Fotos © Patricia Iriarte
Medio siglo. La Revolución cubana es hoy una venerable cincuentona. Y a los cincuenta, como dice Ana Oeding, una gran amiga, “las certidumbres intelectuales se han acabado, y es difícil aceptar el fin de cada ciclo de la vida, hasta que algunas señales anuncian que la etapa ha concluido, que no va más, que el escenario y los protagonistas ya no están, que a otra cosa, mariposa.”
“Mientras se preparan extensos dossiers sobre los cincuenta años de la Revolución Cubana, pocos se preguntan si lo celebrado es el cumpleaños de una criatura viva o sólo el aniversario de algo que ocurrió. Las revoluciones no duran medio siglo, les advierto a los que me preguntan. Terminan por devorarse a sí mismas y excretarse en autoritarismo, control e inmovilidad. Expiran siempre que intentan hacerse eternas. (…) Lo que comenzó aquel primero de enero lleva –según muchos– varios años bajo tierra. La discusión parece estar alrededor de la fecha en que ocurrió el funeral. (…) Mi madre vio agonizar la Revolución mientras dictaban la sentencia de muerte al general Arnaldo Ochoa. Marzo del 2003, con sus detenciones y juicios sumarios, fue el estertor final que escucharon algunos empecinados que la creían viva aún. Yo la conocí cadáver, se los digo. Aquel año 1975 en el que nací, la sovietización había borrado toda la espontaneidad y nada quedaba de la rebeldía que evocaban los mayores. … El resto ha sido el prolongado velatorio de lo que pudo ser, los cirios encendidos de una ilusión que arrastró a tantos. Este enero la difunta cumple un nuevo aniversario, habrá flores, vivas y canciones, pero nada logrará sacarla del panteón, hacerla volver a la vida. Déjenla descansar en paz y comencemos pronto un nuevo ciclo: más breve, menos altisonante, más libre.”
El 3 de diciembre a las 9:30 de la mañana abordo el moderno bus o “guagua” que me llevará en 16 horas a Santiago de Cuba, que está en el extremo oriente de la isla, cerca a las cálidas costas del Caribe. En la silla de al lado viajan dos turistas checas de 20 años que consultan en todo momento una guía de “Kuba” que lleva el sello de National Geographic. Me imagino que están aquí porque conocen parte de la historia y se han sorprendido de saber que esta isla es más grande y más poblada que su flamante República Checa.
En el camino aprendo que los productos de exportación de Cuba son el azúcar, los habanos, el ron, la música y el Ché. Su imagen –más que la de Fidel- es omnipresente; está tatuada en cada calle, en cada almacén, en cada edificio (público o no), en los supermercados, en las tiendas de suvenires, en los parqueaderos, en los baños, en las escaleras, en las guaguas, en las sopas. Pero llevarse el verdadero, el original, el ícono, grabado en una camiseta, una boina, un vaso, un CD o un buen pedazo de papel es un lujo que cuesta y que se paga en divisa, no en moneda nacional. Lo mismo que la música cubana, cuya producción maneja el sello Egrem, de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, y que solo se vende, también en CUCs, en los puntos de venta autorizados. Se aprende y sorprende, que en un computador doméstico (si lo hay) o de una oficina de gobierno, no es posible abrir los servidores de Hotmail o de Yahoo. Se aprende a comprar pan en pesos cubanos y a viajar en mototaxi, de los que, oh sorpresa, hay tantos en Santiago como en la misma Barranquilla. ¿Alternativa de empleo para obreros calificados y profesionales?
Entonces se aprende también que el 1 de enero de 1959, en el parque Céspedes de Santiago de Cuba, Fidel Castro anunció que la defensa del país y de la revolución no sería, en adelante, responsabilidad exclusiva de las fuerzas armadas sino de todo el pueblo cubano. Enseguida empezaron a conformarse en todo el país milicias populares espontáneas que el nuevo gobierno comenzó a organizar y a ensamblar en un complejo y efectivo aparato armado auxiliar del Ejército Rebelde, denominado Milicias Nacionales Revolucionarias, MNR. Un cuerpo centralizado, organizado a partir de los grupos que se habían creado en los sindicatos, asociaciones campesinas y centros de estudio. Pronto esos destacamentos fueron estructurados en batallones que se entrenaban en campamentos especiales durante quince días bajo la dirección de combatientes del Ejército Rebelde.
De esta forma, el país entero se involucró en la defensa de lo que el Ejército Rebelde había logrado y desde entonces la disciplina, la organización y la mística revolucionaria impregnaron a la población.
Quizás me equivoque, pero busco en ese periodo la explicación al compromiso indeclinable con el proceso que encuentro todavía entre profesores universitarios, profesionales, intelectuales y trabajadores rasos.
Porque también se aprende que en este medio siglo de revolución Cuba se convirtió en una gran casa, de alguna manera, para muchas causas perdidas: la educación, la música, la salud y todas las artes. A pocos meses de estrenada la revolución, el gobierno creó el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), puntal del cine latinoamericano y caribeño, y la célebre Casa de las Américas, toda una institución en cuyo mítico auditorio cantara por primera vez Silvio Rodríguez y el resto de la tropa de la Nueva Trova Cubana, y que ha desarrollado en 50 años una labor cultural de primer orden que muy pocos países de la región pueden ostentar. Cuba es también el Instituto Superior de Arte, la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, la Casa del Caribe, que organiza el Festival del Caribe y además investiga, rescata y divulga las expresiones de la cultura popular. Es también la sede de la Casa la Trova, de la Casa de la Tradiciones Populares, del Ballet Nacional y de una larga lista de escritores, músicos y bailarines que son, en sí mismos, toda una institución cultural.




"Es vasto el universo de posibilidades simbólicas que hoy nos somete, iguales así las disímiles y absurdas situaciones que complican la vida en sociedad del ser humano. Cosas que me obligan a desarrollar un complicado abanico de circenses características para facilitar la lectura gráfica del trabajo que hoy presento para mi defensa".
En la Galería de la Aduana
Hasta noviembre
El movimiento de la Bacanería Planetaria - al cual este blog se suscribe- está organizando el primer Encuentro de Bacanes y Bacanas del Mundo.
Va ser un evento de integración, con una parte conceptual, para pensar la bacanería, y una festiva, para bacanear; para gozar con alegría, tolerancia y dignidad. Todo en honor de La Matria, nuestra sagrada madre Tierra.
¿Donde? Cerca a Barranquilla, Colombia, a finales de noviembre. Entren al blog http://bacaneriaplanetaria.blogspot.com/ o al grupo de Facebook "Somos La Bacanería Planetaria", y síganle la pista a esta idea que sin duda contribuye a darle forma y contenido a la propuesta vital, ética, ecológica, política y cultural que nuestro amigo Hugo González viene promoviendo con un amplio grupo de amigos y colaboradores. ¡Allí estaremos!
Barranquilla, 9 de junio de 2026 Despedida a una cantadora inmortal (I) Por Patricia Iriarte El miocardio falló para siempre en la tarde d...