jueves, diciembre 03, 2009

Alianzas que esperanzan

Cantaclaro se suma desde Barranquilla a la iniciativa de la Alianza Ciudadana por la Democracia, que radicó ante la Honorable Corte Constitucional una respetuosa solicitud en defensa de nuestra Constitución y en contra del referendo reeleccionista. La Alianza Ciudadana por la Democracia solicita a la Corte que declare la inconstitucionalidad de la Ley 1354 de 2009, que convoca al pueblo a un referendo para la segunda reelección.


La petición se basa en que la Ley 1354 tiene innumerables
vicios insubsanables en el proceso de recolección de firmas, en el trámite ante las Cámaras, y de competencia, al desbordar las funciones que la Constitución le asigna al Congreso de la República. Por ello, en virtud de lo dispuesto en los artículos 40 y 95 de la Carta política, solicitamos respetuosamente a la H. Corte Constitucional que se convoque una AUDIENCIA PÚBLICA en la cual se invite a participar a distintos voceros de la sociedad civil y de la ciudadanía.

Para promover la petición ciudadana se realizó hoy e

n el Centro Cívico de Barranquilla un plantón y "firmatón" en el que además se suministraron vacunas simbólicas para evitar el contagio de la "reformitis aguda" con un Re-Constituyente primario.

En las fotos, Fabio Monroy aplicando la vacuna y varios ciudadanos estampando su firma en la solicitud.

martes, diciembre 01, 2009

Mujeres de poesía


El domingo pasado, frente al mar de San Antero, terminó el XVI Encuentro Internacional de Mujeres Poetas de Cereté, Córdoba, que viene organizando con inigualable tesón la gestora cultural Lena Reza y su equipo de colaboradoras del Centro Cultural Raúl Gómez Jattin. Esta vez el evento rindió homenaje a la gran poeta barranquillera Meira Delmar, fallecida este año, y quien fuera una asidua participante de este Encuentro, singular por su carácter, por su constancia, por su calidez y por la calidad de las poetas invitadas.

Este año asistieron 37 poetas de Córdoba, Atlántico, Sucre, Bolívar, Magda
lena, Cauca, Antioquia Guainía y Cundimarca, por la parte nacional, y de Rumania, Chile, España y Costa Rica, en la representación internacional.

Como siempre, el encuentro contó con una agenda apretada que comenzó el jueves 26 de noviembre con un taller de escritura creativa e incluyó en los días siguientes, conferencias, conversatorios, recitales, exposiciones y un emotivo recorrido por la Ruta de Raúl.


















En las fotos, de arriba hacia a abajo:


1. Tres grandes poetas de Colombia: María Teresa Ramírez, del Cauca; Marga López, de Antioquia y Margarita Galindo, del Atlántico. Estas sonrisas hablan por sí solas de la alegría y amistad que reúne a las mujeres de poesía.

2. Yirama Castaño y Patricia Iriarte posan con (la foto de) Raúl Gómez Jattin, que momentos después salió a recorrer sitios claves en su adorado Cereté.

3. Patricia Iriarte, Margarita Galindo y Nora Carbonell, de Barranquilla, felices de encontrarse allí con el amigo poeta y periodista Gustavo Tatis Guerra, quien ofreció la conferencia "Poética de la mujer en el Caribe colombiano. Homenaje a Clemencia Tariffa".
















4. La foto del grupo completo, luego del recital del sábado en la noche en la plaza del centro cultural.















5. Después vino la integración al gran fandango que esa noche se organizó en Cereté para establecer el record Guiness del baile más grande del mundo, con 600 parejas bailando porros y fandangos en medio de la calle principal.


6
. Uno de los momentos más bonitos de la Ruta de Raúl, además del hermoso homenaje frente a su tumba a la luz de las velas, fue la visita a la casa de doña Sara Ortega de Petro, la hermana de crianza y comadre que siempre acogió a Raúl en su casa con cariño y un tazón de sopa.

Aqui, algunos versos del poema dedicado a Sara:

Tallada en una carne alada oscura y firme

llegó mi hermana Sara desde lejos del mundo

a mis años de asma y juegos de escondidas

a encenderme con su atávica Africa iluminándole la piel

...

Ver completo registro del evento en el enlace de la agencia de noticias culturales NTC.

jueves, noviembre 26, 2009

Burgos, el memorioso



Así lo llamó anoche la filósofa bogotana Adriana Urrea en el acto de lanzamiento del libro Roberto Burgos. Memoria sin guardianes, del cual ella es editora y compiladora junto con el profesor e investigador barranquillero Ariel Castillo Mier.

La edición de este nuevo volumen sobre el autor de La Ceiba de la memoria es producto de un premio otorgado por el Ministerio de Cultura al Observatorio del Caribe colombiano en la pasada convocatoria del Portafolio de Estímulos, y es, según los entendidos, un libro de referencia para conocer la obra de este escritor colombiano.

Ensayos críticos de Burgos y sobre Burgos, textos rescatados, cartas, fotos y una completa bibliografía activa y pasiva, además de un indice analítico, conforman las 286 páginas de este trabajo que estuvo al cuidado de José Antonio Carbonell y su editorial Maremagnum.

El evento se realizó en el auditorio Marino Troncoso de la Universidad Javeriana, que tuvo un lleno total gracias a la fidelidad y el entusiasmo de lectores, amigos y público interesado en la obra de Burgos Cantor. También se proyectó un avance del documental de Juan Carlos Guardela titulado Roberto Burgos, memoria encendida, que hace parte de la serie Trópicos de Telecaribe.

A continuación, tomados de la página 65, los párrafos finales de un texto leído hace 11 años en la Feria Internacional del libro de Bogotá, titulado Entre la destrucción de la realidad y la construcción del sueño:

"En Colombia, los escritores carecemos de cualquier motivo para tener razones de esperanza. Por el contrario, preguntas y preguntas surgen a borbotones y constatamos con desaliento cómo aquí toda tragedia se quiere convertir en gesto vacío, vana retórica, repetición de lágrimas sin llanto. La misma gritería irresponsable, el palabrerío sin sentido transformador, y después el olvido interesado con el que pretendemos tapar, como el gato, nuestras vergüenzas íntimas. El país ha refinado tanto su mentira que hemos logrado convertir la muerte en tema de academia, en informes impolutos para instancias inexistentes, en conciencia congelada que asiste impávida al exterminio y la catástrofe.

Así, los escritores sobrevivimos al horror diario, oponemos a él las corrientes de la imaginación, la fe en las posibilidades transformadoras de la vida, su carácter de invencible. Es decir, escribimos a pesar de todo. Lo demás es una actitud inevitable de rechazo y de asco."

Como si se hubiera escrito ayer.

miércoles, noviembre 18, 2009

El día a día


Mañana jueves en Lunabril, a las 7:30
Cra 49 Nº 74 44

martes, noviembre 17, 2009

Desde diversas orillas...



Miércoles 18 de noviembre, Hotel Suites Dorado, 2:30 p.m.



Presentación del documental "Desde diversas orillas", y de la investigación Desde diversas orillas: voces de mujeres colombianas sobre verdad, justicia, reparación y reconciliación. Del reconocimiento de diversidad a la búsqueda de articulación, auspiciada por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo.

El documental es dirigido por Luz María Londoño, Patricia Ramírez, Adriana Ruiz y Ana Cristina Monroy.

Invita el Instituto de Estudios Regionales
INER, y la Universidad de Antioquia.

sábado, noviembre 07, 2009

Ronda cultural por la Región



Valledupar


Exposición Arte

Itinerante, de la artista vallenata Yarime Lobo Baute, con la participación, como artistas invitados, de Carlos Londoño (Pelicano), Arelis Pana Epiayú, y Carlos Alberto Trujillo y Deidier Díaz, estudiantes de la Facultad de Arte y Folclor de la Universidad Popular del Cesar.

Inauguración el martes 10 de noviembre a las 6:30 p.m. en la Alianza Francesa de Valledupar.


Montería

Con Retrato. Realidad y percepción, el Museo Zenú de Arte Contemporáneo-MUZAC, cierra

sus actividades del 2009.

La exposición ha sido conformada con la Colección del Museo Nacional y una selección de artistas de la Región Caribe.

Se inaugura el jueves 12 de noviembre a las 6:30 p.m. con conferencia y visitas guiadas. La tarjeta muestra las obras "El Veterano" de Ricardo Moros Urbina y "Raúl Gómez Jattin" de Bibiana Vélez.



Barranquilla


El Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte y la Facul

tad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico invitan a la exposición Visualidades. De la experiencia a la construcción de la imagen, que mostrará trabajos de los estudiantes de Artes Plásticas. El martes 10 de noviembre en el Lobby del Edificio de Postgrados, 2º piso, de 6:30 a 8:00 p.m. Estará abierta al público hasta el 27 de noviembre.



Cartagena: Se prende la fiesta

Entre las novedades de la programación oficial están el desfile gay o de la diversidad sexual y un concierto de rock

Más de 40 actividades, que incluyen talleres, conciertos, desfiles estudiantiles, festivales de salsa y música novembrina, y comparsas de grupos folclóricos, trae para este año la programación de las Fiestas de Independencia, con las que los cartageneros y cartageneras conmemorarán 198 años de independencia.

El acto oficial se llevó a cabo en el Teatro Adolfo Mejía y estuvo presidido por la alcaldesa Mayor de Cartagena, Judith Pinedo Flórez y la directora del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) Gina Ruz Rojas, quien se encargó de hacer la presentación del portafolio festivo a los asistentes al Teatro.

PRENSA IPCC

martes, noviembre 03, 2009

La Región Caribe toma pista


En un inmenso ejercicio de regionalización, 200 personas de toda la región escucharon, trabajaron, debatieron y elaboraron propuestas en torno a la autonomía regional, el ordenamiento territorial y el desarrollo regional, con una perspectiva incluyente desde el punto de vista del género, de derechos humanos y de diversidad étnica.


Riohacha, octubre 31 de 2009

En Riohacha, la histórica capital de la nación Wayúu, donde se libraron batallas claves por la independencia de Colombia, terminó hoy el 4° Congreso de las organizaciones sociales por la autonomía del Caribe colombiano, organizado por la Red de Mujeres del Caribe con el apoyo del Area de Género de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, Aecid.


Reunidos en mesas de trabjo y plenarias, más de 200 líderes de los movimientos sociales de la región, entre ellos dirigentes cívicos, indígenas, afrodescendientes, jóvenes, madres, comunitarias, LGBT y campesinos, entre otros, sesionaron por dos días en el Centro de Convenciones de esta ciudad para presentarle al conjunto de la sociedad caribeña una estrategia que haga viable la luchada meta de la regionalización y a partir de ésta, un proyecto de sociedad.

Convencidos de que el proyecto de regionalización no podrá adelantarse sin la participación de los sectores sociales de toda la región, y que son los ciudadanos y ciudadanas los que le dan legitimidad al proceso, los participantes decidieron profundizar el trabajo organizativo y de formación que vienen adelantando desde hace varios años y en el cual han involucrado a cientos de organizaciones.

Frente a los otros actores y propuestas del proceso de regionalización, como el Compromiso Caribe, el Fondo de Compensación Regional y la consulta popular en las urnas planteada por los gobernadores para octubre de 2010, el Congreso encontró que existe coincidencia en algunos puntos pero otros requieren de un diálogo más abierto.

Aterrizando en los temas claves

Con la Constitución Nacional, la asesoría técnica de profesores de la Universidad Nacional y el conjunto de propuestas del maestro Orlando Fals Borda, los asistentes trabajaron intensamente en temas claves para el proceso de regionalización, como la normatividad sobre ordenamiento territorial, LOOT, Región Administrativa de Planeación (RAP), Región Ente Territorial (RET), Entidad Territorial Indígena (ETI), y nuevas entidades propuestas como las Entidades Territoriales Afrodescendientes (ETA), además de la propuesta de extender la ley de participación de las mujeres a todas las instancias de manejo político administrativo de la región.

Como facilitador invitado actuó el profesor Normando Suárez, sociólogo guajiro, exdirector técnico del Corpes C.A., y actual profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sede Caribe, y por parte de la RMC de Audes Jiménez González, quien coordinó la agenda del evento.

El grupo estuvo integrado por las coordinadoras departamentales de la RMC, líderes de los diferentes sectores sociales, estudiantes, profesionales, y personas que por primera vez participaban en un congreso regional de la RMC.

La ponencia central de la institución organizadora, titulada Desarrollo social y ordenamiento territorial con perspectiva de género, derechos humanos y etnias, resume la situación en que se encuentran ciertos indicadores sociales relacionados con las mujeres, los pueblos afrodescendientes y los pueblos indígenas, los cuales no son tradicionalmente considerados por las entidades nacionales y regionales entre los indicadores socioeconómicos que orientan las políticas públicas.

Frente al modelo de desarrollo para la nueva Región Caribe como entidad territorial, la asamblea de organizaciones reunidas en Riohacha acordaron apostarle a “un modelo integral que tenga como centro al ser humano en su diversidad y en equilibrio con la naturaleza. Desde esta apuesta de desarrollo, la justicia, la libertad, la equidad y el bienestar deberán tener siempre enfoques diferenciales y ser altamente participativos, lo cual conlleva al reconocimiento de los ciudadanos y ciudadanas como constituyentes primarios y sujetos de derechos.”

“Este enfoque –continúa el documento- no excluye de ninguna manera la necesidad del crecimiento económico pero coloca a éste en función de las personas y no a las personas en función del crecimiento económico. Plantea, además, la necesidad de desarrollar los mercados internos a nivel local, regional, intraregional y nacional, para lo cual las inversiones en infraestructura deberán alcanzar a todos los centros de producción y no sólo a los sectores donde están las grandes inversiones inmobiliarias, los proyectos mineros, los enclaves agroindustriales o los emporios comerciales.

La propuesta busca asegurar una distribución equitativa de los beneficios por la explotación de los recursos naturales, y se define como ambiental y socialmente sostenible en la medida en que hace énfasis en la protección y aprovechamiento racional de la diversidad biológica y cultural para la generación de riqueza y bienestar.

A renglón seguido, el profesor Suárez expuso los mecanismos legales y financieros contemplados en la Constitución Nacional, analizándolos de acuerdo con los postulados y propuestas de OFB, para cambiar el mapa político administrativo del país, como condición para superar sus dificultades más apremiantes y sus más profundos conflictos.

En las plenarias que se realizaron hoy, las diferentes mesas de trabajo expusieron los resultados del ejercicio sobre creación y competencias de las RAP, RET, analizando las conveniencias y desventajas de cada una, definiendo por mayoría que la conformación de la RET debe ser la meta a corto plazo del conjunto de la sociedad civil de la región.

También acordaron continuar trabajando con otras regiones en el diseño de un nuevo proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial que responda no sólo a las necesidades de la Región Caribe sino de todas las regiones periféricas del país, que reclaman una reforma de los mecanismos de distribución del ingreso y una mayor equidad frente a las regiones del centro.

En la tarde del sábado el Congreso definió el plan de acción a diciembre de 2010 y una propuesta de organización institucional que permita desarrollar a futuro las figuras de los círculos de diputados regionales, la autoridad ejecutiva regional, un ente técnico de soporte y unas instancias de representación del movimiento social para incidir en la toma de decisiones de la Región Ente Territorial del Caribe, Región Caribe.


domingo, octubre 18, 2009

La ceiba y la memoria


Por Patricia Iriarte

La ceiba es el gran árbol de las sabanas y bosques secos tropicales, y todos los pueblos que han convivido con él lo han considerado sagrado. Así fue para los mayas, quienes creían que sus ramas permitían abrir los 13 cielos,y ciertas tribus de la Amazonia peruana conciben un universo formado por tres planos que se comunican a través de una ceiba.

Es el árbol mayor de Africa Occidental y en la mitología yoruba es la madre protectora de Orula, hermano de Changó, a quien Elegba enterró al pie de este árbol para salvarle la vida. Se le aprecia mucho en Asia por su flor algodonosa que proporciona las más suaves almohadas y cojines, porque en efecto, la isla de Java, Malasia, Filipinas e Indonesia comparten con nosotros algunas de las 48 especies de este género, siendo una de ellas la ceiba caribaea, que es, seguramente, la que se honra en Cuba y Puerto Rico, donde la han escogido como el árbol nacional.


Hago esta breve introducción botánica porque no es cualquiera el emblema que ha elegido Roberto Burgos para hablarnos del peso que tiene la memoria entre los hombres y mujeres que fueron desterrados o transterrados desde su patria africana hasta estas tierras a través de un mar hasta entonces desconocido que los enfermó, que se los tragó y que después los vomitó, ya destruidos, en una plaza de Cartagena.

Es desde la ceiba, como tótem de la cultura afroamericana, desde donde el escritor Burgos Cantor intenta remontar el olvido. A su copa se sube para mirar hacia atrás y traer al presente las palabras negadas. Es bajo sus raíces donde escarba para sacar la lengua de Benkos y de Analia Tu Bari. La lengua, enterrada como un “viejo cuchillo que se pudre y no corta.”

Porque la memoria, que aquí “se oxida y desaparece”, tragada por el coral, es el gran leit motiv de esta novela cuyo tema, sí, es la esclavitud, pero más allá de ella, es el oprobio ante el holocausto que el ser humano es capaz de orquestar para someter a otro ser humano, y que después olvida pero después quiere hacer recordar mediante escalofriantes artilugios de museo en un afán de escarmiento que llega a ser tan cruel como el holocausto mismo. Y este es uno de los aspectos del libro en el que quisiera detenerme, porque el autor no tendría necesidad, en apariencia, de introducir esa referencia a la tragedia del pueblo judío durante el régimen nazista teniendo ya en sus manos una historia tan poderosa y bien contada como la de Pedro Claver, el misionero de las negrerías.

Pero resulta que sí, que esa parábola que traza la visita de un profesor cartagenero al campo de Auschwitz y que al principio no encajamos muy bien como lectores, va encontrando su lugar en el relato. Las reflexiones de Roberto Antonio en ese lugar nos sitúan en el espacio y en el tiempo, nos hacen conscientes del vínculo entre esas dos injusticias históricas, y nos pone de presente la escala del horror con que se miden ambas.

Algo sucede –dice Roberto–: “siento que esta tragedia es de todos. Los edificios vacíos de humanidad y cargados de las huellas del sufrimiento entregan un símbolo terrible y premonitorio, el despojo de los seres humanos que allí fueron destruidos y la suma de angustias al desconocer el porqué del odio y el desconsuelo infinito cuando el silencio del oprobio continúa a pesar del desconcierto inocente: por qué me matas a mí. Suma escandalosa de preguntas que se perdieron en la devastación.”

La ceiba de la memoria es también un libro de viajes, de periplos históricos que al fin y al cabo se encuentran, a bordo de naves o de trenes que atraviesan en la noche el invierno. De viajes definitivos, sin retorno posible, que cambian para siempre o encuentran el curso del destino. Los viajeros, si, son Pedro Claver, Alonso de Sandoval, Thomas Bledsoe, Dominica de Orellana, Roberto Antonio… pero fueron también los millones de yolofos, bantúes, minas, congos, mandingas y carabalíes, no que vinieron, que los trajeron, como repite sin cesar Analia en su monólogo y como lo lamenta, sin cansancio, el invencible Benkos. Ellos hablan y gritan, susurran y se callan, y vemos cómo sangra su memoria de tanto añorar su tierra y sus orígenes.

En ese deseo desesperado de los esclavos por recordarle al otro y a sí mismos quiénes son y de dónde vienen, está también el intento desesperado de Bledsoe por darles la voz que la historia les negó. Como dice, ya cansado, en esa conmovedora carta final que le escribe desde Roma a Pedro, el amigo que encontró mientras buscaba al personaje:

“Yo, su corresponsal sin destinatario, soy un hombre que tiene una ilusión del pensamiento (...) pensé que el conocimiento del pasado (...) tendría que ver con las desgracias o felicidades del presente. Todo, Pedro, parece condenado a ser pasado. Entonces apenas la memoria nos mostrará el rumbo. Si la salvamos, por supuesto.”

Thomas no cree haberlo logrado, y en medio de su desconsuelo dice: “No he podido encontrar la voz de los esclavos. Esa voz se perdió. ¿Qué queda?” En efecto, el escritor dice haberse propuesto una tarea imposible pero “usted, Pedro, me ha mostrado el valor inmenso de lo inútil.”

Esto le escribe Thomas a Pedro, o quizás, se lo dice Roberto a sus lectores, pero no Roberto Antonio, el cartagenero que le enseñaba a Thomas a bailar ritmos caribeños, sino el otro Roberto, Burgos, el creador que se esconde en su otro ego. El escritor que, al parecer, ha adquirido “…esa forma de locura que consiste en volverse vocero del corazón ajeno.” En este caso, el de Pedro, pero también el de Analia Tu Bari, la que nos repite “Yo no vine, me trajeron”; y el de Benkos, con su grito de siglos; y el de Alonso, el fiel compañero de Pedro; y el de la española Dominica de Orellana, increíblemente atrevida para su tiempo; vocero incluso de un viejo lobo de mar llamado Alekos Basilio Laska, el marino que todo hombre lleva dentro, y en últimas, aunque no lo crea, vocero de un continente esclavizado y de una parte de la humanidad que todavía se resiste a la ignominia.

Pero Bledsoe dice que es inútil ser el vocero del corazón de otros hasta no conocer el propio. Y es eso lo que aprendió en ese viaje a la ceiba de la memoria: a conocer el suyo.

La Ceiba es, como ya está dicho, la gran novela colombiana sobre la esclavitud. Un libro conmovedor por su sinceridad, por su apuesta total, por la belleza que destila en sus descripciones, en sus diálogos, en sus reflexiones sobre el mar, sobre la ciudad, sobre la compasión de un hombre por sus semejantes, por su homenaje a la amistad, a la soledad, a la pasión y por supuesto y sobre todo, al Caribe; ese mundo de marismas, de papeles enmohecidos, de malecones indefensos, de arena azotando las ventanas, ese mundo donde hombres y mujeres reconstruyen su historia a la sombra de los árboles.


Texto leído en el marco del XXI Encuentro Nacional de Literatura, dedicado este año a la obra del escritor colombiano Roberto Burgos Cantor, y organizado por el Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte.


miércoles, octubre 14, 2009

Clemencia Tariffa, voz poética como ninguna













Mírenme bien de día
porque
en las noches
mi piel de erizo
se vuelve extraña,
parece un cordel templado
donde solo un roble
podría hacer música.





Cefirillo

Salió mansamente y así entreabrió
un rocío de labios mojados.
No sé, pero desde que salió
regias cometas he volado
sin fin.






Chantaje


Que se alboroten lindas mariposas
sobre nuestros cerebros cálidos
mientras van los pensamientos
que tanto amo
chantajeando un país entero,
y por los corredores oscuros
se incendien siempre
un par de senos pequeños
entre sus manos jugosas.
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martes, octubre 13, 2009

Plumas invitadas: Sara Harb

Atendiendo la invitación de Cantaclaro a compartir textos y pretextos, la cineasta barranquillera Sara Harb nos ha enviado esta pieza que interpreta, estamos seguros, el sentir de muchos habitantes de esta ciudad donde el silencio es, cada día más, una rara avis.


Vigilia estridente


El ruido es insoportable. No hablo solamente de los decibeles a los que sus habitantes escuchan la música o hablan, no. Hablo de un rugido permanente con el que se convive.

Si en esta ciudad se hiciera un registro de los sonidos durante veinticuatro horas, se podría grabar un verdadero caos que empieza a la medianoche con el estruendo de motocicletas que a esa hora pasan conducidas por jóvenes de estrato seis cuyos padres se las regalaron en navidad y no han tenido oportunidad de correr. Se trata de motocicletas de un

a cilindrada que permite rodar a una velocidad tal que no se explica uno como no se matan en el intrincado y estrecho laberinto que son las calles de Barranquilla, que tiene trampas y huecos tan conocidos que para andar a pie o en carro es necesario conocerlos de memoria, como jugando la misma partida del viejo Mario Bros.

Cuando se aleja la moto queda flotando su ruido sobre un lastimero y ominoso vallenato que sale, si no de una cuatro puertas, de un karaoke de algún frustrado cantante que ha decidido organizar una fiesta en el patio de su casa para mostrar a sus conocidos su talento y toda la noche, hasta el amanecer, prueba sus dotes.

A las tres de la mañana, intentando entonces recuperar las horas de sueño perdidas, y ya casi a punto de lograrlo, el camión que recoge las basuras entra a la cuadra dando corcoveos. Las palancas que hacen que se trague la carga hedionda producen sonidos metálicos secos como de piñones que chocan cuando se pone en movimiento.

Habiendo recuperado el sueño, cuando apenas empiezo a adentrarme en mi subconsciente, hace su aparición por la calle trasera del edificio un bus de servicio público que grazna como un viejo fumador acabado de levantarse; se detiene dando un frenazo cuyas bandas emiten un sonido que ha logrado espabilarme completamente.

A tres casas del edificio donde vivo se alza la construcción de otro donde sin ningún permiso ni consideración, ni intención de respetar el silencio del entorno, un trabajador y sólo uno, se pone a romper un bordillo con un cincel, a las cinco y media de la mañana. El martillazo sobre la piedra retumba no sólo en toda la manzana sino que ha logrado estremecer mi masa encefálica como para ponerme en la punta de los nervios.

Ya a las seis, entrados en confianza, los buses que mientras amanecía hacían un esfuerzo por no sonar tanto, a esta hora son una algarabía de pitos que confirma sin recato su permanente abuso no sólo del espacio público sino su negligencia por respetar el silencio que es un derecho de todos.

A las siete y media se alza una mezcla de bocinas de carros, buses y motos, cascos de caballos, gritos, pregones, frenazos, que llega hasta el medio día.

Los poquísimos minutos de silencio entre la una y las dos de la tarde los atraviesa un abuso encarnado por un tipo en una carreta que clama por aparatos usados, especialmente baterías de carros y electrodomésticos viejos que dice comprar pero que todos saben que es un parapeto para robarse lo que queda mal puesto en las aceras, especialmente de los edificios y casas en construcción. Este auriga impertinente de megáfono y voz obscena termina con el estado plácido y corazón contento que produce la barriga llena.

Cuando se intenta restablecer la calma de la siesta, que efectivamente todavía es costumbre en esta ciudad, un melancólico trabajador de algún local comercial de los que hay regados por todas partes en esta ciudad sin distinción de barrio residencial o sector comercial, o a algún lavador en cualquier garaje, se le da por abrir las puertas del carro que limpia y pone a todo volumen un ripioso vallenato para que el mundo entero sepa que está enamorado o que tiene una pena de amor.

Ya a esta hora, pitos de buses y carros, rugir de motos, carreteros con megáfonos, martillazos sobre cemento, taladros mecánicos, negras vendiendo bollos y alegrías, hombres que gritan aguacates, todos, hacen que el ruido en la ciudad llegue a su clímax.

Al final de la tarde esto se convierte en un zumbido gigantesco y largo como el volar de un animal prehistórico enorme que lo llena y lo cubre todo.

Ese zumbido que pareciera no tener espacio para nada más, recibe el aporte de los perros vecinos que en la tarde ladran y aúllan para que les den de comer. La banda de cotorras, que vienen a pasar la noche en el palo de mamón que hay frente al edificio, también hace su aporte.

Pareciera que todo ese estropicio sucediera en una ciudad que no tiene espacio para oír el sonido de la naturaleza. No se sabe como es el silencio aquí.

Los pájaros se las ingenian en la mañana y en la tarde para apoderarse de los segundos que quedan de silencio en este escenario atiborrado de ruidos que es la ciudad.

Finalmente, las únicas horas plácidas que quedan en un día, si no es fin de semana, están entre las diez y las doce de la noche, antes de que aparezca el aburrido adolescente, que en contradicción con la vida, desafía con su moto al azar y juega a no quedar estampillado en cualquier esquina.

La plena de la esquina y la muerte


Del libro La suerte del perdedor, de Carlos Alberto Polo.

Wilson no era un chico malo, de esos que por ahí le pasa a uno un fresquito cuando los borran y el barrio entero descansa; este no es el caso de Wilson. Terminó su bachillerato sin pena ni gloria, se quedó varado, encallado en la esquina, como la gran mayoría de muchachos del sector, sin posibilidades, descontando la consabida elección de los uniformes, en fin. La esquina lo atrapó y entre la música africana, el rap, la cancha de baloncesto, la bola è trapo, los amigos, le iba ocurriendo la vida, sin afanes, estirando los días en medio del desocupe, esperando ese “no se qué” que todos esperamos, sin hacerle daño a nadie. El barrio se pregunta entonces, ¿qué pasó? Se comenta muy quedo por ahí que los otros (los que ya sabemos) lo confundieron y ya, así de fácil. Lo más triste es que fue en la esquina, en la oficina, donde ahora hay un espacio roto, un vacío, donde repica un balón solitario de baloncesto porque no hay mano que lo sostenga y las discusiones sobre la música negra bajaron de volumen. Y nadie dijo nada cuando lo arrancaron del bordillo, cuando la pistola se estrelló en su cabeza, cuando lo montaron al auto a empellones, y la esquina esa noche sola, y su madre esa noche muda, y el barrio esa noche miedo, y todos esa noche triste, y la mañana de esa noche gris, y la llamada de esa noche cruel y el llanto, y la pena, y no pasa nada, y nadie dice nada, ni Bob Marley, ni 50 cent, tampoco el afiche de Michael Jordan en el cuarto de Wilson mirando con sus ojos de papel la cama vacía, mucho menos el dibujo en grande de su pikó favorito “El negro rumbero”, tampoco las balas en su cuerpo, ni la esquina herida y el luto y los por qué; era un buen muchacho, no se metía con nadie, y esta historia está calcada, repetida, y lo peor, ¡ésta no será la última! Normal, todo aquí pasa, habitamos el glorioso Barrio Popular donde perro come perro y por un peso te matan. Y los martes, los domingos se quedaron sin goleador, la esquina con un puesto vacío, hasta que otro caiga en la trampa, ésa de los varados, ésa de las posibilidades, la misma de cada año, no hay para la U, no hay empleo, no hay cómo, no hay qué, no, no, no. Nihilista, desesperado, es este barrio borracho y perezoso, esquinero y vagabundo, vitalista y caníbal, astilla en el corazón, vertedero del fracaso. Toca matar el tigre, torcerle el cuello al cisne, agarrarse fuerte los huevos, subir la cresta de la ola, acabar de una buena vez con esta suerte de maleficio milenario de los pobres, voltear la arepa, sacar el pecho. Agúzate, agúzate, camará, que te están velando, caballero, agúzate. Cuidao con el cañón que truena, cuidao con el frío metal con el que señalan, cuidao con los anormales que andan loqueando, cuidao, muchacho, cuidao, pana, cuidao, brother, que el tocino no está pa salsa, y esto es la plena que te canto yo desde mi barrio, y esto la plena, pelao, que el caldero está caliente, oye este pregón. Cuidao en la acera, cuidao donde quiera. Ya tú sabes, Héctor, cómo se pone la cosa caliente, cuidao, cuidao, camará quel timbal está que explota. Esto es la plena del bajo barrio, la verdá de los campeones del combate cotidiano. Cántalo Lavoe, cántalo por los inocentes caídos, por los pelaos sanos que bravean en las esquinas esperando que la pelota ruede pà este lao, por las balas ciegas que no distinguen, por mi manzana que hoy está de luto, por la pena, por la pena, por la pena, y ésta es la plena que yo te canto. Esta es la plena de la esquina y de la muerte.

Mujeres de palabra. Armemos la espantosa

#ColombiaTieneEscritoras.  Colombia tiene mujeres en el ecosistema del libro y la lectura  Pronunciamiento de mujeres colombianas frente al ...