



en las noches
mi piel de erizo
se vuelve extraña,
donde solo un roble
podría hacer música.
Cefirillo
Salió mansamente y así entreabrió
un rocío de labios mojados.
No sé, pero desde que salió
Chantaje




Atendiendo la invitación de Cantaclaro a compartir textos y pretextos, la cineasta barranquillera Sara Harb nos ha enviado esta pieza que interpreta, estamos seguros, el sentir de muchos habitantes de esta ciudad donde el silencio es, cada día más, una rara avis.
Vigilia estridente
El ruido es insoportable. No hablo solamente de los decibeles a los que sus habitantes escuchan la música o hablan, no. Hablo de un rugido permanente con el que se convive.
Si en esta ciudad se hiciera un registro de los sonidos durante veinticuatro horas, se podría grabar un verdadero caos que empieza a la medianoche con el estruendo de motocicletas que a esa hora pasan conducidas por jóvenes de estrato seis cuyos padres se las regalaron en navidad y no han tenido oportunidad de correr. Se trata de motocicletas de un
a cilindrada que permite rodar a una velocidad tal que no se explica uno como no se matan en el intrincado y estrecho laberinto que son las calles de Barranquilla, que tiene trampas y huecos tan conocidos que para andar a pie o en carro es necesario conocerlos de memoria, como jugando la misma partida del viejo Mario Bros.
Cuando se aleja la moto queda flotando su ruido sobre un lastimero y ominoso vallenato que sale, si no de una cuatro puertas, de un karaoke de algún frustrado cantante que ha decidido organizar una fiesta en el patio de su casa para mostrar a sus conocidos su talento y toda la noche, hasta el amanecer, prueba sus dotes.
A las tres de la mañana, intentando entonces recuperar las horas de sueño perdidas, y ya casi a punto de lograrlo, el camión que recoge las basuras entra a la cuadra dando corcoveos. Las palancas que hacen que se trague la carga hedionda producen sonidos metálicos secos como de piñones que chocan cuando se pone en movimiento.
Habiendo recuperado el sueño, cuando apenas empiezo a adentrarme en mi subconsciente, hace su aparición por la calle trasera del edificio un bus de servicio público que grazna como un viejo fumador acabado de levantarse; se detiene dando un frenazo cuyas bandas emiten un sonido que ha logrado espabilarme completamente.
A tres casas del edificio donde vivo se alza la construcción de otro donde sin ningún permiso ni consideración, ni intención de respetar el silencio del entorno, un trabajador y sólo uno, se pone a romper un bordillo con un cincel, a las cinco y media de la mañana. El martillazo sobre la piedra retumba no sólo en toda la manzana sino que ha logrado estremecer mi masa encefálica como para ponerme en la punta de los nervios.
Ya a las seis, entrados en confianza, los buses que mientras amanecía hacían un esfuerzo por no sonar tanto, a esta hora son una algarabía de pitos que confirma sin recato su permanente abuso no sólo del espacio público sino su negligencia por respetar el silencio que es un derecho de todos.
A las siete y media se alza una mezcla de bocinas de carros, buses y motos, cascos de caballos, gritos, pregones, frenazos, que llega hasta el medio día.
Los poquísimos minutos de silencio entre la una y las dos de la tarde los atraviesa un abuso encarnado por un tipo en una carreta que clama por aparatos usados, especialmente baterías de carros y electrodomésticos viejos que dice comprar pero que todos saben que es un parapeto para robarse lo que queda mal puesto en las aceras, especialmente de los edificios y casas en construcción. Este auriga impertinente de megáfono y voz obscena termina con el estado plácido y corazón contento que produce la barriga llena.
Cuando se intenta restablecer la calma de la siesta, que efectivamente todavía es costumbre en esta ciudad, un melancólico trabajador de algún local comercial de los que hay regados por todas partes en esta ciudad sin distinción de barrio residencial o sector comercial, o a algún lavador en cualquier garaje, se le da por abrir las puertas del carro que limpia y pone a todo volumen un ripioso vallenato para que el mundo entero sepa que está enamorado o que tiene una pena de amor.
Ya a esta hora, pitos de buses y carros, rugir de motos, carreteros con megáfonos, martillazos sobre cemento, taladros mecánicos, negras vendiendo bollos y alegrías, hombres que gritan aguacates, todos, hacen que el ruido en la ciudad llegue a su clímax.
Al final de la tarde esto se convierte en un zumbido gigantesco y largo como el volar de un animal prehistórico enorme que lo llena y lo cubre todo.
Ese zumbido que pareciera no tener espacio para nada más, recibe el aporte de los perros vecinos que en la tarde ladran y aúllan para que les den de comer. La banda de cotorras, que vienen a pasar la noche en el palo de mamón que hay frente al edificio, también hace su aporte.
Pareciera que todo ese estropicio sucediera en una ciudad que no tiene espacio para oír el sonido de la naturaleza. No se sabe como es el silencio aquí.
Los pájaros se las ingenian en la mañana y en la tarde para apoderarse de los segundos que quedan de silencio en este escenario atiborrado de ruidos que es la ciudad.
Finalmente, las únicas horas plácidas que quedan en un día, si no es fin de semana, están entre las diez y las doce de la noche, antes de que aparezca el aburrido adolescente, que en contradicción con la vida, desafía con su moto al azar y juega a no quedar estampillado en cualquier esquina.

Del libro La suerte del perdedor, de Carlos Alberto Polo.
Wilson no era un chico malo, de esos que por ahí le pasa a uno un fresquito cuando los borran y el barrio entero descansa; este no es el caso de Wilson. Terminó su bachillerato sin pena ni gloria, se quedó varado, encallado en la esquina, como la gran mayoría de muchachos del sector, sin posibilidades, descontando la consabida elección de los uniformes, en fin. La esquina lo atrapó y entre la música africana, el rap, la cancha de baloncesto, la bola è trapo, los amigos, le iba ocurriendo la vida, sin afanes, estirando los días en medio del desocupe, esperando ese “no se qué” que todos esperamos, sin hacerle daño a nadie. El barrio se pregunta entonces, ¿qué pasó? Se comenta muy quedo por ahí que los otros (los que ya sabemos) lo confundieron y ya, así de fácil. Lo más triste es que fue en la esquina, en la oficina, donde ahora hay un espacio roto, un vacío, donde repica un balón solitario de baloncesto porque no hay mano que lo sostenga y las discusiones sobre la música negra bajaron de volumen. Y nadie dijo nada cuando lo arrancaron del bordillo, cuando la pistola se estrelló en su cabeza, cuando lo montaron al auto a empellones, y la esquina esa noche sola, y su madre esa noche muda, y el barrio esa noche miedo, y todos esa noche triste, y la mañana de esa noche gris, y la llamada de esa noche cruel y el llanto, y la pena, y no pasa nada, y nadie dice nada, ni Bob Marley, ni 50 cent, tampoco el afiche de Michael Jordan en el cuarto de Wilson mirando con sus ojos de papel la cama vacía, mucho menos el dibujo en grande de su pikó favorito “El negro rumbero”, tampoco las balas en su cuerpo, ni la esquina herida y el luto y los por qué; era un buen muchacho, no se metía con nadie, y esta historia está calcada, repetida, y lo peor, ¡ésta no será la última! Normal, todo aquí pasa, habitamos el glorioso Barrio Popular donde perro come perro y por un peso te matan. Y los martes, los domingos se quedaron sin goleador, la esquina con un puesto vacío, hasta que otro caiga en la trampa, ésa de los varados, ésa de las posibilidades, la misma de cada año, no hay para la U, no hay empleo, no hay cómo, no hay qué, no, no, no. Nihilista, desesperado, es este barrio borracho y perezoso, esquinero y vagabundo, vitalista y caníbal, astilla en el corazón, vertedero del fracaso. Toca matar el tigre, torcerle el cuello al cisne, agarrarse fuerte los huevos, subir la cresta de la ola, acabar de una buena vez con esta suerte de maleficio milenario de los pobres, voltear la arepa, sacar el pecho. Agúzate, agúzate, camará, que te están velando, caballero, agúzate. Cuidao con el cañón que truena, cuidao con el frío metal con el que señalan, cuidao con los anormales que andan loqueando, cuidao, muchacho, cuidao, pana, cuidao, brother, que el tocino no está pa salsa, y esto es la plena que te canto yo desde mi barrio, y esto la plena, pelao, que el caldero está caliente, oye este pregón. Cuidao en la acera, cuidao donde quiera. Ya tú sabes, Héctor, cómo se pone la cosa caliente, cuidao, cuidao, camará quel timbal está que explota. Esto es la plena del bajo barrio, la verdá de los campeones del combate cotidiano. Cántalo Lavoe, cántalo por los inocentes caídos, por los pelaos sanos que bravean en las esquinas esperando que la pelota ruede pà este lao, por las balas ciegas que no distinguen, por mi manzana que hoy está de luto, por la pena, por la pena, por la pena, y ésta es la plena que yo te canto. Esta es la plena de la esquina y de la muerte.

Compromiso Caribe: de la Liga Costeña al Fondo de Compensación Regional.
Santa Marta, 8 – 9 de octubre 2009,
Hotel Estelar Santamar, Km. 8, Pozos Colorados
8 de Octubre
9 a.m. – 9:20 a.m. Palabras del Alcalde de Santa Marta, Doctor Juan Pablo Díazgranados y del Gobernador del Magdalena, Doctor Omar Díazgranados Velásquez.
9:20 – 9:40 a.m. 90 años de la Liga Costeña y los retos de la Región Caribe. Intervención de Antonio Hernández Gamarra, director Académico del Observatorio del Caribe Colombiano.
9:40 – 10:30 a.m. Gobernabilidad y vigencia del Compromiso Caribe. Intervenciones de:
• Judith Pinedo Flórez, Alcaldesa de Cartagena
• Cristian Moreno Panesso, Gobernador del Cesar
• Eduardo Verano de la Rosa, Gobernador del Atlántico
Moderador: Édgar Rey Sinning, director de Telecaribe.
10:30 – 11:30 a.m. Cultura e identidad Caribe: Diálogo con el compositor Adolfo Pacheco Anillo. Entrevista: Ariel Castillo Mier, investigador literario y editor de la Revista Aguaita.
2:30 p.m. – 3:15 p.m. El Fondo de Compensación Regional. Conferencia a cargo de Adolfo Meisel Roca, gerente del Banco de la República, sucursal Cartagena, y de Luis Armando Galvis, investigador del CEER.
• Salomón Kalmanovitz, decano de la Facultad de Ciencias Económico – Administrativas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogotá.
• Jorge Iván González, director del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional de Colombia.
• Olga Lucía Acosta Navarro, Asesora Regional de la Cepal.
• Jairo Parada, docente e investigador, Universidad del Norte.
Moderador: Amilkar Acosta Medina, ex presidente del Senado.
4:15 – 5:00 p.m. Intervención de los participantes.
5:00 - 5:15 p.m. Café.
5:15 – 7:30 p.m. Intervención de los Candidatos Presidenciales.
Andrés Felipe Arias
Fernando Araújo Perdomo
Germán Vargas Lleras
Gustavo Petro Urrego. (Por confirmar)
Marta Lucía Ramírez
Noemí Sanín Posada
Rafael Pardo Rueda
Sergio Fajardo Valderrama
9 de Octubre
10: 00 a.m. – 12 a.m. Conversatorio sobre el Fondo de Compensación Regional con congresistas y mandatarios locales de la región Caribe.
FORO “LOS DESAFIOS DE
BARRANQUILLA
8:00 a 9:00. Inscripciones
9:00-10:00. Instalación
ALEJANDRO CHAR CHALJUB, Alcalde de Barranquilla
EDUARDO VERANO DE LA ROSA, Gobernador del Atlántico
JAVIER CACERES LEAL, Presidente del Senado
FABIO VALENCIA COSSIO, Ministro del Interior y del Derecho y la Justicia
GUSTAVO BELL LEMUS, Historiador, director de El Heraldo
10.20- 11:00. Panel Uno
LOS DESAFIOS PARA LA COMPETITIVIDAD DE
Ponente: MARIA DEL ROSARIO GUERRA
Comentaristas: GERMAN BULA ESCOBAR, JAIRO PARADA CORRALES
Moderadora: MARTA SAENZ
11:00- 11:20 Refrigerio
11:20-12:00 Panel dos
LOS DESAFIOS HACIA UNA SOCIEDAD CON EQUIDAD EN LA REGION CARIBE
Ponente: ANTONIO HERNANDEZ GAMARRA
Comentaristas: AARON ESPINOSA, JUDITH PINEDO, AUDES JIMÉNEZ
Moderador: JORGE BARRAZA
12.00- 1:30p.m. Foro abierto
¿Y AHORA QUE HACEMOS?
Intervenciones de los congresistas, gobernadores, alcaldes y demás participantes.


Miércoles 23
3 p.m. Biblioteca Piloto Infantil. Calle 36 No. 46-66. Poemas infantiles de poetas del Caribe, África y Brasil. Lectores: Patricia Ruiz y Manuel Sánchez.
7 p.m. Plaza de la Aduana. Vía 40 No. 36-135. Recital de inauguración. Miguel Ángel López (Guajira) Carlos E. Pachón (Meta), Luis Hernández (Cuba), Jean Dany-Joachim (Haiti), Oakly Forbes (San Andrés), Iván Cruz (México), John Better (Atlántico), Ramón Mendoza (Venezuela), Deth Haak (Brasil), Margarita Galindo (Atlco.).
10 p.m. Caza d’ Poesía. Calle 48 No. 43-129. Ibeth Noriega (Atlco.), Joaquín Mattos (Magd.), Nora Carbonell (Atlco.), Luisa M. Villa (Atlco).
Jueves 24
3 p.m. Universidad del Atlántico (Sede Norte). Francisco Burgos (Córdoba), Joaquín Mattos (Atlco.), Martín Txeis (Atlco.), Aníbal Tobón (Atlco.), Miguel Ángel López (Guajira).
4 p.m. Teatro Amira de la Rosa. Solenys Herrera (Guajira), Adolfo Ariza (Cesar), Elkin Pinto (Cesar), José L. Garcés (Córdoba), Luis Hernández (Cuba).
4.30 p.m. Coloquio poético. Biblioteca Piloto del Caribe, Vía 40 No. 36 – 135. José Zuleta (Valle), Hernán Vargascarreño (Santander), Jean Dany Joachim (Haiti).
6 p.m. Plaza de Salgar. Luis Mallarino (Atlco.), Oakly Forbes (San Andrés) Federico Santo Domingo (Magd.), Ibeth Noriega y Martin Txeis (Atlco.).
7 p.m. La Cueva. Carrera 43 No. 59-03. Antonio Silvera y Tallulah Flores (Atlco.), Deth Haak (Brasil), Carlos Pachón (Meta), Patricia Iriarte (Sucre).
9 p.m. Alianza Francesa. Calle 52 No. 54-75. José Zuleta (Valle), Monique Facuseh (Magdalena), Robinson Quintero (Atlántico), Jean Dany-Joachim (Haiti), Leo Castillo (Bolívar)
Viernes 25
8 a.m. Colegio Hebreo Unión. Cra. 43 Calle 85 Esq. Deth Haak (Brasil), Nora Carbonell, Catalina Ruiz, Roberto Núñez y Margarita Galindo (Atlco.).
3 p.m. Barrio Simón Bolívar. Colegio de Bachillerato. Javier Marrugo, Lya Sierra y Luisa María Villa y Alcy Zambrano (Atlco.), José Zuleta (Valle).
4.30 p.m. Coloquio poético. Biblioteca Piloto del Caribe, Vía 40 No. 36 – 135. Deth Haak (Brasil), Joaquín Mattos (Magd.), José Luis Garcés (Córdoba).
5 p.m. Teatrino Comfamiliar. Carrera 54 No. 59-167. María M. Rodríguez (San Andrés), Margarita Galindo (Atlco.), Hernán Vargascarreño (Sder.), Miguel Ángel López (Guajira), Iván Cruz (México).
7 p.m. Parque Cultural del Caribe. Calle 36 No. 46–66. Dora Berdugo (Bolívar), Lázaro Valdelamar (Bolívar), Carlos E. Pachón (Meta), Francisco Burgos (Córdoba), José Luís Garcés (Córdoba).
9 p.m. Combarranquilla. Carrera 43 Calle 62. Oakly Forbes (San Andrés), Ubaldina Díaz (Atlco.), John Better (Atlco.), Cristo García (Sucre), Hernán Vargascarreño (Santander).
Sábado 26
10 a.m. Biblioteca Popular de La Paz. Carrera 13 Calle 104. Cristo García (Sucre), Leo Castillo. (Atlco.), Adolfo Ariza (Atlco.) Solenys Herrera (Guajira), Ramón Mendoza (Venezuela).
10 a.m. Taller. Comfamiliar. Cra. 54 No. 59-167 Taller: Para conocer a los imagistas. Tallulah Flores.
4 p.m. Biblioteca Popular de La Paz. Carrera 13 Calle 104. NIÑOS. Poemas Infantiles. Lectores: Patricia Ruiz y Manuel Sánchez.
7 p.m. Barrio Abajo (Casa de Hierro). Carrera 50B entre calles 42 y 43. Francisco Burgos (Córdoba) Lindantonella Solano (Guajira), Federico Santo Domingo (Magd.), Hernán Vargascarreño (Sder.), Solenys Herrera (Guajira).
9 p.m. Caza d’ Poesía. Calle 48 No. 43-129. Carlos Polo (Atlco), Elkin Pinto (Cesar), Roberto Núñez (Atlántico), Alcy Zambrano (Atlco.), Federico Santodomingo (Magd.)
Domingo 27
3 p.m. Parque Sagrado Corazón. Calle 80 Carrera 42. Feria del Libro Poético y Recital de Poesía Infantil con Patricia Ruiz y Leo Castillo.
4 p.m. Mesa de Jóvenes. Gigliola Pardo (Atlco.), Marcela Gallo (Atlco.), Eliana Díaz (Atlco.), Leyder Utria (Atlco.)
6. p.m. Luís Mallarino. (Atlco.) Fadir Delgado (Atlco.), José Zuleta (Valle), Lindantonella Solano (Guajira), Dora Berdugo (Bolívar), Jean Dany-Joachin (Haiti), Antonio Silvera (Atlco.), Robinson Quintero (Atlco.), Lázaro Valdelamar (Bolívar), Ubaldina Díaz (Atlco.),
9 p.m. Caza d’ Poesía. Calle 48 No. 43-129. Clausura con música. Tallulah Flores (Atlco.), Patricia Iriarte (Sucre), Monique Facuseh (Magdalena), Lya Sierra (Atlco.)
Poemario es patrocinado por la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla, el Centro Cultural Cayena, la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta, Argos, Alianza Francesa, Banco de la República, Comfamiliar, Universidad del Atlántico, Asociación Cecreas y PRoeDU.

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