miércoles, febrero 24, 2010
La otra historia del Voto Caribe
miércoles, febrero 17, 2010
Va llegando la hora

domingo, febrero 14, 2010
Carnavalada 2010

DOMINGO 14
Diablos Arlequines, Farotas y Goleros de Sabanalarga
Director: Gastón Polo
WILLIAM MORÓN “La Rezandera” - Valledupar
ENSAMBLAJE TEATRO “Historia del soldado que ayer llegó de la guerra” – Bogotá
Director: Misael Torres
GAITEROS DE SAN JACINTO
Director: Lisandro Polo
4:00PM: ENCUENTRO DE COMEDIAS
6:00 PM: DANZA DE RELACIÓN
Danza Festín del Gallinazo de Soledad
Director: Jóvito Miranda
COMPAÑÍA DE TEATRO MURGUERO “ENVIADOS DE LA GLORIA” - Argentina
Director: Hader Guerra
SEXTETO TABALÁ – San Basilio de Palenque
Director: Rafael Cassiani Cassiani
RUEDA DE FANDANGO
BANDA 19 DE MARZO DE LAGUNETA
Director: Miguel Emiro Naranjo
MARTES 16
6:00 PM: DANZA DE RELACIÓN
WILLIAM MORÓN “La Rezandera” - Valledupar
8:00 PM: JADER CLOWN “Desclowntrol” – Medellín
Director: Hader Guerra
PACHALO Y SU SABOR CUBANO – Cuba
GRUPO PUEBLO SANTO Y LA MAGDALENA
Director: Marlon Peraza
miércoles, febrero 03, 2010
Tamborada el jueves en homenaje a Etelvina
IZADA DE BANDERA - HOMENAJE AINVITADOS ESPECIALES:
El grupo de Fb Viva la Música y la Tradición del Caribe Colombiano, comandado por Tambó hará este jueves 4 de febrero la izada de bandera para declarar la Plaza de la Paz "Territorio cumbiambero" de Barranquilla, como preçambulo a lo que será la Gran Noche de Tambó. La jornada contará con la participación especial del maestro Pedro "Ramayá" Beltrán, quien hará gala de su sapiencia en la ejecución del Pito Atravesao y porque es considerado el mejor intçerprete de todos los tiempos de la flauta de millo; con el maestro Pedro estarán los tamboreros Tomás Theran "Batata IV", Rafael "Fito" Sçanchez y Pedro Tapias, quien acompañarán al Grupo Tambó en una muestra de sus dotes en la interpretación de los diferentes ritmos del Caribe.
Esa noche, las cantadoras Lourdes Acosta del Grupo Marca Registrada y la Lina Babilonia, del Grupo Tambó, le rendirán un homenaje a la cantadora Etelvina Maldonado, cantando las canciones de la fallecida folclorista.
LUGAR: PLAZA DE LA PAZ DE BARRANQUILLA
DIA : JUEVES 4 DE FEB.
HORA : 7:00 P.M.
lunes, enero 25, 2010
Alimentando el espíritu
Programación Cultural de El Huerto
Con una programación cultural coordinada por la poeta y periodista Patricia Iriarte, el restaurante vegetariano El Huerto le ofrece a la ciudad una nueva alternativa de entretenimiento, información y disfrute del arte, la ciencia y la cultura.
Creemos que tan importante como nutrir el cuerpo es alimentar el espíritu, y para ello disponemos no sólo de las creaciones de la cultura; también queremos promover la reflexión y el intercambio de ideas sobre un conjunto de temáticas que están en el centro del interés del mundo actual, tales como el despertar de la conciencia planetaria, las transformaciones ambientales y el auge de los movimientos espirituales y ecologistas alrededor del mundo.
Desde el inicio mismo de la empresa abrimos nuestras puertas a la cultura y a otros temas de interés general, basados en la convicción de que Barranquilla posee un animado e interesante movimiento cultural que no dispone de suficientes espacios y oportunidades de divulgación. De allí que hayamos realizado múltiples exposiciones de pintura, escultura y fotografía, así como recitales de poesía, conciertos de música de cámara, lanzamiento de libros y talleres, entre otros.
Para el año 2010 queremos ampliar y a la vez profundizar este propósito con una oferta regular de eventos entre los que tendremos conversatorios, tertulias, conferencias, exposiciones, recitales de música y poesía, lecturas de textos, foros, proyección de vidPublicar entradaeos y audiciones musicales. Alimentando el espíritu se desarrollará entonces el primer miércoles y sábado de cada mes en la sede de la carrera 52 con calle 70
Para presentar la programación y darles la bienvenida a este nuevo espacio de encuentro, se ofrecerá un cóctel este martes 26 de enero a las 6:30 p.m. en el salón Arcano del restaurante, donde disfrutaremos también de una velada musical con los violines de John y Berena.
domingo, enero 24, 2010
Ciudad florecida
acerca al equilibrio, a la tranquilidad.

jueves, enero 14, 2010
Para ayudar a Haití
Reproducimos apartes del comunicado enviado hoy por la red mundial Avaaz.org para movilizar ayuda internacional a la isla caribeña.
"Los haitianos están haciendo un llamamiento urgente a la comunidad internacional para recibir asistencia. En Avaaz, ya estamos en contacto con organizaciones locales que están movilizando esfuerzos y ayuda comunitaria. Enviémosles una ola mundial de donaciones que alcancen las zonas más afectadas y vulnerables, para salvar vidas y ayudar a la gente a recuperarse y a reconstruir. Avaaz trabajará con organizaciones y contrapartes para que la ayuda beneficie a quienes más la necesitan. Haz clic abajo para donar:
https://secure.avaaz.org/es/stand_with_haiti
Basándonos en los consejos expertos de ONGs humanitarias internacionalmente reconocidas que han estado trabajando en Haití durante más de 30 años, ofreceremos las donaciones a organizaciones locales de confianza, como:
- "Honor and Respect for Bel Air", una red de organizaciones con base en la capital de Haití, Puerto Príncipe, que también está apoyada por nuestros amigos de la ONG brasilera Viva Rio
- "Coordination Régionale des Organisations de Sud-Est" (CROSE), que ha reunido a algunos de los grupos comunitarios más activos del sur de Haití, donde el terremoto tuvo su epicentro. Estos grupos incluyen a mujeres, redes escolares y cooperativas locales
Son estos momentos de dolorosa tragedia los que a menudo sacan lo mejor en nosotros al posibilitar que nos unamos en un esfuerzo común. Permanezcamos firmes junto al pueblo de Haití y ayudémosles a reconstruir sus comunidades tras este brutal desastre. Actúa ahora, en el enlace de abajo:
https://secure.avaaz.org/es/stand_with_haiti
BBC Mundo - "Terremoto devasta a Haití":
http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/01/100112_2231_terremoto_haiti_irm.shtml
El País - "Un minuto eterno":
http://www.elpais.com/articulo/opinion/minuto/eterno/elpepuint/20100114elpepiopi_1/Tes
Avatar
Desde La Guerra de las Galaxias, Blade Runner, Alien y quizás, Matrix, el cine de ciencia ficción no nos ofrecía un plato tan delicioso como este, preparado pacientemente por James Cameron durante más diez años.
Pero si la crítica mundial y el público la han respaldado con elogios y entradas masivas, no es sólo por los méritos técnicos y estéticos, que obviamente, la película tiene de sobra, sino por algo más que eso, y es una lástima que los comentarios de la prensa colombiana se estén concentrando sólo en el récord de taquilla y en la comparación con la que tuvo Titanic.
Avatar es una película oportuna, en el sentido de que llega a las pantallas en un momento en que sectores cada vez más amplios de la sociedad se están cuestionando el asunto del agotamiento de los recursos de la Tierra y la relación que los humanos tenemos con ella. En la superficie, la película se trata de una batalla entre marines y Na’vis, con avatares (que en este caso son como alter egos de los humanos en el cuerpo de los nativos) atrapados en medio de los dos bandos. Un poco más allá de la superficie, la historia habla de la ambición de un país, los Estados Unidos --que pretende siempre actuar en nombre de la humanidad—por obtener ganancias de un recurso escaso que abunda en el planeta Pandora; de una científica que está tratando de entender ese mundo asombroso, y de la lucha de una especie por proteger su hogar de la destrucción que viene con las excavadoras.
Pero en esencia, la historia nos recuerda la conexión profunda entre todo lo viviente. La bellísima metáfora de la unión con plantas, animales y tierra a través de las hebras del cabello; la importancia de conocer y no alterar esas conexiones y la presencia cierta y respetable de un ser superior, en este caso Eywa, la gran Madre creadora, lo que hacen es poner en un lenguaje claro y atractivo para el público un mensaje que la ciencia y el movimiento ambiental de todo el mundo ha tratado de insertar en la conciencia colectiva en los últimos 50 años.
Los Na’vi y su mundo increíblemente bello son la metáfora de lo que la humanidad perdió hace mucho tiempo y es ese conocimiento y esa relación de iguales que saben mantener con el entorno natural, donde nadie es superior a nadie y todos dependen de todos. Y aunque es inevitable pensar que muchos pueblos indígenas todavía conservan esa capacidad, la película se encarga de recordarnos cuán frágil es ese reducto de saberes frente al poder de la empresa extractiva y sus aliados militares.
Personalmente lamento que la cinta caiga también en las gringadas de siempre: despliegue de armas, mesianismo blanco y algunos lugares comunes, como flechas versus tanques, pero esto es conjurado con un desenlace inesperado que en últimas es fiel al sentido original de la película y deja en la memoria el sabor bonito de algo que vale la pena volver a mirar.
Avatar es un buen ejemplo de lo que el arte cinematográfico puede hacer cuando tiene algo que decir. Que El Vaticano haya salido a descalificarla, antes que un handicap es un elogio para la película.
miércoles, enero 06, 2010
Poema y fotos: Patricia Iriarte
viernes, enero 01, 2010
TED.com: Nuestra primera recomendación del año
sábado, diciembre 26, 2009
Balances y desbalances
Por Mara del Río.
El Centro quiere decir algo, hace rato, y no lo escuchan. Al Museo del Caribe, que está allí, diciendo todo, no lo leen, y el Transmetro, que debería decir algo si en verdad quiere poner su grano de arena para un cambio cultural en la ciudad, no piensa decirlo.
La recuperación del Centro, la construcción del Transmetro y el Museo del Caribe son tres temas sobre los cuales la ciudad debería ponerse a pensar seriamente. Lo digo porque si vamos a hacer un balance de cómo le fue a la ciudad en estos grandes frentes en el año que termina, tenemos que decir que el balance es preocupante.
El manejo del Centro –histórico o no—en este último año no varió sustancialmente de lo que veníamos viendo y padeciendo década tras década. Se hicieron más obras, se pavimentaron más calles, se “invirtieron” recursos, se adjudicaron contratos, se hicieron anuncios y se ensayaron medidas… pero a la situación del Centro en aspectos como la habitabilidad, la seguridad y sobre todo, la calidad de vida para sus habitantes, no se le ve tratamiento de fondo.
No se conoce una política social para el Centro; no se habla de servicios para la población que circula diariamente por allí; no se habla de escuelas ni de guarderías ni de servicios de salud ni de soluciones dignas para los habitantes de la calle ni de programas de atención integral para niños y adolescentes que prevengan el consumo de drogas en los barrios aledaños y en el centro mismo. Ni siquiera de sanitarios públicos, que es lo mínimo que puede ofrecer una ciudad que se diga moderna y competitiva. Ni qué decir de campañas educativas que promuevan la apropiación real de las obras y proyectos que allí se ejecutan por parte de los ciudadanos, o que se preocupen por recoger la memoria de este importante sector a través de sus relatos urbanos e historias de vida.
Qué pena encontrar tantas carencias en el manejo de un asunto que atraviesa el corazón mismo de la ciudad y revela el talante de sus administraciones, pero así es, y estas debilidades están conectadas con los otros temas a los que me refiero al comienzo de este artículo: el Transmetro y el Museo del Caribe.
El 12 de diciembre El Heraldo publicó en primera página los resultados de una tertulia promovida por el periódico sobre el proyecto de transporte masivo de Barranquilla, noticia que se tituló con la frase de Alvaro Osorio, gerente de la empresa: “Transmetro traerá un cambio cultural a Barranquilla”. Leyendo la nota, sin embargo, no se encuentra por ninguna parte una mención a las actividades de educación o “cambio cultural” realizadas o promovidas por el proyecto. La tertulia se había desarrollado en torno a temas como el sistema electrónico de control, las rutas, el combustible, el programa de chatarrización, el sistema de localización satelital y otros detalles técnicos de la operación del sistema, todos muy importantes para el funcionamiento del mismo; es decir, nada que no deba tener un sistema de este tipo en cualquier lugar del mundo. Solo que en otras ciudades –ni siquiera del mundo sino del país, verbigracia Medellín—la implantación de los sistemas de transporte masivo conllevan un programa de información y educación a los futuros usuarios, aspecto que aquí brilla por su ausencia.
La ciudad no ha visto una campaña masiva que involucre a colegios, universidades, empresas y público general sobre las condiciones del servicio, horarios, funcionamiento de las estaciones, normas de comportamiento dentro de ellas, el cuidado de los buses y otras cositas que son de interés apenas obvio para quienes lo van a utilizar día tras día. Quizás me haya vuelto lenta para captar ciertas cosas, pero no entiendo cómo es que el Transmetro le va a “traer un cambio cultural a Barranquilla”. ¿Es capaz la sola infraestructura de producir tales milagros?
En cuanto al Museo del Caribe, el asunto es de otro orden: el que se anunció y se inauguró como el proyecto cultural más importante del Caribe colombiano y uno de los más interesantes del país, ha tenido un tibio recibimiento por parte de la región y de la ciudad misma. Lo primero no es de extrañar si se tiene en cuenta que hasta ahora el museo no ha podido lanzar (seguramente por falta de presupuesto) una campaña de divulgación y promoción en todas las ciudades caribeñas, y no ha sacado tampoco la exposición itinerante que se anunció al principio, pero que la ciudad que lo hospeda no se muestre interesada en la nueva institución es sencillamente lamentable. Y no me refiero únicamente a la cifra de visitantes que recibe sino al impacto de la exposición sobre la opinión pública, sobre el sector educativo y sobre el mundo cultural de la ciudad.
Se reconoce, sí, como un nuevo y atractivo sitio para visitar en la ciudad, y lo mostramos con orgullo a los foráneos, pero como institución cultural el el museo no ha tenido impacto. No es falso afirmar que en la prensa local, en revistas y otros medios de comunicación como la radio, la web y la televisión, son muy escasos los comentarios, notas críticas o referencias a los contenidos y formas narrativas que propone el Museo para mostrar la historia, la naturaleza y la cultura de la región Caribe. ¿Qué concepto les merece a los músicos de la ciudad la pieza de Einer Escaf y la puesta en escena de la Sala de la Expresión? ¿Qué opinan los académicos y los investigadores sociales sobre las exposiciones de las salas Acción y Gente? ¿Cómo lo han recibido los estudiantes que a diario acuden al museo? ¿Qué feedback ha recibido éste de sus visitantes?
Son preguntas que me surgen luego de ocho meses en los que la ciudad ha tenido tiempo de conocerlo y de hacerse, al menos, a una primera impresión que sirva para generar, al menos, un intercambio de ideas en torno a la narración del Caribe que allí se propone. La apatía que hasta ahora la ciudad demuestra hacia el museo no es consecuente con el trabajo realizado por los estudiosos más importantes del Caribe, e induce a pensar que esta ciudad es refractaria a los cambios y a los debates culturales.
Los medios, como dije antes, tampoco ayudan, pues se limitan a reproducir la información que el museo les entrega sin ampliar nada ni profundizar en ningún tema, ni de forma ni de fondo. Los periódicos y revistas nacionales también toman el camino fácil; ninguno ha producido un informe propio que le muestre al público alguna de las muchas joyas temáticas que contiene el museo.
Por eso causa tanta extrañeza la afirmación del gerente del Transmetro, porque si ni siquiera el Museo del Caribe, que es una institución pensada para producir cambios culturales, parece lograrlo, qué se deja para un proyecto cuya única función es llevar gente de un lado a otro.
Digo que la ciudad debe pensar en todo esto seriamente porque no puede ser que a estas alturas sigamos concibiendo el desarrollo como un asunto de obras y no de procesos. Al centro podrán recuperarlo mil veces y mil veces se perderán las inversiones si no se trabaja también con la gente, con sus realidades y sus expectativas, con su historia y sus visiones de futuro. No se requiere nada del otro mundo ni sería necesario contratar expertos de afuera porque la ciudad tiene mentes y manos para hacerlo. En las universidades abundan los equipos de trabajo y los insumos para ponerle contenido a los moldes de cemento.
El Centro quiere decir algo, hace rato, y no lo escuchan. Al Museo del Caribe, que está allí, diciendo todo, no lo leen, y el Transmetro, que debería decir algo si en verdad quiere poner su grano de arena para un cambio cultural en la ciudad, no piensa decirlo.
Mujeres de palabra. Armemos la espantosa
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