viernes, junio 26, 2009

Pasó por aquí

BECCASSINO EL POETA


Acudí, curiosa, a la invitación que hizo el Festival Internacional de Poesía Poemario para ver y escuchar a Angel Beccassino en el auditorio de La Aduana, como parte de la programación preparatoria de la segunda versión de este festival, que tendrá lugar en agosto.

Como músico, el invitado es creador de la Banda Dispersa de la Madre Selva, que ha producido media docena de discos; como publicista, su agencia es la autora de los comerciales de Colombiana; como fotógrafo y realizador audiovisual tiene un montón de títulos publicados y más de un premio en su curriculum; como periodista es reportero de guerra, guerreros y políticos; como poeta, un libro casi clandestino, y en todo es un subvertidor de conceptos. A Beccassino se le deben también proyectos como la Bienal de amor y éxtasis, y acciones directas como los Choques de Afecto en hospitales psiquiátricos.

En esta ocasión trajo una de sus facetas más inquietantes: el arte erótico. Con títulos publicados como El ojo del pene, Teta y 77 orgasmos, uno sabe a qué atenerse, y el happening de la noche, en el que se prometían videos y poesía, no fue la excepción. El acto se inició con una proyección (imagen de lluvia electrónica en pantalla) en el que sólo se oía, con un efectivo acompañamiento musical, la jadeante y sensual voz de una mujer diciendo repetidamente: “No….no… no….no…” Y así durante 10 minutos que parecieron 30.

A renglón seguido, un video titulado algo así como Del corazón y otros temas… de carnicería, donde la protagonista es una chica que acaricia y se acaricia todo el cuerpo con un corazón sangrante, para luego, agotadas las posibilidades de este órgano, pasar a un manojo de vísceras –suponemos que obviamente de res- que terminaron de cubrirla de sedoso rojo escarlata. A este primer video siguieron otros, menos sanguinolentos pero igualmente arriesgados, por no decir inclasificables.

Y por fin, los poemas, que leídos con esa voz que tiene el pibe, nos hipnotizaron por su musicalidad, honestidad y descaro con que sabe describir los vaivenes del amor, o de los amores que se libran en la cama, en las calles y en la carne propia. Beccassino el poeta es tan sutil o tan brutal como lo es el periodista o el fotógrafo. Pero lo mejor de él aflora en esos versos en los que es profundamente hombre en el más humano sentido del término, es decir, ahí está su virilidad (con todo y sus trazas de misoginia, según una amiga que estaba entre el público) pero ahí también asoma la fragilidad del ser humano que se ve perdido en el juego de la seducción y se entrega, sin más artificios, a los estragos que el sexo nos deja en el corazón.

Mara del Río



Sin título


Nubes en sus labios

una tatuada

a la altura del corazón.

Meticulosa

fellatio

de rodillas.

Mientras él come

un perro caliente

en la gasolinera

y piensa

en el valor de la brisa

en Africa.

- No me olvides,

pide ella.

- Si no suena

el teléfono,

soy yo.

responde él.



Fruta podrida, fruta prohibida


Se estrelló mi boca

contra su mosquito.

Nos chupamos

desesperados.

Dame una jaula

tan grande

que no la vea,

pedí entonces.

No eres malo,

eres mediocre.

No sabes abandonar.

Por eso te quedas.

Sonrío piadosa ella.

sábado, junio 20, 2009

"Salwa, la turca", primera película colombiana sobre la inmigración árabe


Hace unos días la guionista y directora de cine Sara Harb anunció en Barranquilla que su primer largometraje, Salwa, la turca, comenzará a ser rodado este año en La Habana, en asocio con la empresa Cuba Film Productions de Canadá. Este proyecto, en cuyo guión y producción viene trabajando desde hace varios años, despertó el interés de esta productora, que decidió apostarle a una historia que recorre toda América Latina y que gira en torno a las migraciones árabes que llegaron al Caribe a comienzos del siglo pasado, dando origen a un interesante proceso de integración cultural sobre el que aún no se ha hecho ningun trabajo cinematográfico en Colombia ni en ningún otro país del continente.

La película cuenta la historia de Salwa, una niña de 7 años y su familia, que iba en un barco de bandera francesa rumbo a Buenos Aires para huir de la guerra que asolaba Medio Oriente a manos del Imperio Otomano. Sin embargo, por una jugada del destino la familia tiene que desembarcar en Cartagena, donde inicia una nueva vida en medio del choque cultural. En ese nuevo mundo crece Salwa, con sus sueños y deseos propios que debe defender de su padre, quien a su vez intenta defender los valores de su cultura ancestral.

Los escenarios del filme serán todos cubanos, con un elenco intercultural donde participarán actores y actrices árabes, cubanos y franceses, y un equipo técnico que incluye talento cubano, canadiense y barranquillero.

Sara Harb, barranquillera de ascendencia libanesa, tiene a su haber varios documentales premiados y un cortometraje, Ensalmo, realizado en 2003. Fue directora de la Fundación Cinemateca del Caribe durante 12 años y actualmente es profesora universitaria, pero sobre todo, ha sido siempre una apasionada del séptimo arte, del que aprende cada día más, y comparte y contagia a todos su cinefilia y su cinefagia.

martes, junio 16, 2009

A veces llegan mails...

Compartimos con nuestros lectores -con autorización de la autora- este mensaje enviado hoy por nuestra amiga Ana Oeding a propósito de la exposición fotográfica inaugurada el jueves pasado en Comfamiliar.


¿Cómo se nos digitalizó la vida?

¿Cómo se nos digitalizó la vida? ¿A qué hora del tiempo entramos, cual Nero el de Matrix, sin sustos ni nada… a la apoteosis de la imagen? ¿De qué modo en nuestra experiencia terrenal ya no se trata de “vivir para contarlo” sino de “vivir para fotografiarlo”? ¿Y enseguida verlo en pantalla como para convencernos de LO VIVIDO”? No sé, no lo entiendo… y seguramente no me alcanzará la vida para intuir qué seguirá de aquí para adelante. Pero ya me acostumbré a ver como algo común y corriente a las adolescentes tomándose fotos cada 30 segundos, a las familias festejando en facebook los pormenores de la última reunión, a todas mis amigas camarita en mano, mostrándose fotos y fotos entre sí.


De esa inercia de observadora in-pensante, me sacaron, como un chorro de agua fuerte, fresca y potente que saliera del centro mismo del edificio de Comfamiliar… las fotos de ustedes, mis hermanas lobas… EN PAPEL DE FOTO, colgadas de las paredes, convertidas como por gracia de la noche en íconos de arte moderna.


Cristi, gracias por volver a ponerme a pensar en Cézanne y su obsesión por las simetrías mientras miraba las tres bolas de pita que te atraparon el ojo allá debajito de la 30, más abajo de San Nicolás Place, en un sábado barranquillero. Y cómo no agradecerte el ayudarme a entender aún mejor el asunto frente a dos bolsas de finas hierbas propias de nuestra culinaria africanista… o frente a las ollitas de mi infancia, a los “chocoritos”, en tamaño real, puestos uno encima de otro desde el más grandote hasta el chiquitico… en fin!!


Paatrii, gracias por compartirme tu revelación mariana, la que tuviste frente a una viejísima ventana de Mompox, tierra de dios, cuando la verdadera voz interna te dijo “Ella vive aquí” y te detuviste a tomarle una foto a la estampa de María, madre de Jesú Cristo. Y gracias por volverme a recordar lo que mis profes trotskistas me enseñaron a los 20 años, y es que una revolución social es tarde o temprano una obra de arte… Sólo viendo tus fotos de la Cuba amada logré entender y sentir de nuevo qué legítimo fue haber creído en los hombres.


Las de ustedes son imágenes de marca mayor. De las marcas indelebles que nos dejaron y dejarán en el cuerpo y en la mente la experiencia de la vida. Imágenes para concebir el arte en su vocación más sagrada: la de traer a esta dimensión terrena momentos, suspiros, colores, palabras que yo creo a estas alturas, solo las conoce el alma.

Con mi AMOR por ustedes y el de ustedes hacia mí les devuelvo en estas palabras que son mías y de nosotras, parte de la alegría que me produjo haber estado en su exposición. Gracias a los hados benignos sobreviví a mi fobia nocturnal de ese día y fui a ese regalo que el destino me había preparado: un coctel de inauguración al que prefiero llamar como llamaríamos una clase de la universidad: Aproximaciones a una comprensión artística de la actual coyuntura social hiperfotografiada e hiperdigitalizada.



anaoeding

domingo, junio 07, 2009

Fotos y joyas en exposición colectiva Con amor al arte



El 11 de junio se inaugura en la sala de exposiciones del Centro Cultural Comfamiliar, la muestra Con amor al arte, una colectiva en la que tres mujeres muestran al público sus creaciones artísticas: María Emilia Fadul (Moriam), sus originales joyas, y Cristina Duncan y Patricia Iriarte sus facetas de fotógrafas aficionadas. Cada una tiene en el espacio de Comfamiliar su propia sala pero juntas ofrecerán a los invitados una copa de vino y música en vivo para celebrar el atrevimiento.





"Vuelta al Centro"


Cristina Duncan, psicóloga de profesión, comenzó a tomar fotografías hace más de una década, primero con la cámara convencional y más recientemente con las digitales. En esta ocasión exhibe una serie de fotos tomadas en el Centro de Barranquilla, al que, como ella misma dice, regresó después de 14 años y encontró convertido en un panal de colmenas diminutas que ocupaban el espacio público, pero también: "Encontré vegetación que se descuelga de las azoteas de los viejos edificios, ventanas coloridas a las que se asoman palomas; cornisas, alféizares en algún grado de conservación. También me tropecé con drogas y matones baratos pero a esos no les tomé fotos. Encontré el sentido del humor, la risa fácil, la amabilidad más allá del instinto de supervivencia de mujeres y hombres cálidos a los que van mis agradecimientos y el testimonio de su trabajo diario."





"Cosas de la vida"


Patricia Iriarte ha denominado su exposición Cosas de la vida, expresión que puede leerse en muchos sentidos para nombrar aquellas cosas en las que Iriarte puso su mirada y el lente de au cámara. Sobre la fotografía de esta poeta y periodista, para quien la imagen siempre ha sido, más que una compañera de sus textos, un lenguaje en sí mismo, ha escrito la directora de cine Sara Harb:

"En ella es una manera de captar la vida, de aprehenderla, de relacionarse con el mundo, con lo que sucede. Entonces, dejándose llevar por el impacto, se le desliza en esa mirada lo que realmente ella es, una poeta que quiere adentrarse en el alma de las cosas. Al principio parece muy casual y como si no tuviera un propósito deliberado pero cuando pasa de lo romántico a lo periodístico, de lo figurativo a lo abstracto, entonces se devela un ser complejo, lleno de lugares interiores, de preocupaciones,

angustias, tristezas, soledades y risa y gracia y amor por la luz, por la belleza. Fascinación por la imagen, bien representada, compuesta, inteligente y nostálgica.

Es en ese sentido refinado de la composición, en esas texturas y colores, donde se encuentra un universo complejo que salta a la vida sin perder su sentido poético aunque sea la más dura de las visiones. Entonces, este grupo de fotografías es como el ser humano, a veces profundamente racional y otras veces soñador, donde no hay una preocupación importante por la técnica sino por la búsqueda de una imagen poética."



"Arte en joya"


Por su parte la arquitecta, cheff y pintora María Emilia Fadul traslada su bagaje pictórico a la orfebrería, creando piezas únicas con piedras, conchas marinas, vidrio y objetos de nácar engarzados en plata, "enseñándonos, como dice su maeatro Marcel lombana, toda la libertad de su espíritu".

lunes, junio 01, 2009

Invitaciones e incitaciones


Tiene toda la razón nuestra amiga Lauline, pues omitimos la mención al magnífico Festival de Arte Urbano, TREWA, que organiza uno de los colectivos culturales más juiciosos de la ciudad. Este año con 7 talleres de producción audiovisual a cargo del Laboratorio Experimental Audiovisual, LEV, más conciertos, pintadas, exposiciones, charlas y un bellísimo diseño de afiche que nos quedamos con ganas de reproducir en este blog. Los socios de Trewa: el Ministerio de Cultura, la Alianza Francesa y el Parque Cultural.

También se nos iba quedando entre el tintero el comentario sobre Los viajes del viento, la reciente y celebrada película del director caribeño Ciro Guerra que fue invitada a Cannes. La verdad es que la peli tiene una producción excelente, una regia fotografía y por supuesto, buena musicalización... sin embargo, el guión nos abandona a nuestra suerte a la mitad del recorrido y de allí en adelante sólo nos queda esperar a que Ignacio Carrillo llegue a la alta Guajira y mientras tanto, alimentar los ojos con los paisajes de esta región, que no se cansa de ser bella. Buena por Ciro, por hacerle este homenaje al Caribe y lograr impresionar a los cinéfilos, pero buenos escenarios y bonita música no garantizan una gran película.






Marina, la esposa del pescador. Cortometraje colombiano de Carlos Hernández.

Mayo estuvo lleno de invitaciones, regalos y provocaciones culturales, y se fue dejando un reguero de libros a medio leer, de discos por escuchar, de películas por ver, eventos, talleres, encuentros, y una sensación de que por todas partes se están haciendo muchas y muy buenas cosas en materia de arte, literatura, cine, teatro, música y gestión cultural.

En mayo retomé y leí de una sentada el libro de la barranquillera Katho Gómez, cuya excelente poesía espera por una reseña más larga y una nueva lectura; también leí casi todo, viajando de Barranquilla a Cartagena, el último número de Labrapalabra, que por fortuna se consolida como la revista de la joven y promisoria literatura caribeña (lo cual no impide que cada número traiga algún texto de plumas más veteranas). Esta nueva entrega apuesta duro y gana con textos como Tripas, un escalofriante relato del gringo Chuck Palanhniuk, segùn Wikipedia "uno de los novelistas más populares de la Generación X". Junto a él se destacan varios narradores de nuestra plaza con historias hábilmente contadas que hacen de la lectura una jugosa experiencia: Better, Quintero y 15 más, entre manes y viejas, como dirían sus editores.

También degusté y repetí una pequeña joya del cine colombiano que se proyectó en la noche final de Cine a la Calle: Marina, la esposa del pescador, un cortometraje de Carlos Hernández que rebosa preciosismo y poesía.

Esta vez el festival mejoró en la selección y en la logistica, con buena imagen y sonido para el público que acudió a las funciones.
Ahora es junio, y el segundo semestre comienza caliente y prometedor.


martes, mayo 26, 2009

"Lo mejor está por venir"*

















* Eslogan de campaña del alcalde de Barranquilla, Alejandro "Alex" Char

Está por verse.
Fotorreportaje de: patriciairiarte

lunes, mayo 18, 2009

Arte Urbano, sin tregua, del 16 al 23



TREWA Encuentro de Arte Urbano 2009 

Desde el  sábado 16 hasta el sábado 23 de mayo se darán cita en la Alianza Francesa y el Parque Cultural del Caribe los jóvenes cuyo arte se esparce por toda Barranquilla en forma de sonidos, imágenes y movimientos.

Se trata de la 7ª versión de TREWA, Encuentro de Arte Urbano, que a través de la formación, entre-aprendizaje, experimentación y exhibición al público se toma la ciudad durante ocho días continuos.

 Este año el propósito de TREWA es dar a conocer a su público todas las herramientas disponibles con las que pueden producir sus iniciativas y mejorar la calidad de los productos finales, sean estos visuales o sonoros, contando con materiales reciclables, artefactos de casa e incluso softwares libres que están al alcance de todos y todas.  

Artistas como Iván Benavides, Juan Carlos Pellegrino, Mickey Nielsen, Mauricio Solano, entre otros, pondrán todos sus saberes al servicio de la creación colectiva y las estéticas citadinas de este Caribe que se construye a diario con una propuesta lúdica y cargada de identidades. 

Al finalizar la semana artistas como Amefrika Sound System, Ephniko, La Guardia, KüZ*KÁZ, Golden Death Music, entre otros, ofrecerán dos conciertos de músicas experimentales y de Hip Hop, donde el sonido y las letras se fusionarán para transmitir toda la energía y la emoción del ser joven Caribe hoy.  

TREWA es organizado por la Fundación Cultural Cazadores de Auroras y cuenta con el apoyo de la Alianza Francesa, el Parque Cultural del Caribe, siendo un evento concertado con el Ministerio de Cultura.  Toda la programación es de acceso público y sin costo.  Algunas actividades requieren inscripción previa para garantizar su cupo. Para mayor información, comuníquese a cazadoresdeauroras@gmail.com o llame a los teléfonos 3012935756 – 3004907919.  Visita también http://trewa.blogspot.com 


domingo, mayo 10, 2009

Desde la hamaca

HABEMUS MUSEO



“Nadie dijo que sería fácil,
tan sólo que valdría la pena”






Finalmente, después de nueve años de trabajos y de espera, abrió sus puertas el Museo del Caribe. Finalmente la región tiene un espacio que intenta contenerla, reflejarla y reinterpretarla en la diversidad de sus dimensiones, en la amplitud de su diversidad: geográfica, humana, histórica, cultural. “El Caribe en todo sentido”, es, con acierto, el eslogan elegido para identificarlo, y esa es la aspiración de esta nueva institución cultural del Caribe colombiano.
El nacimiento del Museo del Caribe coincide, felizmente, con lo que parece ser una nueva etapa en el proceso de construcción de la Región: la de las iniciativas políticas, económicas y culturales dirigidas al conjunto del país. En ese proceso se inserta, o debería insertarse la institución, aprovechando su condición de activo cultural de la región y de su gente. El museo es un activo en la medida en que hoy se cuenta con un inmenso caudal de información plasmada en textos, imágenes y sonidos recogidos a todo lo ancho y largo de este territorio, y esto conforma, más allá de lo que aparece en la exposición permanente, un patrimonio de todos los caribeños y caribeñas.

Porque algo que debe saber la opinión es que la exposición permanente es tan sólo el resultado más visible de esa inmensa inversión de tiempo, recursos y talentos que se hizo durante tantos años. Es como un iceberg, lo que está sumergido es bastante más de lo que se expone y ha de servir para alimentar una programación cultural, u
nas actividades permanentes, unas
publicaciones y una labor educativa y recreativa de la que debe beneficiarse toda la región. Es, sin duda, un resultado notable y una obra museográfica de calidad internacional que puede llenar de orgullo al Caribe y a toda Colombia.

Antes de continuar debo aclarar, en este punto, que no hablo en forma objetiva; no sólo porque la objetividad no existe en periodismo y mucho menos en opinión, que es de lo que se trata este texto, sino porque estuve mucho tiempo vinculada personal, profesional y emocional
mente al proyecto del Museo del Caribe. A él llegué en el año 2000 como asistente de conceptualización del museólogo Alejandro Reig y la arquitecta Ana Babic, quienes habían diseñado en Caracas el Museo del Hombre y el Ambiente. Entre agosto de ese año y abril del 2001 se elaboraron los primeros guiones y bocetos del futuro museo, a partir de una serie de artículos previamente contratados por el proyecto y de un proceso de discusión y trabajo en equipo que fue validado por un comité científico de alto nivel.

Esa primera conceptualización se basaba en la idea del Caribe como un todo confo
rmado por un entorno natural, una sociedad, un sistema productivo y un sistema simbólico, en una propuesta muy afín a la que posteriormente formuló el museógrafo brasileño Marcelo Dantas. No obstante el buen camino señalado por ese equipo de diseño conceptual y museográfico, hubo desacuerdos contractuales entre el Parque Cultural del Caribe y los expertos venezolanos, y el equipo fue reemplazado después en dos ocasiones por museógrafos colombianos cuyas propuestas –tengo entendido- no llenaron las expectativas de los directivos del Parque.

Regresé al proyecto cinco años después para trabajar con Carmen Arévalo, quien estaba a la cabeza del proyecto desde hacía algunos años, para realizar la coordinación de contenidos a la luz de la propuesta narrativa ya trazada por el brasileño Dantas, tarea que llevé a cabo hasta agosto del año pasado, cuando comenzaba la fase de producción y montaje.

Es por ello que puedo dar fe de que los contenidos del Museo se construyeron con el apor
e de un gran número de personas de la región, entre investigadores de muchas disciplinas, intelectuales, artistas y músicos que realizaron para el proyecto una gran cantidad de ensayos, propuestas y diseños que hoy se ven reflejadas en las paredes, imágenes y dispositivos de la exposición. Otra cosa fue la producción audiovisual, soporte de la mayor parte de esos contenidos, que estuvo a cargo de una empresa bogota
na.

Me consta también que todo ello representó una escuela para una gran cantidad de personas que estuvieron involucradas en el proyecto desde su concepción hasta el diseño y la producción. Fue un aprendizaje muy valioso que la región no puede dejar perder al son de vaivenes políticos o de caprichos personales de funcionarios, sino, por el contrario, conservar, sistematizar y potenciar para el futuro del mismo proyecto y de otros museos regionales.
De manera que, con toda la subjetividad pero también con conocimiento de causa y después de visitarlo como cualquier espectadora el sábado siguiente a la inauguración, reitero que el museo en sí mismo es un todo un logro y son más los aciertos que presenta, pero también es necesario señalar las fallas para que en el camino se vayan corrigiendo.

No sé cómo transcurrió el proceso de montaje ni qué decisiones de última hora debieron tomarse, pero es lamentable la ausencia toda una pared de información que estaba prevista en la sala de Acción y que daba cuenta de aspectos cruciales en la conformación del Caribe como región económica a través de un gran panel que narraba la historia de las actividades productivas y su impacto sobre el medio natural. Sin este elemento, la historia económica de la región queda limitada a una sin duda bella y significativa colección de objetos (impecablemente instalada por el artista Cristo Hoyos), acompañada por una maqueta de piso que no logra su cometido de representar la ocupación del territorio caribeño. Salva esta sala el video que logra sortear con éxito la difícil prueba de contar en 25 minutos la historia social y política. Pero no vemos nada sobre el tabaco del Carmen de Bolívar, el río Magdalena, los medios y vías de comunicación, la economía bananera, la industria, la minería, los puertos o el turismo, por citar sólo algunas de las actividades que la sala de Acción debería haber mostrado. Ojalá se trate tan sólo de un retraso en la producción de este panel y pronto podamos tener una visión más completa de lo que ha sido la construcción de esta región.

En la sala de la Palabra se había logrado articular un discurso coherente con la importancia que la palabra oral y escrita tiene en la sociedad caribeña. Allí oralidad y literatura compartían los honores de un espacio en la identidad Caribe, pero de nuevo la curaduría presenta fisuras: los ejemplos de oralidad parecen provenir sólo del mundo rural, y la experiencia de escucha en los biombos no está felizmente resuelta ya que el nivel de volumen de algunos testimonios invade otros que en cambio son apenas audibles bajo la ducha de sonido. Por otra parte, la forma final de la cápsula de poesía hace que esta expresión pierda la preeminencia que se le quería dar (una experiencia individual de lectura y encuentro con la voz de los poetas a puerta cerrada), y contribuya a contaminar aún más el muy bullicioso ambiente de la sala. Y esto, más que un simple problema técnico, es una falla estructural en cuanto al compromiso educativo que tiene el museo con la comunidad: nos estamos esforzando por demostrar que ser costeño no es sinónimo de bullicio y la sala de la Palabra es exactamente el ejemplo contrario.

Se echan de menos los sonidos urbanos del voceador de periódico, del que se sube en un bus a pedir o a cantar, la voz de los obreros, de los viejos capitanes o de los jóvenes raperos. En la sala de literatura me sorprendió encontrar escritores que no estaban incluidos en el guión original, que fue encargado a un experto al que no se consultaron los cambios de última hora.
Las salas mejor logradas son, en mi opinión, la de Gente, que logra transmitir la idea de la diversidad étnica y cultural de la población caribeña, y la de la Expresión, por la espectacular producción audiovisual y musical que le regala a los espectadores. Sólo le faltaría un rincón donde se aprecie lo que hemos producido en música clásica y contemporánea, para equilibrar la poderosa fuerza del carnaval y el folclor popular, que terminan imponiéndose en la muestra.

En la de Naturaleza se logra un buen corredor informativo, con bellas e instructivas imágenes de nuestros ecosistemas acuáticos y terrestres, pero la pantalla panorámica, destinada a emocionar al visitante desde el primer momento con un despliegue espectacular de naturaleza virgen, lo que transmite es una sensación acartonada que privilegia el montaje y la animación computarizada al delicado, pulsante, acompasado o enérgico movimiento natural de los seres vivos.
En fin, es mucho lo que una institución nueva como esta tiene que aprender, tanto de su público como de la interacción de éste con la exhibición, para realizar los ajustes y cambios que se requieran. Hasta ahora el Museo del Caribe se ha llevado los aplausos de quienes lo h
an visto y habrá que seguir su evolución para ayudarlo a crecer y a madurar. Porque nadie dijo que sería fácil, pero sí que valdría la pena, como rezaba en estos días la pizarra de don Ciro, el vendedor de chance que se aposta frente a la Catedral de Cartagena y que tiene siempre, junto a los resultados del día, una frase que nos pone a pensar.

Ojalá todos los habitantes de Barranquilla y muchísimos más del Caribe y del país vayan al museo a conocerlo, a recorrerlo, a disfrutarlo, y se lleven la buena nueva de su creación. Ojalá sus gestores y directivos estén a la altura del reto de mantenerlo cada vez más vivo y más bello, y ojalá se lleve a cabo la exposición itinerante para que sea también el museo el que vaya a buscar a la región.



Patricia Iriarte

martes, abril 28, 2009

Patria son tantas cosas bellas....

Patria, por Rubén Blades y Robi Draco Rosa




Dice así:

Hace algún tiempo
me preguntaba un chiquillo
por el significado de la palabra patria.

Me sorprendió con su pregunta
y con el alma en la garganta le dije, así:

Flor de barrio, hermanito!
Patria son tantas cosas bellas!

Como aquel viejo árbol
de que nos habla aquel poema.

Como el cariño que aún guardas después
de muerta abuela.

Patria, son tantas cosas bellas!

Son las paredes de un barrio,
es su esperanza morena
es lo que lleva en el alma
todo aquel cuando se aleja.

Son los mártires que gritan:
bandera, bandera,bandera, bandera...!

No memorices lecciones
de dictaduras o encierros:
la patria es un sentimiento
como mirada de viejo,
sol de eterna primavera,
risa de hermanita nueva.

Te contesto, hermanito:
patria, son tantas cosas bellas!

miércoles, abril 22, 2009

ROBERTO RODRÌGUEZ, EL ARTE DE LA LIBERTAD


























Satírico, rabioso, hereje impacable, vuelve el artista Roberto Rodríguez, con una exposición titulada "SOSOBRA. Roberto Rodríguez. El arte de la libertad"
Se nota, al menos en su serie de caricaturas, el ánimo desesperanzado de un artista que se declara siempre en desacuerdo con esto que llaman "el estado actual de cosas". Pero al parecer esta muestra reúne también parte de la obra plástica reciente, que promete estar a la altura. Hay que visitarla.

Presentación del poeta Leo
 Castillo a la exposición de Roberto:

La caricatura, definida como una reducción, como un recurso agresivo, como una exageración, como un retrato (su etimología nos lleva a rittrati carichi, retrato recargado o exagerado), como degradación, está por excelencia al servicio del ataque, y alguien ha llegado a denunciar en este arte un poder superior a la oratoria de masas y al periodismo. Su fuerza corrosiva, asistida por la directa expresividad gráfica, la hace asequible a un amplísimo público, llegando al que no sabe leer ni escribir incluso, y esto hace de la caricatura un arma mortífera tan temida por los tiranos como perseguida (en Rusia, a finales del siglo XIX, fue sometida a tan encarnizada represión que virtualmente desapareció).

Satírica, aliada de la risa, arrastra al ridículo, desnudando  mediante la deformación, monstruosas intenciones disimuladas, con una eficacia envidiada por los otros medios.

Roberto Rodríguez pertenece a esta peligrosa especie, y se halla clasificado, al lado de Da Vinci, Goya, Bernini, Hogart, Grukshank o Max (Max Beerbohn), Edvard Munch entre los llamados artistas-caricaturistas por el dominio de la técnica y ejercicio profesional de las artes plásticas.

Pintor malévolo, para recoger la expresión de Aristóteles, nuestro artista-caricaturista se constituye en una feliz sorpresa en nuestro medio, escaso en antecedentes memorables (acaso Guillotín), y nos representa ante el país y el continente legitimado por el desempeño certero del trazo mordaz y la destreza conducida por la inteligencia de una ironía despiadada, en un alarde de excelenciia estética tal, que cada caricatura viene a ser la exhibición pública de algo grotesco solapado en las acciones y ademanes del circo político tercermundista o universal. Esto deviene para el espectador en la telúrica celebración de la carcajada ante el prodigio de una aguda mirada que desnuda la esencial farsa, el delito, el descaro, la deshonestidad de los figurones públicos pillados como en un  descuido o traspiés de la comedia. En ocasiones simpático o anecdótico, siempre la sonrisa nos resarce, nos desquitamos mediante la burla cruel, de las indecencias perpetradas por los "dueños del balón".

   El valor civil que demanda acometer sin tapujos ni temores esta labor de asepsia moral en el plano sociopolítico, en un medio donde la mordaza autoimpuesta por los artistas sometidos a la intimidación, hace  de Roberto Rodríguez (digno cofrade de El Bosco, Doré, Rendón, Fontanarrosa, Vladdo) , un notable exponete del arte de la libertad: la caricatura.

                                                                                                       Leo Castillo, Barranquilla


Centro Cultural Comfamiliar, mañana jueves 23 de abril a las 7:00 p.m.  

martes, abril 21, 2009

DIA DE LA TIERRA, UNA VEZ MÁS



El planeta está en serios aprietos. Los efectos de la sobrepoblación y la explotación irracional de los recursos en todos los países, la industrialización feroz, la contaminación de aguas, suelos, aires y mentes, la pérdida de biodiversidad y muchos otros males forman el rosario de daños que le infligimos a la Tierra.

Cientos de estadísticas han sido divulgadas por los medios durante años para tratar de darnos una idea del desastre: número de hectáreas deforestadas por segundo, número de especies en peligro de extinción, grados en que aumenta la temperatura terrestre... Números y más números, pero nada parece cambiar. Porque los cambios tienen que provenir de los ciudadanos y de los gobiernos. No de unos u otros, sino de todos y todas. Y sobre todo, serán el resultado de un cambio de conciencia, de un darse cuenta, de un despertar, de un abrir los ojos frente a las señales que Ella nos da. Si lo que estamos viendo no nos dice nada, estamos irremediable e imperdonablemente perdidos.

¿De dónde viene esta fecha?

La primera manifestación tuvo lugar el 22 de abril de 1970, promovida por el senador y activista ambiental Gaylord Nelson, para la creación de una agencia ambiental. En esta convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias y centenares de comunidades.  La presión social tuvo sus logros y el gobierno de los Estados Unidos creó la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) y una serie de leyes destinada a la protección del medio ambiente. (Wikipedia)

La fecha comenzó a celebrarse desde entonces en casi todo el mundo, pero la preocupación ambiental empezó a expandirse especialmente a partir de 1972, cuando se realizó en Estocolmo la Primera Conferencia de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente. Dos décadas después, los gobiernos del mundo volvieron a reunirse en Rio de Janeiro en la Cumbre de la Tierra. De allí salieron la Carta de la Tierra, la Declaración de Rio y una docena de convenciones más que han intentado detener el desastre ambiental.  Una de las más importantes, la de Biodiversidad, sigue esperando la firma de los Estados Unidos.


 Tres poemas de Patricia Iriarte para la Pacha Mama

 

 

Carreteras

Manglares muertos hieren mis ojos

durante horas.

 

Siglos llevados a ceniza. 

Escombros de lo que tuvo vida.

 

¿Adónde se fueron la savia y el cangrejo?

¿Adónde el refugio de raíces,

el brindis de salobre bebida,

la posada del pájaro viajero?

 

¿Adónde dicen que conduce

esta larga y rugiente carretera?

 

 

 

Sierra y selva 

(O poema para un epígrafe)

 

“Éstos son los reinos de Paititi

donde se tiene el poder de hacer y deshacer,

donde el burgués sólo encontrará comida

y el poeta tal vez pueda abrir

la puerta cerrada desde antiguo,

del más purísimo amor...

Aquí puede verse sin atajos

el color del canto

de los pájaros invisibles”

(Hallado en la

Sierra Nevada de Santa Marta)

 

Ahora lo recuerdo: El universo nos mira desde los Andes. Sabias y antiguas voces nos hablan desde las blancas cumbres.

  Y desde las malocas, sentadas desde siempre en el corazón de la Amazonia, nos llega el recuerdo de lo que alguna vez fuimos.

 

No son otros los lugares por mirar cuando querramos encontrar pasos perdidos. No son otros los autores por leer. Todo está escrito en estas tierras, en estos árboles, en estos caminos. Sólo tenemos que prestar oídos a los mamas y chamanes. Abrir el corazón a las razones del bosque y de la selva; descifrar en los surcos abiertos por el agua las leyes del respeto.

 

Las raíces, ávidas, nos llaman con fuerza hacia el adentro. Guatavita, Duriameina, Araracuara, Macuira, Urubamba, Machu Pichu. La savia toma un nuevo aliento para emprender el viaje de partida. Y de regreso.

 

 

 

Golfo del Darién

 

Con rumbo norte

la selva estará siempre a mi derecha

La mar, junto a mi corazón.

 

A ella la he visto, apacible,

lamer la arena y besar el arrecife.

La he visto teñirse el pelo con el color del río

y ponerse el traje negro para sortear la noche.

 

He visto el bosque nocturno cerrarse sobre mí

y rodearme con sus cantos de todo origen.

Me he sentido una hoja más, un soplo

entre sus manos.

 

He temblado ante su grandeza y sus criaturas.

Me he asombrado con su esplendor diurno.

 

He transitado ese mapa bajo un aguacero,

temiendo a la roca lisa, al lodo, a la serpiente.

 

Pero he visto más: he visto la triste huella

del hombre sobre la playa.

Su rastro de desperdicios, su voracidad, su indiferencia.

He oído, al atardecer, el ronquido de la motosierra,

y sentido escalofrío al imaginar su tarea.

He escuchado el testimonio de su gente

sobre lo que había, y lo que era.

Y yo, que no puedo comparar, lloro con ellos.


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