Alcaldía).

domingo, junio 07, 2009

Fotos y joyas en exposición colectiva Con amor al arte



El 11 de junio se inaugura en la sala de exposiciones del Centro Cultural Comfamiliar, la muestra Con amor al arte, una colectiva en la que tres mujeres muestran al público sus creaciones artísticas: María Emilia Fadul (Moriam), sus originales joyas, y Cristina Duncan y Patricia Iriarte sus facetas de fotógrafas aficionadas. Cada una tiene en el espacio de Comfamiliar su propia sala pero juntas ofrecerán a los invitados una copa de vino y música en vivo para celebrar el atrevimiento.





"Vuelta al Centro"


Cristina Duncan, psicóloga de profesión, comenzó a tomar fotografías hace más de una década, primero con la cámara convencional y más recientemente con las digitales. En esta ocasión exhibe una serie de fotos tomadas en el Centro de Barranquilla, al que, como ella misma dice, regresó después de 14 años y encontró convertido en un panal de colmenas diminutas que ocupaban el espacio público, pero también: "Encontré vegetación que se descuelga de las azoteas de los viejos edificios, ventanas coloridas a las que se asoman palomas; cornisas, alféizares en algún grado de conservación. También me tropecé con drogas y matones baratos pero a esos no les tomé fotos. Encontré el sentido del humor, la risa fácil, la amabilidad más allá del instinto de supervivencia de mujeres y hombres cálidos a los que van mis agradecimientos y el testimonio de su trabajo diario."





"Cosas de la vida"


Patricia Iriarte ha denominado su exposición Cosas de la vida, expresión que puede leerse en muchos sentidos para nombrar aquellas cosas en las que Iriarte puso su mirada y el lente de au cámara. Sobre la fotografía de esta poeta y periodista, para quien la imagen siempre ha sido, más que una compañera de sus textos, un lenguaje en sí mismo, ha escrito la directora de cine Sara Harb:

"En ella es una manera de captar la vida, de aprehenderla, de relacionarse con el mundo, con lo que sucede. Entonces, dejándose llevar por el impacto, se le desliza en esa mirada lo que realmente ella es, una poeta que quiere adentrarse en el alma de las cosas. Al principio parece muy casual y como si no tuviera un propósito deliberado pero cuando pasa de lo romántico a lo periodístico, de lo figurativo a lo abstracto, entonces se devela un ser complejo, lleno de lugares interiores, de preocupaciones,

angustias, tristezas, soledades y risa y gracia y amor por la luz, por la belleza. Fascinación por la imagen, bien representada, compuesta, inteligente y nostálgica.

Es en ese sentido refinado de la composición, en esas texturas y colores, donde se encuentra un universo complejo que salta a la vida sin perder su sentido poético aunque sea la más dura de las visiones. Entonces, este grupo de fotografías es como el ser humano, a veces profundamente racional y otras veces soñador, donde no hay una preocupación importante por la técnica sino por la búsqueda de una imagen poética."



"Arte en joya"


Por su parte la arquitecta, cheff y pintora María Emilia Fadul traslada su bagaje pictórico a la orfebrería, creando piezas únicas con piedras, conchas marinas, vidrio y objetos de nácar engarzados en plata, "enseñándonos, como dice su maeatro Marcel lombana, toda la libertad de su espíritu".

lunes, junio 01, 2009

Invitaciones e incitaciones


Tiene toda la razón  nuestra amiga Lauline, pues omitimos la mención al magnífico Festival de Arte Urbano, TREWA, que organiza uno de los colectivos culturales más juiciosos de la ciudad. Este año con 7 talleres de producción audiovisual a cargo del Laboratorio Experimental Audiovisual, LEV, más conciertos, pintadas, exposiciones, charlas y un bellísimo diseño de afiche que nos quedamos con ganas de reproducir en este blog.  Los socios de Trewa: el Ministerio de Cultura, la Alianza Francesa y el Parque Cultural. 

También se nos iba quedando entre el tintero el comentario sobre Los viajes del viento, la reciente y celebrada película del director caribeño Ciro Guerra que fue invitada a Cannes. La verdad es que la peli tiene una producción excelente, una regia fotografía y por supuesto, buena musicalización... sin embargo, el guión nos abandona a nuestra suerte a la mitad del recorrido y de allí en adelante sólo nos queda esperar a que Ignacio Carrillo llegue a la alta Guajira y mientras tanto, alimentar los ojos con los paisajes de esta región, que no se cansa de ser bella.  Buena por Ciro, por hacerle este homenaje al Caribe y lograr impresionar a los cinéfilos, pero buenos escenarios y bonita música no garantizan una gran película.






Marina, la esposa del pescador. Cortometraje colombiano de Carlos Hernández.




























Mayo estuvo lleno de invitaciones, regalos y provocaciones culturales, y se fue dejando un reguero de libros a medio leer, de discos por escuchar, de películas por ver, eventos, talleres, encuentros, y una sensación de que por todas partes se están haciendo muchas y muy buenas cosas en materia de arte, literatura, cine, teatro, música y gestión cultural. 

En mayo retomé y leí de una sentada el libro de la barranquillera Katho Gómez, cuya excelente poesía espera por una reseña más larga y una nueva lectura;  también leí casi todo, viajando de Barranquilla a Cartagena, el último número de Labrapalabra, que por fortuna se consolida como la revista de la joven y promisoria literatura caribeña (lo cual no impide que cada número traiga algún texto de plumas más veteranas).  Esta nueva entrega apuesta duro y gana con textos como Tripas, un escalofriante relato del gringo Chuck Palanhniuk, segùn Wikipedia "uno de los novelistas más populares de la Generación X".  Junto a él se destacan varios narradores de nuestra plaza con historias hábilmente contadas que hacen de la lectura una jugosa experiencia: Better, Quintero y 15 más, entre manes y viejas, como dirían sus editores. 

También degusté y repetí una pequeña joya del cine colombiano que se proyectó en la noche final de Cine a la Calle:  Marina, la esposa del pescador, un cortometraje de Carlos Hernández que rebosa preciosismo y poesía.  

Esta vez el festival mejoró en la selección y en la logistica, con buena imagen y sonido para el público que acudió a las funciones.
 
Ahora es junio, y el segundo semestre comienza caliente y prometedor. 



martes, mayo 26, 2009

"Lo mejor está por venir"*

















* Eslogan de campaña del alcalde de Barranquilla, Alejandro "Alex" Char

Está por verse.
Fotorreportaje de: patriciairiarte

lunes, mayo 18, 2009

Arte Urbano, sin tregua, del 16 al 23



TREWA Encuentro de Arte Urbano 2009 

Desde el  sábado 16 hasta el sábado 23 de mayo se darán cita en la Alianza Francesa y el Parque Cultural del Caribe los jóvenes cuyo arte se esparce por toda Barranquilla en forma de sonidos, imágenes y movimientos.

Se trata de la 7ª versión de TREWA, Encuentro de Arte Urbano, que a través de la formación, entre-aprendizaje, experimentación y exhibición al público se toma la ciudad durante ocho días continuos.

 Este año el propósito de TREWA es dar a conocer a su público todas las herramientas disponibles con las que pueden producir sus iniciativas y mejorar la calidad de los productos finales, sean estos visuales o sonoros, contando con materiales reciclables, artefactos de casa e incluso softwares libres que están al alcance de todos y todas.  

Artistas como Iván Benavides, Juan Carlos Pellegrino, Mickey Nielsen, Mauricio Solano, entre otros, pondrán todos sus saberes al servicio de la creación colectiva y las estéticas citadinas de este Caribe que se construye a diario con una propuesta lúdica y cargada de identidades. 

Al finalizar la semana artistas como Amefrika Sound System, Ephniko, La Guardia, KüZ*KÁZ, Golden Death Music, entre otros, ofrecerán dos conciertos de músicas experimentales y de Hip Hop, donde el sonido y las letras se fusionarán para transmitir toda la energía y la emoción del ser joven Caribe hoy.  

TREWA es organizado por la Fundación Cultural Cazadores de Auroras y cuenta con el apoyo de la Alianza Francesa, el Parque Cultural del Caribe, siendo un evento concertado con el Ministerio de Cultura.  Toda la programación es de acceso público y sin costo.  Algunas actividades requieren inscripción previa para garantizar su cupo. Para mayor información, comuníquese a cazadoresdeauroras@gmail.com o llame a los teléfonos 3012935756 – 3004907919.  Visita también http://trewa.blogspot.com 


domingo, mayo 10, 2009

Desde la hamaca

HABEMUS MUSEO



“Nadie dijo que sería fácil,
tan sólo que valdría la pena”






Finalmente, después de nueve años de trabajos y de espera, abrió sus puertas el Museo del Caribe. Finalmente la región tiene un espacio que intenta contenerla, reflejarla y reinterpretarla en la diversidad de sus dimensiones, en la amplitud de su diversidad: geográfica, humana, histórica, cultural. “El Caribe en todo sentido”, es, con acierto, el eslogan elegido para identificarlo, y esa es la aspiración de esta nueva institución cultural del Caribe colombiano.
El nacimiento del Museo del Caribe coincide, felizmente, con lo que parece ser una nueva etapa en el proceso de construcción de la Región: la de las iniciativas políticas, económicas y culturales dirigidas al conjunto del país. En ese proceso se inserta, o debería insertarse la institución, aprovechando su condición de activo cultural de la región y de su gente. El museo es un activo en la medida en que hoy se cuenta con un inmenso caudal de información plasmada en textos, imágenes y sonidos recogidos a todo lo ancho y largo de este territorio, y esto conforma, más allá de lo que aparece en la exposición permanente, un patrimonio de todos los caribeños y caribeñas.

Porque algo que debe saber la opinión es que la exposición permanente es tan sólo el resultado más visible de esa inmensa inversión de tiempo, recursos y talentos que se hizo durante tantos años. Es como un iceberg, lo que está sumergido es bastante más de lo que se expone y ha de servir para alimentar una programación cultural, u
nas actividades permanentes, unas
 publicaciones y una labor educativa y recreativa de la que debe beneficiarse toda la región. Es, sin duda, un resultado notable y una obra museográfica de calidad internacional que puede llenar de orgullo al Caribe y a toda Colombia.

Antes de continuar debo aclarar, en este punto, que no hablo en forma objetiva; no sólo porque la objetividad no existe en periodismo y mucho menos en opinión, que es de lo que se trata este texto, sino porque estuve mucho tiempo vinculada personal, profesional y emocional
mente al proyecto del Museo del Caribe. A él llegué en el año 2000 como asistente de conceptualización del museólogo Alejandro Reig y la arquitecta Ana Babic, quienes habían diseñado en Caracas el Museo del Hombre y el Ambiente. Entre agosto de ese año y abril del 2001 se elaboraron los primeros guiones y bocetos del futuro museo, a partir de una serie de artículos previamente contratados por el proyecto y de un proceso de discusión y trabajo en equipo que fue validado por un comité científico de alto nivel.

Esa primera conceptualización se basaba en la idea del Caribe como un todo confo
rmado por un entorno natural, una sociedad, un sistema productivo y un sistema simbólico, en una propuesta muy afín a la que posteriormente formuló el museógrafo brasileño Marcelo Dantas. No obstante el buen camino señalado por ese equipo de diseño conceptual y museográfico, hubo desacuerdos contractuales entre el Parque Cultural del Caribe y los expertos venezolanos, y el equipo fue reemplazado después en dos ocasiones por museógrafos colombianos cuyas propuestas –tengo entendido- no llenaron las expectativas de los directivos del Parque.

Regresé al proyecto cinco años después para trabajar con Carmen Arévalo, quien estaba a la cabeza del proyecto desde hacía algunos años, para realizar la coordinación de contenidos a la luz de la propuesta narrativa ya trazada por el brasileño Dantas, tarea que llevé a cabo hasta agosto del año pasado, cuando comenzaba la fase de producción y montaje.

Es por ello que puedo dar fe de que los contenidos del Museo se construyeron con el apor
e de un gran número de personas de la región, entre investigadores de muchas disciplinas, intelectuales, artistas y músicos que realizaron para el proyecto una gran cantidad de ensayos, propuestas y diseños que hoy se ven reflejadas en las paredes, imágenes y dispositivos de la exposición. Otra cosa fue la producción audiovisual, soporte de la mayor parte de esos contenidos, que estuvo a cargo de una empresa bogota
na.

Me consta también que todo ello representó una escuela para una gran cantidad de personas que estuvieron involucradas en el proyecto desde su concepción hasta el diseño y la producción. Fue un aprendizaje muy valioso que la región no puede dejar perder al son de vaivenes políticos o de caprichos personales de funcionarios, sino, por el contrario, conservar, sistematizar y potenciar para el futuro del mismo proyecto y de otros museos regionales.
De manera que, con toda la subjetividad pero también con conocimiento de causa y después de visitarlo como cualquier espectadora el sábado siguiente a la inauguración, reitero que el museo en sí mismo es un todo un logro y son más los aciertos que presenta, pero también es necesario señalar las fallas para que en el camino se vayan corrigiendo.

No sé cómo transcurrió el proceso de montaje ni qué decisiones de última hora debieron tomarse, pero es lamentable la ausencia toda una pared de información que estaba prevista en la sala de Acción y que daba cuenta de aspectos cruciales en la conformación del Caribe como región económica a través de un gran panel que narraba la historia de las actividades productivas y su impacto sobre el medio natural. Sin este elemento, la historia económica de la región queda limitada a una sin duda bella y significativa colección de objetos (impecablemente instalada por el artista Cristo Hoyos), acompañada por una maqueta de piso que no logra su cometido de representar la ocupación del territorio caribeño. Salva esta sala el video que logra sortear con éxito la difícil prueba de contar en 25 minutos la historia social y política. Pero no vemos nada sobre el tabaco del Carmen de Bolívar, el río Magdalena, los medios y vías de comunicación, la economía bananera, la industria, la minería, los puertos o el turismo, por citar sólo algunas de las actividades que la sala de Acción debería haber mostrado. Ojalá se trate tan sólo de un retraso en la producción de este panel y pronto podamos tener una visión más completa de lo que ha sido la construcción de esta región.

En la sala de la Palabra se había logrado articular un discurso coherente con la importancia que la palabra oral y escrita tiene en la sociedad caribeña. Allí oralidad y literatura compartían los honores de un espacio en la identidad Caribe, pero de nuevo la curaduría presenta fisuras: los ejemplos de oralidad parecen provenir sólo del mundo rural, y la experiencia de escucha en los biombos no está felizmente resuelta ya que el nivel de volumen de algunos testimonios invade otros que en cambio son apenas audibles bajo la ducha de sonido. Por otra parte, la forma final de la cápsula de poesía hace que esta expresión pierda la preeminencia que se le quería dar (una experiencia individual de lectura y encuentro con la voz de los poetas a puerta cerrada), y contribuya a contaminar aún más el muy bullicioso ambiente de la sala. Y esto, más que un simple problema técnico, es una falla estructural en cuanto al compromiso educativo que tiene el museo con la comunidad: nos estamos esforzando por demostrar que ser costeño no es sinónimo de bullicio y la sala de la Palabra es exactamente el ejemplo contrario.

Se echan de menos los sonidos urbanos del voceador de periódico, del que se sube en un bus a pedir o a cantar, la voz de los obreros, de los viejos capitanes o de los jóvenes raperos. En la sala de literatura me sorprendió encontrar escritores que no estaban incluidos en el guión original, que fue encargado a un experto al que no se consultaron los cambios de última hora.
Las salas mejor logradas son, en mi opinión, la de Gente, que logra transmitir la idea de la diversidad étnica y cultural de la población caribeña, y la de la Expresión, por la espectacular producción audiovisual y musical que le regala a los espectadores. Sólo le faltaría un rincón donde se aprecie lo que hemos producido en música clásica y contemporánea, para equilibrar la poderosa fuerza del carnaval y el folclor popular, que terminan imponiéndose en la muestra.

En la de Naturaleza se logra un buen corredor informativo, con bellas e instructivas imágenes de nuestros ecosistemas acuáticos y terrestres, pero la pantalla panorámica, destinada a emocionar al visitante desde el primer momento con un despliegue espectacular de naturaleza virgen, lo que transmite es una sensación acartonada que privilegia el montaje y la animación computarizada al delicado, pulsante, acompasado o enérgico movimiento natural de los seres vivos.
En fin, es mucho lo que una institución nueva como esta tiene que aprender, tanto de su público como de la interacción de éste con la exhibición, para realizar los ajustes y cambios que se requieran. Hasta ahora el Museo del Caribe se ha llevado los aplausos de quienes lo h
an visto y habrá que seguir su evolución para ayudarlo a crecer y a madurar. Porque nadie dijo que sería fácil, pero sí que valdría la pena, como rezaba en estos días la pizarra de don Ciro, el vendedor de chance que se aposta frente a la Catedral de Cartagena y que tiene siempre, junto a los resultados del día, una frase que nos pone a pensar.

Ojalá todos los habitantes de Barranquilla y muchísimos más del Caribe y del país vayan al museo a conocerlo, a recorrerlo, a disfrutarlo, y se lleven la buena nueva de su creación. Ojalá sus gestores y directivos estén a la altura del reto de mantenerlo cada vez más vivo y más bello, y ojalá se lleve a cabo la exposición itinerante para que sea también el museo el que vaya a buscar a la región.



Patricia Iriarte

martes, abril 28, 2009

Patria son tantas cosas bellas....

Vean este video de Rubén Blades y Robi Draco Rosa: Patria, en Youtube

http://www.youtube.com/watch?v=JGohL6Sge0U



Dice así:

Hace algún tiempo
me preguntaba un chiquillo
por el significado de la palabra patria.

Me sorprendió con su pregunta
y con el alma en la garganta le dije, así:

Flor de barrio, hermanito!
Patria son tantas cosas bellas!

Como aquel viejo árbol
de que nos habla aquel poema.

Como el cariño que aún guardas después
de muerta abuela.

Patria, son tantas cosas bellas!

Son las paredes de un barrio,
es su esperanza morena
es lo que lleva en el alma
todo aquel cuando se aleja.

Son los mártires que gritan:
bandera, bandera,bandera, bandera...!

No memorices lecciones
de dictaduras o encierros:
la patria es un sentimiento
como mirada de viejo,
sol de eterna primavera,
risa de hermanita nueva.

Te contesto, hermanito:
patria, son tantas cosas bellas!

miércoles, abril 22, 2009

ROBERTO RODRÌGUEZ, EL ARTE DE LA LIBERTAD


























Satírico, rabioso, hereje impacable, vuelve el artista Roberto Rodríguez, con una exposición titulada "SOSOBRA. Roberto Rodríguez. El arte de la libertad"
Se nota, al menos en su serie de caricaturas, el ánimo desesperanzado de un artista que se declara siempre en desacuerdo con esto que llaman "el estado actual de cosas". Pero al parecer esta muestra reúne también parte de la obra plástica reciente, que promete estar a la altura. Hay que visitarla.

Presentación del poeta Leo
 Castillo a la exposición de Roberto:

La caricatura, definida como una reducción, como un recurso agresivo, como una exageración, como un retrato (su etimología nos lleva a rittrati carichi, retrato recargado o exagerado), como degradación, está por excelencia al servicio del ataque, y alguien ha llegado a denunciar en este arte un poder superior a la oratoria de masas y al periodismo. Su fuerza corrosiva, asistida por la directa expresividad gráfica, la hace asequible a un amplísimo público, llegando al que no sabe leer ni escribir incluso, y esto hace de la caricatura un arma mortífera tan temida por los tiranos como perseguida (en Rusia, a finales del siglo XIX, fue sometida a tan encarnizada represión que virtualmente desapareció).

Satírica, aliada de la risa, arrastra al ridículo, desnudando  mediante la deformación, monstruosas intenciones disimuladas, con una eficacia envidiada por los otros medios.

Roberto Rodríguez pertenece a esta peligrosa especie, y se halla clasificado, al lado de Da Vinci, Goya, Bernini, Hogart, Grukshank o Max (Max Beerbohn), Edvard Munch entre los llamados artistas-caricaturistas por el dominio de la técnica y ejercicio profesional de las artes plásticas.

Pintor malévolo, para recoger la expresión de Aristóteles, nuestro artista-caricaturista se constituye en una feliz sorpresa en nuestro medio, escaso en antecedentes memorables (acaso Guillotín), y nos representa ante el país y el continente legitimado por el desempeño certero del trazo mordaz y la destreza conducida por la inteligencia de una ironía despiadada, en un alarde de excelenciia estética tal, que cada caricatura viene a ser la exhibición pública de algo grotesco solapado en las acciones y ademanes del circo político tercermundista o universal. Esto deviene para el espectador en la telúrica celebración de la carcajada ante el prodigio de una aguda mirada que desnuda la esencial farsa, el delito, el descaro, la deshonestidad de los figurones públicos pillados como en un  descuido o traspiés de la comedia. En ocasiones simpático o anecdótico, siempre la sonrisa nos resarce, nos desquitamos mediante la burla cruel, de las indecencias perpetradas por los "dueños del balón".

   El valor civil que demanda acometer sin tapujos ni temores esta labor de asepsia moral en el plano sociopolítico, en un medio donde la mordaza autoimpuesta por los artistas sometidos a la intimidación, hace  de Roberto Rodríguez (digno cofrade de El Bosco, Doré, Rendón, Fontanarrosa, Vladdo) , un notable exponete del arte de la libertad: la caricatura.

                                                                                                       Leo Castillo, Barranquilla


Centro Cultural Comfamiliar, mañana jueves 23 de abril a las 7:00 p.m.  

martes, abril 21, 2009

DIA DE LA TIERRA, UNA VEZ MÁS



El planeta está en serios aprietos. Los efectos de la sobrepoblación y la explotación irracional de los recursos en todos los países, la industrialización feroz, la contaminación de aguas, suelos, aires y mentes, la pérdida de biodiversidad y muchos otros males forman el rosario de daños que le infligimos a la Tierra.

Cientos de estadísticas han sido divulgadas por los medios durante años para tratar de darnos una idea del desastre: número de hectáreas deforestadas por segundo, número de especies en peligro de extinción, grados en que aumenta la temperatura terrestre... Números y más números, pero nada parece cambiar. Porque los cambios tienen que provenir de los ciudadanos y de los gobiernos. No de unos u otros, sino de todos y todas. Y sobre todo, serán el resultado de un cambio de conciencia, de un darse cuenta, de un despertar, de un abrir los ojos frente a las señales que Ella nos da. Si lo que estamos viendo no nos dice nada, estamos irremediable e imperdonablemente perdidos.

¿De dónde viene esta fecha?

La primera manifestación tuvo lugar el 22 de abril de 1970, promovida por el senador y activista ambiental Gaylord Nelson, para la creación de una agencia ambiental. En esta convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias y centenares de comunidades.  La presión social tuvo sus logros y el gobierno de los Estados Unidos creó la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) y una serie de leyes destinada a la protección del medio ambiente. (Wikipedia)

La fecha comenzó a celebrarse desde entonces en casi todo el mundo, pero la preocupación ambiental empezó a expandirse especialmente a partir de 1972, cuando se realizó en Estocolmo la Primera Conferencia de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente. Dos décadas después, los gobiernos del mundo volvieron a reunirse en Rio de Janeiro en la Cumbre de la Tierra. De allí salieron la Carta de la Tierra, la Declaración de Rio y una docena de convenciones más que han intentado detener el desastre ambiental.  Una de las más importantes, la de Biodiversidad, sigue esperando la firma de los Estados Unidos.


 Tres poemas de Patricia Iriarte para la Pacha Mama

 

 

Carreteras

Manglares muertos hieren mis ojos

durante horas.

 

Siglos llevados a ceniza. 

Escombros de lo que tuvo vida.

 

¿Adónde se fueron la savia y el cangrejo?

¿Adónde el refugio de raíces,

el brindis de salobre bebida,

la posada del pájaro viajero?

 

¿Adónde dicen que conduce

esta larga y rugiente carretera?

 

 

 

Sierra y selva 

(O poema para un epígrafe)

 

“Éstos son los reinos de Paititi

donde se tiene el poder de hacer y deshacer,

donde el burgués sólo encontrará comida

y el poeta tal vez pueda abrir

la puerta cerrada desde antiguo,

del más purísimo amor...

Aquí puede verse sin atajos

el color del canto

de los pájaros invisibles”

(Hallado en la

Sierra Nevada de Santa Marta)

 

Ahora lo recuerdo: El universo nos mira desde los Andes. Sabias y antiguas voces nos hablan desde las blancas cumbres.

  Y desde las malocas, sentadas desde siempre en el corazón de la Amazonia, nos llega el recuerdo de lo que alguna vez fuimos.

 

No son otros los lugares por mirar cuando querramos encontrar pasos perdidos. No son otros los autores por leer. Todo está escrito en estas tierras, en estos árboles, en estos caminos. Sólo tenemos que prestar oídos a los mamas y chamanes. Abrir el corazón a las razones del bosque y de la selva; descifrar en los surcos abiertos por el agua las leyes del respeto.

 

Las raíces, ávidas, nos llaman con fuerza hacia el adentro. Guatavita, Duriameina, Araracuara, Macuira, Urubamba, Machu Pichu. La savia toma un nuevo aliento para emprender el viaje de partida. Y de regreso.

 

 

 

Golfo del Darién

 

Con rumbo norte

la selva estará siempre a mi derecha

La mar, junto a mi corazón.

 

A ella la he visto, apacible,

lamer la arena y besar el arrecife.

La he visto teñirse el pelo con el color del río

y ponerse el traje negro para sortear la noche.

 

He visto el bosque nocturno cerrarse sobre mí

y rodearme con sus cantos de todo origen.

Me he sentido una hoja más, un soplo

entre sus manos.

 

He temblado ante su grandeza y sus criaturas.

Me he asombrado con su esplendor diurno.

 

He transitado ese mapa bajo un aguacero,

temiendo a la roca lisa, al lodo, a la serpiente.

 

Pero he visto más: he visto la triste huella

del hombre sobre la playa.

Su rastro de desperdicios, su voracidad, su indiferencia.

He oído, al atardecer, el ronquido de la motosierra,

y sentido escalofrío al imaginar su tarea.

He escuchado el testimonio de su gente

sobre lo que había, y lo que era.

Y yo, que no puedo comparar, lloro con ellos.


jueves, abril 16, 2009

Reseñas



Cantaclaro reseña algunas de las muchas noticias culturales que se han producido recientemente en la ciudad de Barranquilla, Colombia, por cuenta de fotógrafos, poetas, escritores, artistas plásticos y de quienes, a veces, además de creadores, son gestores culturales.


Destacamos, en estas últimas semanas, los dos libros presentados por la editorial independiente Labrapalabra: Días de silencio, poemario de la escritora barranquillera radicada en España Katho Gómez, el cual se presentó en sociedad el pasado 2 de abril.

El otro título es Héroes decadentes, del periodista y narrador Francesco Vitola, "quien se inicia en la escena con esta ópera prima ágil, arriesgada, entretenida y dotada con mordaz sentido del humor", al decir de los editores. Este volumen trae ilustraciones del maestro Roberto Rodríguez, y como todos los productos editoriales de Labrapalabra, se distingue por el buen diseño y cuidada factura. Hay que leerlo para catar la pluma de Vitola y saber si es tan arriesgada y entretenida como promete, además, el título. El lanzamiento es el miércoles 22 de abril a partir de las 6:30 p.m. en La Cueva.


Continúa colgada en Caza de Poesía la exposición fotográfica de Carlos Londoño Caribe indígena, una atrayente serie de imágenes que retratan, documentan y revelan con sensibilidad e impecable técnica aspectos cotidianos del entorno natural y humano de las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta y la península de La Guajira. Los rostros, lugares, momentos, oficios y detalles de la cultura material que muestran estas fotografías sólo pueden haber sido captados con paciencia y respeto por estos pueblos.
ABCDario cultural
Caza de Poesía ha tomado la iniciativa de crear un ABCDario Artístico y Cultural, que es una suerte de directorio cultural de la ciudad, donde aspira a incluir a todos aquellos y aquellas que escriben, pintan, esculpen, danzan, hacen teatro, títeres, música, fotografía, vídeos, narrativa oral o cualquier otra forma de expresión cultural. Para ello está invitando a todo el gremio de creadores a que les envíen sus datos, o los del grupo a que pertenecen vía e-mail a atobon@etb.net.co o llevarlo personalmente a Caza d’ Poesía.
Temporada de teatro en AY MACONDO
Todos los domingos de abril, a las 6:00 p.m., el colectivo teatral Ay Macondo estará presentado en el espacio al aire libre frente a su sede, sus obras "Cambalache ó el Juego de los Excesos", "Noche de Baile", "La muerte alegre" y otras creaciones que han hecho de este grupo uno de los más prolíficos y activos en la creación teatral de la ciudad.

viernes, abril 03, 2009

De Mara para Eva

Eva Durán, la poeta cartagenera que se fue y ha hecho su vida en Alemania, me pide en un mail que la recuerde cuando me encuentre en Cartagena frente a una fritanga o comiéndome un enyucado, ya que ella nada eso puede hacer desde la lejana ciudad donde se encuentra.


Yo le digo:

Me acordaré de ti por eso y por muchas cosas más. Tu ciudad, la del corralito para adentro, está cada día más bella. Toda una “ciudad boutique”, llena de hoteles “boutique”. Ya casi no quedan casonas en ruinas, todo lo están comprando y restaurando para montar negocios y apartamentos para gente chic, de estrato 20.
Los gringos de los cruceros, rojos como camarones, llegan cada tanto en manada a mirar todo con la boca abierta, toman fotos y se van, y todo lo que se les atraviesa, incluyendo los parroquianos que vamos por ahí, quedamos como en una vitrina, mirados por esos ojos rubios detrás de lentes ahumados que luego no se acordarán donde vieron qué, si en Aruba, en Cartagena, en Panamá o en Bora Bora.
Si vieras el muelle de los Pegasos no lo reconoces, ya no hay quioscos que vendan jugos y patacones mosqueados sino una amplia tarima de madera pulida, pulcra y moderna, que deja ver el soberbio Centro de Convenciones.
Afuera, más allá de las avenidas uno sabe que está la otra Cartagena, donde viven los estudiantes que estudian o que hacen que estudian en la ciudad amurallada; las secretarias, las vendedoras de los almacenes, las de fruta, los cocheros, los loteros, los emboladores, las pre-pago y los pre-pago, las y los simples prostis, los funcionarios de la alcaldía y la gobernación y en fin, toda esa gente que soporta la “boutique”, la que limpia su mierda, la que trabaja y la que roba, la que llega a las siete de la mañana a poblar ese sueño de ciudad y la desocupa a las siete de la noche, la que canta, la que baila, la que nos hace sonreír. Porque lágrimas no, esas están afuera, aquí solo respira la belleza.

Me acordaré de ti con el sabor del anís en el frito y en el enyucado, con la cocada que venden en la puerta de la Universidad, con la cerveza en la terraza, y con el apunte diario en la pizarra del vendedor de bolita frente a la Catedral, que dice cosas casi cabalísticas, casi poéticas.

Esta ciudad no lo sabe a ciencia cierta, pero le haces falta. ¿Cuándo vienes?

Desde la hamaca

¿La última telenovela feliz?

Mara del Río


Detrás de las historias de Antonia, Bárbara, Paulina, Camila, Yorley y Margot no se esconden, palpitan realidades y verdades de a puño que esta telenovela sabe poner en pantalla con inteligencia, buen gusto y verdadera calidad.

El tema viene rondando esta pluma desde hace rato; por lo menos seis años atrás, cuando hablé de la triste ausencia del género dramatizado en la televisión regional, o para ser más exacta, en la producción regional. Hoy sigo pensando que las telenovelas son un asunto serio, y las que producen para la audiencia nacional los canales privados todavía lo demuestran. La pregunta es por cuánto tiempo más.

Las telenovelas de las diez de la noche (o simplemente las “novelas”, como les dice el común de la gente en nuestra región), que suelen tener una buena producción, razonable dosis de melodrama y un toque de humor, han tenido éxito enviando, abierta o sutilmente, mensajes o críticas sociales sobre temas de actualidad y sobre otros que, sin serlo, terminan por convertirse en tema de conversación cotidiana.

Comentaba hace poco con una amiga de Cartagena lo visibles que son ahora problemas como el cáncer de seno, el maltrato a la mujer y la delincuencia juvenil, gracias al éxito alcanzado por una telenovela del horario estelar. Hasta los temas eternos, como la infidelidad masculina, adquieren, en virtud de un buen libreto y dirección, un lustre distinto.

El último matrimonio feliz es un riesgo bien tomado y felizmente resuelto gracias a unos diálogos frescos, bien escritos y mejor actuados por su elenco. Alejandra Borrero, cada vez más grande, hace pensar siempre que el papel actual es el mejor de su carrera. Antonia, su personaje, es la mujer madura que doblando los cuarenta tiene que reconocer que ha corrido toda la vida tras un ideal de mujer perfecta, a un precio tan alto que por poco le cuesta la vida y el matrimonio.

Carmenza Gómez, una costeña consagrada en el género, ha empleado a fondo su talento para esculpir a un personaje como Margoth, la típica mujer de clase media convencida de que el matrimonio es hasta la muerte, y con tal de conservarlo está dispuesta no sólo a perdonarle la infidelidad al marido sino incluso a vender su casa para pagar una liposucción que le permita reconquistar al conquistador. ¡Horror! Gritarían las feministas. Pero así es. Y lo peor es que su hijo, so pretexto de salvar la casa y darle a su madre el dinero con el que cree recuperará su felicidad, se mete de lleno en el atraco y la delincuencia.

Valerie Domínguez, en el papel de Bárbara, se ha transformado y crecido junto a veteranas como Alejandra y Carmenza, dejando de ser la reinita que se metió a actriz por su linda cara y su hermoso cuerpo. Nuestra Valerie sorteó con éxito el reto de interpretar a la mujer maltratada por su marido que finalmente tiene el valor de denunciarlo y dejarlo, ganando seguridad en sí misma con el apoyo de sus compañeras y de una abogada que no se arredra ante nada. ¡Bravo! Exclaman aquí las compañeras feministas. Y también es cierto: más y más mujeres se están atreviendo a dar el salto y liberarse del agresor que tienen en casa.

Para resaltar, sólo estos tres casos notables, aunque las otras actrices, Yuli Ferreira como Yorley, Cristina Campuzano como Paulina y Coraima Torres como Camila, están a la altura de la producción, sin demeritar a sus consortes o amigos en la trama, que también se han destacado en sus papeles: desde Jorge Cao, destilando todo su veneno actoral, hasta José Luis Paniagua, en un convincente papel de peluquero gay que nada tiene que ver con las caricaturas vulgares que siempre nos han vendido de estos personajes.

En la historia, escrita por Adriana Suárez ­–libretista de La Fiscal y Todos quieren con Marylin, entre otras—con Pedro Rozo y dirigida por Luis Orjuela --el mismo de La viuda de blanco, Mesa para tres y Pedro el escamoso-- seis mujeres de muy distinto origen social comparten el mismo drama: la crisis matrimonial. Una por maltrato, otra por rivalidad laboral, otra por infidelidad, otra por desamor y violencia psicológica, otra por abandono del marido y la última por callar sobre una grave enfermedad.

Es interesante la forma como Antonia resuelve la ofensa de Bárbara, -- quien por poco se acuesta con su marido-- y cómo va sorteando el dolor por la virtual infidelidad de Patricio. Pero hablando de este par, el supuestamente “último matrimonio feliz”, el verdadero misil que hizo saltar las bisagras de la pareja fue la incapacidad de Antonia para contarle a su familia que tenía cáncer de seno. ¿Nos está recordando Antonia que las mujeres enfermas de cáncer prefieren callar porque anticipan la dificultad de sus compañeros para hacer frente al dolor y a la muerte?

Lo que está mostrando la novela es que muchos hombres no saben cómo actuar en esa situación y terminan abandonando a su mujer antes, durante o después de la fase de quimioterapia, y esa es la función de Bernardo (el personaje interpretado por Marlon Moreno), quien perdió a su esposa en un trance similar y ante el caso de Antonia, su amiga, se arrepiente de haber sido tan cobarde en el momento en que ella más lo necesitaba. En esta y en otras situaciones de la telenovela se nota la investigación de año y medio que Adriana Suárez realizó con médicos, psicólogos, abogados y personas separadas para construir personajes verosímiles y sobre todo, respetuosos del televidente.

La historia nos dice eso y más; nos muestra dos caras distintas del amor entre un hombre maduro y uno joven, Harold y Alcides, quienes contradicen el mito de que en una relación entre dos hombres lo que prima es la atracción sexual primaria. También pone sobre el tapete lo que la sociedad de consumo puede hacer con jóvenes como César David, el hijo de Margoth, quien --ya lo sabemos los televidentes, aunque ella todavía no-- llorará lágrimas de sangre por su adorado hijo, metido en la trampa del dinero rápido.

En fin, son muchas las entretelas que tiene la trama de esta novela: el ascenso social, en sus variantes de arribismo y superación personal; el recurso desesperado de la brujería, la implacable competencia en los negocios, y sobre todo, la honestidad en las relaciones de pareja.

Lo que me pregunto es ¿cuánto tiempo de vida le queda a telenovelas como esta, a juzgar por la avalancha de novelones fáciles y series bobaliconas como Aquí no hay quien viva? Ojalá que la época de las novelas con buen contenido no acabe de pasar. Es un derecho de los televidentes y un género indispensable para la formación de directores, de actores, de libretistas y de públicos.

Crónicas de Cuba, 1

CUBA, DICIEMBRE DE 2008: 50 AÑOS DESPUÉS

Por Patricia Iriarte

Publicada en la revista Dominical de El Heraldo, dic. 28 de 2008.

Medio siglo. La Revolución cubana es hoy una venerable cincuentona. Y a los cincuenta, como dice Ana Oeding, una gran amiga, “las certidumbres intelectuales se han acabado, y es difícil aceptar el fin de cada ciclo de la vida, hasta que algunas señales anuncian que la etapa ha concluido, que no va más, que el escenario y los protagonistas ya no están, que a otra cosa, mariposa.”

¿Le pasa esto también a la revolución cubana? ¿Le llegó la hora de los grandes cambios pero se resiste a aceptarlo?

Hace 18 años, cuando cayó el muro de Berlín, la isla fue declarada en “período especial” por el gobierno para hacer frente a la crisis energética y de alimentos que sobrevino sin el soporte de las economías de Rusia y Europa del Este. No había una gota de gasolina, los enlatados enviados por las potencias amigas desaparecieron y en las calles sólo se conseguía té de hierbas. Fueron años terribles que por fortuna, ya superamos, dijeron varias personas con las que hablé sobre el tema, aunque, para muchas otras, el periodo se extiende hasta hoy. Y cuando Cuba intentaba levantar su economía permitiendo cierta apertura a la inversión extranjera y a la iniciativa privada, la naturaleza la volvió a azotar. En este momento la isla se afana en reparar los destrozos de los tres ciclones que la asolaron este año, causando inmensas pérdidas materiales que le costarán al país cientos de millones de dólares.

Sobre Cuba hemos tenido siempre dos versiones: la de un régimen totalitario atornillado al poder, en medio de la corrupción y las necesidades de las mayorías, y la del pueblo valeroso que resiste dignamente el bloqueo económico y político ejercido por el país más poderoso de la tierra. La Cuba de los balseros, deportistas, músicos y doctores que desertan de competencias y de misiones médicas, y la de los estudiantes y profesionales latinoamericanos que reciben becas del gobierno cubano para graduarse o especializarse en las prestigiosas instituciones del régimen socialista.

Mi sensación hasta ahora, pese a todas las vicisitudes y desaciertos que pueda tener del experimento castrista, es que Cuba supo hacer las cosas lo bastante bien como para tomarse el poder y 50 años después, mantenerlo. En ese imaginario de la izquierda que me tocó, la revolución fue la gran marcha que siguió a su líder y que en su gran mayoría, aún continúa acompañándolo; en el de la ciudadana consumidora de noticias, sé de otra “gran marcha” que se hace sentir desde su exilio en Miami o desde la disidencia interna, y sé que ha habido episodios oscuros de represión contra opositores del sistema.

Entre tanto, en el último año fue surgiendo ante nosotros una tercera versión de las cosas, más refinada, menos maniquea: la de una generación que tiene 30 años y que, a través del internet, se declara frustrada y decepcionada de la revolución. Con una nueva actitud que invita a revisar conceptos y esquemas archiconocidos, y la pluma brava de quien ha recibido una sólida formación intelectual, Yoani Sánchez, la autora del blog Generación Y, escribió esto en su bitácora este mes de diciembre:

“Mientras se preparan extensos dossiers sobre los cincuenta años de la Revolución Cubana, pocos se preguntan si lo celebrado es el cumpleaños de una criatura viva o sólo el aniversario de algo que ocurrió. Las revoluciones no duran medio siglo, les advierto a los que me preguntan. Terminan por devorarse a sí mismas y excretarse en autoritarismo, control e inmovilidad. Expiran siempre que intentan hacerse eternas. (…) Lo que comenzó aquel primero de enero lleva –según muchos– varios años bajo tierra. La discusión parece estar alrededor de la fecha en que ocurrió el funeral. (…) Mi madre vio agonizar la Revolución mientras dictaban la sentencia de muerte al general Arnaldo Ochoa. Marzo del 2003, con sus detenciones y juicios sumarios, fue el estertor final que escucharon algunos empecinados que la creían viva aún. Yo la conocí cadáver, se los digo. Aquel año 1975 en el que nací, la sovietización había borrado toda la espontaneidad y nada quedaba de la rebeldía que evocaban los mayores. … El resto ha sido el prolongado velatorio de lo que pudo ser, los cirios encendidos de una ilusión que arrastró a tantos. Este enero la difunta cumple un nuevo aniversario, habrá flores, vivas y canciones, pero nada logrará sacarla del panteón, hacerla volver a la vida. Déjenla descansar en paz y comencemos pronto un nuevo ciclo: más breve, menos altisonante, más libre.”

Frente a cosas como esta es inevitable preguntarse una vez más: ¿Qué diablos pasa allí? Una mesa de trabajo sobre cultura en el Gran Caribe, organizada por el Convenio Andrés Bello, me dio la oportunidad de conocer al mito face to face. La primera escala fue La Habana, ciudad donde se celebraría la reunión. Después de dos días escuchando y debatiendo propuestas para una soñada agenda cultural de la región, tomé un bus que me llevó a Santiago, la segunda ciudad de la isla en número habitantes pero la primera en importancia como plaza de la revolución.

Llegada del vuelo Copa 974

A las 9:15 de la noche del 30 de noviembre aterrizamos en La Habana, en medio de un “frente frío” que mantenía a la ciudad a una temperatura casi igual a la de Bogotá. En el aeropuerto José Martí nos recibe la empleada de una agencia de turismo que, supuse, sería la encargada de llevarnos al hotel. Una vez que todos pasamos por inmigración nos llevó al salón VIP del aeropuerto, una amplia sala con aire acondicionado a full donde, al parecer, los pasajeros, cubanos o extranjeros, esperan a quienes los van a recoger. En nuestro caso, Fadir Delgado y yo fuimos recibidas por Fina, una amable funcionaria del Ministerio de Cultura que hacía lo posible por rescatar nuestras maletas mientras buscaba a otro pasajero que venían al evento: Patricio Rivas, director de cultura del Convenio Andrés Bello, cuyo vuelo desde Chile sufrió un retraso de varias horas debido a una supuesta amenaza de bomba en el avión. El Convenio organizaba la Mesa Gran Caribe sobre cultura y para ello había invitado a intelectuales y gestores culturales de varios países de la región para trabajar un par de días con los delegados de Cuba en una agenda cultural que propicie la integración regional.

Finalmente, al filo de la medianoche, Fina nos deja con otra compañera suya del ministerio que sería la encargada de llevarnos al Hotel Panorama a Fadir, a una chica de Venezuela, y a mí. En el trayecto, la señora nos explica que el frente frío es común en esta época del año y nos recuerda que la ciudad está en la cara de la isla que mira hacia el norte, es decir, en la costa atlántica.

Para quien visita Cuba por primera vez no es fácil adaptarse a las condiciones del país. Los servicios de un hotel cinco estrellas en Cuba no son los mismos que los de un hotel similar en otra ciudad del mundo. Y los costos, comparativamente mucho más elevados, especialmente en los servicios de comunicaciones: al altísimo precio de las llamadas de larga distancia y del servicio de internet es la primera señal de que en efecto, algo en esta isla funciona diferente. Se llama bloqueo, me explican algunos. Sí, pero lo de internet es control del gobierno, me dicen otros. Luego fuimos encajando poco a poco aquello que ya habíamos escuchado: que existen dos cubas, la del turismo y la de los cubanos de a pié. La que cobra y paga en “divisa” o peso convertible, equivalente a casi un dólar, y la que se mueve en moneda nacional, equivalente a 0.25 de dólar. Las fronteras entre una y otra las determina lo que puedes comprar con cada moneda, y eso se aprende andando el camino.

Durante los dos días en La Habana viví en esa especie de burbuja que conforma el sector de los hoteles, de donde salimos en dos ocasiones: la primera para ver una función de gala que ofrecía el PNUD por sus 35 años de trabajo en Cuba, y la noche siguiente, a la inauguración del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Después de ver una opresiva cinta argentina sobre una cárcel de mujeres intentamos una excursión rumbera a la Habana vieja, pero no hallamos nada esa noche de martes, aparte de un bar donde ponían reguetón y unos taxistas absortos en el juego inaugural de la serie nacional de béisbol.

De La Habana sale un bus

El 3 de diciembre a las 9:30 de la mañana abordo el moderno bus o “guagua” que me llevará en 16 horas a Santiago de Cuba, que está en el extremo oriente de la isla, cerca a las cálidas costas del Caribe. En la silla de al lado viajan dos turistas checas de 20 años que consultan en todo momento una guía de “Kuba” que lleva el sello de National Geographic. Me imagino que están aquí porque conocen parte de la historia y se han sorprendido de saber que esta isla es más grande y más poblada que su flamante República Checa.

En Santa Clara, segunda parada del recorrido, tomo mi primer almuerzo cubano: congris, (un arroz de caraota negra), con “ensalada” de repollo y algo dulzón parecido a la batata. Para los carnívoros el plato va con cerdo guisado. Para mi, que prescindo de la carne, el menú me sale por 15 pesos cubanos que unos compañeros de viaje me han facilitado para que me rindan un poco más los CUCs. De ahí en adelante el viaje me parece un retorno al pasado en un túnel de tiempo. La estética de las estaciones –todas con su debido sitial de honor para la revolución– los atuendos, los accesorios, los ambientes que veo en las paradas de Sancti Spiritu, Ciego de Avila, Camaguey, Las Tunas y Bayamo, me remiten a las películas de los años 60.

En el camino aprendo que los productos de exportación de Cuba son el azúcar, los habanos, el ron, la música y el Ché. Su imagen –más que la de Fidel- es omnipresente; está tatuada en cada calle, en cada almacén, en cada edificio (público o no), en los supermercados, en las tiendas de suvenires, en los parqueaderos, en los baños, en las escaleras, en las guaguas, en las sopas. Pero llevarse el verdadero, el original, el ícono, grabado en una camiseta, una boina, un vaso, un CD o un buen pedazo de papel es un lujo que cuesta y que se paga en divisa, no en moneda nacional. Lo mismo que la música cubana, cuya producción maneja el sello Egrem, de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, y que solo se vende, también en CUCs, en los puntos de venta autorizados. Se aprende y sorprende, que en un computador doméstico (si lo hay) o de una oficina de gobierno, no es posible abrir los servidores de Hotmail o de Yahoo. Se aprende a comprar pan en pesos cubanos y a viajar en mototaxi, de los que, oh sorpresa, hay tantos en Santiago como en la misma Barranquilla. ¿Alternativa de empleo para obreros calificados y profesionales?

Se entera uno de que la tasa de natalidad ha bajado tanto que el gobierno, preocupado por la alta edad promedio de la población, decidió restringir la práctica del aborto, que siempre había sido legal en la isla. Se conoce lo que come una familia promedio en Santiago y se pregunta uno cómo es que hay todavía tanta gente incondicional con el régimen.

Entonces se aprende también que el 1 de enero de 1959, en el parque Céspedes de Santiago de Cuba, Fidel Castro anunció que la defensa del país y de la revolución no sería, en adelante, responsabilidad exclusiva de las fuerzas armadas sino de todo el pueblo cubano. Enseguida empezaron a conformarse en todo el país milicias populares espontáneas que el nuevo gobierno comenzó a organizar y a ensamblar en un complejo y efectivo aparato armado auxiliar del Ejército Rebelde, denominado Milicias Nacionales Revolucionarias, MNR. Un cuerpo centralizado, organizado a partir de los grupos que se habían creado en los sindicatos, asociaciones campesinas y centros de estudio. Pronto esos destacamentos fueron estructurados en batallones que se entrenaban en campamentos especiales durante quince días bajo la dirección de combatientes del Ejército Rebelde.

De esta forma, el país entero se involucró en la defensa de lo que el Ejército Rebelde había logrado y desde entonces la disciplina, la organización y la mística revolucionaria impregnaron a la población.

Quizás me equivoque, pero busco en ese periodo la explicación al compromiso indeclinable con el proceso que encuentro todavía entre profesores universitarios, profesionales, intelectuales y trabajadores rasos.

Porque también se aprende que en este medio siglo de revolución Cuba se convirtió en una gran casa, de alguna manera, para muchas causas perdidas: la educación, la música, la salud y todas las artes. A pocos meses de estrenada la revolución, el gobierno creó el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), puntal del cine latinoamericano y caribeño, y la célebre Casa de las Américas, toda una institución en cuyo mítico auditorio cantara por primera vez Silvio Rodríguez y el resto de la tropa de la Nueva Trova Cubana, y que ha desarrollado en 50 años una labor cultural de primer orden que muy pocos países de la región pueden ostentar. Cuba es también el Instituto Superior de Arte, la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, la Casa del Caribe, que organiza el Festival del Caribe y además investiga, rescata y divulga las expresiones de la cultura popular. Es también la sede de la Casa la Trova, de la Casa de la Tradiciones Populares, del Ballet Nacional y de una larga lista de escritores, músicos y bailarines que son, en sí mismos, toda una institución cultural.

Veo que, nacida en la resistencia, la población actual de Cuba sigue en la resistencia pero al parecer, no muy preparada para los grandes cambios, propios y del mundo. Ahora, después de diez días de recorrerla, gozarla y padecerla, creo que Cuba es todo lo que se dice y más: es el heroísmo, la historia viva, el recuerdo permanente de los mártires, la oposición acallada y una generación que no se conforma con lo que tiene porque se sabe merecedora de más.