viernes, mayo 06, 2011

Páginas marcadas


De las páginas con esquinas dobladas de un ejemplar de La Resistencia, de Ernesto Sábato, compartimos con nuestr@s lectores y lectoras estos fragmentos:


El Sábato de Hereje
(O el Sábato hereje)

"Debemos exigir que los gobiernos vuelquen todas sus energías para que el poder adquiera la forma de la solidaridad, que promueva y estimule los actos libres, poniéndose al servicio del bien común, que no se entiende como la suma de los egoísmos individuales, sino que es el supremo bien de una comunidad. Debemos hacer surgir,m hasta con vehemencia, un modo de convivir y de pensar, que respete hasta las más hondas diferencias."
Cuarta carta





http://spok-irredentos.blogspot.com/2009/05/
arte-degenerado-ernesto-sabato.html
"Quienes se quedan con los sueldos de los maestros, quienes roban a las mutuales o se ponen en el bolsillo el dinero de las licitaciones no pueden ser saludados. No debemos ser asesores de la corrupción. No se puede llevar a la televisión a sujetos que han contribuido a la miseria de sus semejantes y tratarlos como señores delante de los niños. ¡Esta es la gran obcenidad! ¿Cómo vamos a poder educar si en esta confusión ya no se sabe si la gente es conocida por héroe o por criminal?"
Cuarta carta




"En este camino sin salida que enfrentamos hoy, la recreación del hombre y su mundo se nos aparece no como una elección entre otras sino como un gesto impostergable como el nacimiento de la criatura cuando es llegada su hora."
Quinta carta

viernes, abril 22, 2011

La Tierra, la casa.



Naturaleza no es lo que vemos

Naturaleza no es lo que vemos, la montaña, el poniente, la ardilla, el eclipse, el abejorro, no, naturaleza es el cielo, naturaleza es lo que oímos, el bobolink, el mar, el trueno, el grillo, no, naturaleza es la armonía, naturaleza es lo que sabemos, no tenemos arte para decirlo, tan impotente es nuestra sabiduría para tanta simplicidad. 

Emily Dickinson  (1830-1866)







Dije, río. Fluyeron las aguas del diluvio. Fueron ahogadas las razas. Sobre las primeras tierras emergidas y chorreantes, cruzó un pájaro.

Dije, selva. Torrencial follaje, explosiones de verdor, vahos zumbantes, tibieza de matriz. El silencio sin rostro y con cuerpo de hormigas voraces, aullaba entre pieles de sierpes como vainas caídas de los árboles.




Dije, llanura. Giraron embudos de vientos negros. Se quebró una luz de cristal o de leño seco. Un espejismo de mercurio relucía en el horizonte.

Dije, luna. Brotaron fuentes e hilillos de leche, se abultaron humedades, proliferaron hongos, mohos, légamos y se escucharon grandes caídas de agua.

Fragmento del poema América
de Juan Liscano (1915-2001)




martes, abril 05, 2011

Totó. Nuestra diva descalza, segunda edición


El próximo 7 de mayo en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, salón León de Greiff a las 12 de mediodía, la editorial Pluma de Mompox hará el lanzamiento de la colección "Voces del Fuego: testigos del Bicentenario", de la cual hace parte la segunda edición del libro Totó. Nuestra diva descalza, de Patricia Iriarte. Cantaclaro anticipa a sus lectores la entrevista que la autora del libro realizó en Barranquilla a la cantadora Sonia Bazanta y que será incluida en esta nueva edición.


“Tenemos música, ahora hay que hacer escuela[1]


Por Patricia Iriarte


Estamos a 26 de marzo de 2011. Venimos de dos o tres semanas de fuertes sacudidas terrestres y de “inesperadas” explosiones políticas. Venimos de unos carnavales, y los editores me apremian por el manuscrito de Totó. Nuestra diva descalza, para una segunda edición. Quise aprovechar la visita de Totó a Barranquilla y le pedí una entrevista especial para esta nueva versión del libro, pero no he tenido tiempo de transcribir todas las grabaciones; tengo por delante otro libro que debe salir en la misma fecha, pero cómo no compartir esta conversación que sostuvimos en casa del profesor Julio Adán Hernández, al día siguiente de su estupendo concierto en la Carnavalada. Era martes de carnaval y durante la entrevista las dolientes viudas se detuvieron un par de veces a llorar a Jose frente a la casa.

Además estaba fresco en la memoria el encuentro del 20 de febrero, en la última noche del Carnaval de las Artes, sobre el escenario del Amira de la Rosa. Una particular entrevista-concierto durante la cual Totó se paró para cantar, bailar y coquetearle al público. Como siempre, respondió en su más puro estilo y encantó con su encanto, su Pacantó y sus canciones de La Bodega. Lo que sigue es una transcripción libre de buena parte de la entrevista que me concedió el ocho de marzo, pero hay más minutos por transcribir y un concierto por revisar.



Lleva un conjunto de falda y blusa de algodón muy fino, color naranja suave, y lleva el cabello recogido. Hoy tiene el look de polinesia.

Comienza hablando del primer amor, ese que sintieron sus padres y que ella sintió con su primer marido, el médico Hernando Oyaga. Habla después del segundo amor, los hijos,  y del tercero, que se trata de cómo proyectar todo ese amor.

Habla, entonces, de que su nieta mayor, María del Mar, tiene ya 22 años y estudia Historia de las Culturas Latinoamericanas en Londres. Toca el piano, es mezzosoprano  y le gusta bailar. A Pablo, el segundo, le encanta el tambor y estudia ingeniería de sonido. Pero todos ellos tienen una falencia, dice Totó: No pueden llorar a Joselito, Jajaja

La verdad es que está más cheveronga que nunca. Vital, sana y alegre, estallando en risas a cada rato. Luego me cuenta que Eurídice, la menor de sus hijas, quien vive en Inglaterra, ha tenido dos hijas más desde la última vez que hablamos, pero ella no ha podido ayudarla en la crianza porque volvió a Colombia hace cinco años y se quedó. Para nada quieta, por supuesto.  Desde aquí sacó adelante su quinto disco, La Bodega, un proyecto musical que la volvió a poner en el centro de atención en la Música del Mundo, pero sobre todo, una obra que enriquece la cultura musical del Caribe colombiano.

La entrevista había comenzado con una pregunta obligada: ¿Totó, qué has hecho desde la última vez que nos vimos?

“En esta nueva era hay muchos cuestionamientos, como persona, como artista, y también  en esos sueños que uno tiene y se pregunta: ¿Hasta qué punto uno hizo lo que tenía que hacer? Porque yo me siento como en el tiempo de antes, a los 70 años.  (Y vuelve a soltar la risa).

Lo que les dije ayer en el concierto es verdad; tenía la voz afectada, pero al público no le importa. Están ahí porque saben que van a recibir algo, ¡seguramente salud porque había una señora de edad que brincaba de un modo impresionante! Es muy chévere porque uno se alimenta de esas energías.”

Le pregunto qué diferencia encuentra entre la recepción que le daba la gente a la música tradicional (que ella llama enfáticamente “de la identidad”) hace 20 años y la que le da hoy, y me responde:

“Antes la música de la identidad no existía; ahora existe, pero hay que dar otro paso: que ella afiance su presencia a través de buenos espectáculos. Todo lo que venga tiene que hacerle venia a eso.”

Habla de los problemas de sonido que tienen todavía sus conciertos en Colombia y dice que hay que hacer una minga para solucionar eso con canjes y condiciones favorables para la compra de equipos.  “Para que la música de la identidad suene bien. Cuando yo me paro en un escenario en Europa ahí no falla absolutamente nada. Y eso hay que hacerlo aquí, y es lo que yo voy a hacer en esta etapa de mi vida.”

Dice que le complace saber que en la Universidad de Córdoba están estudiando esta música y que están planeando sacar al aire una emisora que pasará sólo música de la identidad. Todavía no entiende por qué la radio comercial no muestra más el trabajo de estos artistas, pero le gusta ver que el pueblo está haciendo su lucha desde el otro lado, y que, justamente aquí en Barranquilla todo le indica que hay un despertar bien chévere. “El tiempo dirá lo que perdura y lo que no. La música no puede ser efímera porque el amor no es efímero”.

La Bodega, la sutileza de la búsqueda
“La Bodega es un ejemplo de esos sueños que uno tiene sobre lo que puede llegar a hacer con la música. Y eso que estamos comenzando, porque eso tiene que llegar al punto  –y voy a decir algo que parecerá un exabrupto- de hacer de esta una música erudita, culta, pero que sea la música que consuma el pueblo. Eso tiene La Bodega: esa búsqueda.”

¿Qué diferencia hay entre La Bodega y Pacantó?, pregunto para tratar de precisar la dirección de esa búsqueda que comenzó desde La candela viva, su segundo disco. 

“Bueno, no es que sea más elaborada, pero sí es más sutil, responde, y pasa a dar un ejemplo: Aquí hubo un movimiento musical con Pacho Galán, Lucho Bermúdez, la Sonora Curro, la sonora Frómeta… Eso fue música fina. Si a eso le ponen al lado un reguetón, ¿tú con qué te quedas? Por eso los muchachos de hoy tienen que aprender a distinguir. 

Cuando la música de uno se quede arraigada al pueblo, cuando nada ni nadie pueda llegar a opacarla, ahí habremos ganado la batalla. A eso es a lo que tenemos que llegar para dejar una historia verdadera. Yo no sé si lo podré hacer todo, pero eso es lo que tengo que hacer. Porque la música salió de los templos, como la palabra, como la escritura. Por eso existieron las musas. Todo tiene que ser coherente. Lo dije ayer: las gaitas pertenecen a la profundidad de la tierra. Donde está el agua.”

Su voz se relaja para hablar de los triunfos que le ha dado el nuevo disco, del buen recibo que ha tenido en la crítica, de cómo en Europa estuvo varios meses entre los cinco primeros lugares, de por qué en el país no se escucha y de cómo para financiar la producción de La Bodega y la gira por Europa vendió su casa en Bogotá. Hablamos de las vetas de la música del Caribe con las que todavía no se ha metido, como la de Aníbal Velasquez y los Corraleros de Majagual.

“Entonces la conclusión es que tenemos música y que hay que hacer escuela. Que cada uno tiene que sacar su metodología de enseñanza con el apoyo del Ministerio de Cultura y que cada región tiene que hacer su mesa de trabajo para ver cómo se va a hacer la promoción de la música, la profesionalización del oficio, la dignificación del trabajo de los músicos.”

Y llama nuevamente a la organización para que los músicos tengan salud, tengan educación y tengan trabajo.

En junio de 2011 le van a hacer un homenaje en el Teatro Mario Santodomingo de Bogotá, homenaje que ella aceptó con la condición de que pudiera llevar una muestra de músicos y cantadoras de la región. La condición se la aceptaron pero no se la financiaron, así que anda haciendo llamadas para ver cómo consigue el dinero para llevar a los grupos a Bogotá. El día de la entrevista estaba pendiente de hablar con el general Bonett, encargado de la gobernación del Magdalena, para ver si la apoyaba.

Para terminar le pregunto cuándo tendremos un nuevo video suyo circulando en las redes, y se pone un poco seria porque hablar de videos es entrar a hacer cuentas que no quiere hacer.

Dice que ella quiere mucho su arte, que ama su trabajo, pero las únicas personas con las que cuenta en realidad son su hijo Marco Vinicio y tres músicos que son solidarios con la causa. Por eso antes de hacer un video –que sin duda repercutirá en más trabajo para el grupo-  quiere volver a tener su casa y una oficina desde pueda trabajar para hacer realidad ese sueño de hacer espectáculos de primera categoría para la música de la identidad, y seguirla llevando tan alto donde nadie la pueda opacar.

Se le ve feliz; está feliz. La música está bien y Totó, a sus setenta, está en todos sus papeles.


[1] Entrevista realizada en Barranquilla el 8 de marzo de 2011, Día Internacional de la Mujer.

sábado, marzo 26, 2011

Teresita, un concierto

Teresita Gómez en el Concierto del Mes.
Teatro Amira de la Rosa, marzo 19 de 2011
Fotografía de Patricia Iriarte

jueves, marzo 24, 2011

Breves páginas con Meira


Por Miguel Iriarte



1.
Foto de El Heraldo
Era 1977. Deambulando por el centro 
de Barranquilla, me encontré en una 
esquina unos libros viejos con el sello de 
la Librería Mundo, ofrecidos a 
los transeúntes a la costumbre de 
unos módicos pesos. El encuentro sirvió 
para comprar las ediciones príncipe de 
Todos estábamos a la espera, de Cepeda Samudio;
Marsolaire, la noveleta de Amira de la Rosa
y Alba de Olvido,  el primer libro de 
Meira Delmar, en aquella 
extraordinaria edición de la vieja 
Editorial Mejoras de Barranquilla. 
De ñapa, me encimaron una edición del Breve tratado de la destrucción de 
las Indias, de Fray Bartolomé de las Casas; una Historia crítica de la 
novela argentina,  de Manuel Ruano.  Aquella era la segunda vez que 
tenía para mi deleite los poemas de Meira Delmar, luego de 
aquel cuadernillo que le publicó Simón Latino y que yo 
había descubierto años antes en la biblioteca de Sincé.

2.
En 1979 vivía yo a una cuadra exactamente de la bella casona en 
donde residía Meira con su hermana Alicia. Sin conocerla 
todavía personalmente, allí la veía casi todas las tardes, a la luz 
aromosa del jazminero de su ventana, en la terraza, sola o con 
Alicia, conversando en la tarde barranquillera con amigos asiduos, 
como Campo Elías Romero Fuenmayor, o aquel señor mayor, con aire 
de antigua elegancia, que yo veía también entrar y salir de mi 
casa vecina.

3.
Yo andaba en esos años cursando mi licenciatura en Filología e 
Idiomas en la Universidad del Atlántico y revisaba los 
relatos precolombinos en un texto titulado Horas de Literatura Colombiana 
de Javier Arango Ferrer. Un día, estudiando bajo el roble del 
antejardín, recibí la visita del señor vecino que solía ver en la terraza 
de Meira, y me preguntó qué estaba leyendo. Cerré el libro y le enseñé 
la portada. El sonrió y me dijo: ah, ese libro lo escribí yo.

 Y así era. El personaje que pasaba las tardes con Meira resultó ser 

Javier Arango Ferrer, un extraordinario escritor antioqueño, 
oftalmólogo de profesión, amigo de los nadaístas, Secretario 
de Educación en el Atlántico en los años 50 y también embajador 
en Argentina, en donde escribió precisamente ese libro que ya era  
un referente obligado en la historiografía de nuestra literatura. 
Pues, Javier, con ese aire suyo de  príncipe desencantado, como lo 
llamó  X504, tenía una habitación alquilada en casa de mis vecinos 
los Ballestas e iba donde Meira cada día a tomar sus alimentos 
y a charlar en las tardes.

Fue el principio de una interesante amistad con un abuelo inteligente 
y sabio, de largas conversaciones sobre literatura y arte, de 
una indeclinable admiración por Meira y por su poesía, y en él 
tuve también a uno de los primeros lectores agudos de mis 
poemas iniciales.

4.
Otro día, hablando con Javier, me comentó que estaba 
conmovido porque había perdido sus espejuelos de leer y Meira 
había tenido la amabilidad de cederle los suyos para que él revisara 
un texto que le urgía. Y quería devolverle a Meira en gratitud algo 
que compensara aquel regalo. Un libro, dijo, o un poema, quizás, 
pero como se confesaba mal poeta a pesar de los esfuerzos, me pedía 
mí que con los insumos del episodio escribiera un poema para 
Meira. Fue mi primer poema por encargo. Y lo hice asustado y gustoso.

5.
Hoy no recuerdo aquel texto pero sí cuando lo vi doblar la esquina  
esa tarde con el papelito en el bolsillo de la camisa, como un 
colegial emocionado, mientras yo apretaba los dientes haciendo 
fuerzas para conjurar el ridículo ante Meira. Varios días pasaron 
para volver a hablar con Javier sobre el recibimiento del poema. Un 
día tocó a mi puerta y me dijo: sólo ayer me atreví a entregárselo 
y le encantó. Y agregó: Estamos invitados a cenar un día de estos.

6.
La cena nunca se dio porque un buen día ya no lo volví a ver. Meira 
me contaría después de su genio y su talante, y de cómo la 
había emocionado, no tanto el poema como la ocurrencia de Javier. 
Y supe también de su muerte años más tarde en Medellín.

7.
Pero yo conocí personalmente a Meira después, entre los estantes 
de literatura de la vieja Librería Nacional del centro de Barranquilla. 
Yo asistía a las Tertulias del Gallo Capón que tenían lugar cada 
sábado a media mañana en la cafetería de esa librería, en un convite 
en el que el poeta Joaquín Mattos y yo éramos los benjamines 
entre presencias como las de Alfredo Gómez Zurek, Carlos J. 
María, Edmundo Ramos, Guillermo Tedio, Ramón Bacca, Ariel 
Castillo, Oscar Darío Cárdenas y, de vez en cuando, la visita casual 
del profesor Assa o Meira.

Ese día hojeaba ella un libro de poemas; me le acerqué, le pregunté 
su nombre y me le presenté como alguien que intentaba la poesía. Y 
me alegró saber que recordaba gratamente algunos versos míos y 
me llamó la atención, cariñosa y severa, por alguna palabra mía 
atrevida que ella no compartía. Y fuimos amigos.

8.
Tuve la oportunidad de leer a su lado en Medellín y Cali; de ser 
su compañero en un vuelo tempestuoso de Bogotá a Medellín, en el 
que me invitaba a disfrutar de la belleza de los relámpagos en el 
cielo oscurecido y de los truenos que estremecían el avión; me hizo 
el honor de presentar mi segundo libro de poemas; me invitó a 
compartir en su mesa las delicias árabes de su casa; hablé con 
ella muchas veces de poesía o de música; me regaló su 
exquisita colección de discos de vinilo y tuvo siempre una 
opinión demasiado generosa sobre mi poesía.

9.
En mi pequeña biblioteca personal están sus libros. Y regados en 
mi corazón están sus versos. Y allí mismo, una enorme gratitud 
por su amistad.

10.
Meira: “No es el tiempo el que  pasa / eres tú que te alejas”.

jueves, marzo 17, 2011

Meira Delmar, en Google


  1. Poesía de Meira Delmar

     - 11 Mar
    como un ala de oro". La muerte es ir borrando caminos de regreso ... -mariposa de vidrio- en esta página. Cedros Mis ojos niños vieron ...
    www.los-poetas.com/f/delmar1.htm - En caché - Similares
  2. Letralia 207 | Especial | Meira Delmar: “La tarde vuela sobre las ...

    Meira Delmar: “La tarde vuela sobre las rosas como un ala de oro” ... zarabanda de cristal. Islas, olas, caracolas. Grito blanco de la sal. ...
    www.letralia.com/207/especial03.htm - En caché
  3. Meira Delmar. Antología. Revista Exilio No.13-14.

    13 Ene 2011 ... 1 Meira Delmar nació en Barranquilla, Colombia, en 1922, ... Nada tengo en el alma. Ni una pena pequeña, ni un recuerdo lejano que me hiciera soñar. .... por dentro como tallos de vidrio, como dulces lámparas repetidas. ...
    issuu.com/ntcgra/docs/meira.delmar.antologia.exilio - En caché
  4. Meira Delmar

     - 2 visitas - 11 Mar
    Biografía y amplia selección de poemas de Meira Delmar. Antología de la poesía hispanoamericana. ... en el cristal de aire... Hay una flauta en el silencio, una ... como un ala de oro. La muerte es ir borrando caminos de regreso ...
    amediavoz.com/delmar.htm - En caché - Similares
  5. Poetas famosos y sus mejores poemas: Meira Delmar

    Ha figurado bajo el seudónimo de Meira Delmar desde que algunas revistas cubanas publicaran sus .... Las alas de los sueños, y conmueve. La sangre con su canto sostenido..... En el cristal de aire... Hay una flauta en el silencio, una ...
    grandespoetasfamosos.blogspot.com/2009/01/meira-delmar.html
  6. [PDF] 

    154_Poemas Meira Delmar

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    de M Delmar - 2009
    Mar con alas. ¡Sombra de la golondrina sobre los vidrios del mar! ... Olga Chams Eljach (Meira Delmar) nació en Barranquilla en 1922 y murió en la misma ...
    aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/almamater/article/.../1407
  7. autor, MEIRA DEL MAR, POETISA DEL DESAMOR literatura

    14 Mar 2010 ... MEIRA DELMAR, POETISA DEL DESAMOR MEIRA DELMAR... como un ala de oro". La muerte es ir borrando caminos de regreso ...
    www.escritorescolombianos.com/MEIRA-DEL-MAR.../20 - En caché - Similares
  8. Quien es meira del mar

    Frases, citas, poemas, mensajes quien es meira del mar. Pensamientos alla, alla....., poesia, versos, ... En la noche de estrellas, o en el alma de un verso. Una vez. No sé donde..... de cristal, como el viento del Sur que si se nombra ...
    www.literato.es/quien_es_meira_del_mar/ - En caché - Similares
  9. Meyra Delmar

    Ha figurado bajo el seudónimo de Meira Delmar desde que algunas revistas cubanas publicaran sus primeros ... como un ala de oro". La muerte es ir borrando caminos de regreso ... -mariposa de vidrio- en esta página. Mis ojos niños vieron ...
    www.rincondelpoeta.com.ar/poetas_meiradelmar.html - En caché - Similares
  10. Debate MEIRA DELMAR, POETISA DEL DESAMOR - grupos.emagister.com

    8 Jul 2010 ... Debate sobre MEIRA DELMAR, POETISA DEL DESAMOR, dentro del Grupo de Poemas y versos de todo el ... como un ala de oro". La muerte es ir borrando caminos de regreso .... de cristal, como el viento del Sur que si se nombra ...
    grupos.emagister.com/.../meira_delmar...del.../18102-729707 - 

HOMENAJE A TOTÓ

 Barranquilla, 9  de junio de 2026 Despedida a una cantadora inmortal (I) Por Patricia Iriarte El miocardio falló para siempre en la tarde d...