jueves, junio 05, 2008

Mi foto de la semana

Libertad para los secuestrados
(tomada en la calle 36 con Cra 46, Barranquilla)

Foto de Patricia Iriarte

jueves, mayo 29, 2008

Con la lluvia...



"Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas, inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós."

Julio Cortázar.

jueves, mayo 22, 2008

Las "sociales" de la cultura

Cazados por la lente

Fotos de la multicebración de cumpleaños el viernes 16 a las 12 de la noche en Caza d` Poesía: el de Alvaro Suescún, que cumplió el 15 de mayo, el de Patricia Iriarte, que cumplió el 16 y el de Miguel Iriarte, que el 17 sopló su pocotón de velitas.

Eduardo Márceles, Alvaro Suescún, Miguel Iriarte y Joaquín Mattos: cuatro mosqueteros, dos de ellos con mostachos.


José Rafael Hernández, en una improvisada y estupenda actuación al teléfono que hizo morir de la risa a todos los asistentes.


Y los dos hermanos, que casi cumplen el mismo día (con unos años de diferencia, claro. ¿Cuántos serán?)

domingo, mayo 18, 2008

Re: Señas

Por Mara del Río

Labra Palabra: una revista bien labrada

Llega a su tercer cumpleaños la revista cultural Labra Palabra, publicación auspiciada por la Biblioteca Piloto del Caribe. La ocasión es para felicitar a Carlos Polo y a la trova de bacanes y bacanas que lo acompañan en el diseño y la redacción, y por supuesto, a los gestores culturales Miguel Iriarte y Aníbal Tobón. Esta humilde lectora encuentra en esta edición una revista que madura, que se embellece y que consiente a sus lectores con buenos contenidos. La selección está cada vez mejor y la revista muestra, enseña, entretiene, con cuento, poesía, crítica, ensayo y reseña. En el número anterior se destaca el excelente artículo de Carlos Polo sobre Easton Ellis, la sección de poesía, las páginas de Better (que hace honor a su apellido) y el notable trabajo de diseño de Devinso Jiménez (super-bueno). Este tercer número, aunque aún lo estoy leyendo, me ha deleitado con varios platos fuertes y tiene otros que prometen mucha diversión. Sólo un llamado de atención para la edición final de los textos, ya que la diagramación o una falta de corrección puede alterar la estructura de los textos poéticos o afectar a los autores y títulos de las obras. La revisión de los autores siempre es deseable para que la publicación sea fiel a la obra artística.

Y hablando de revistas en la ciudad, no se puede dejar de lamentar la desaparición de El Extra, el proyecto comandado por Hipólito Palencia que tras las dificultades económicas y de equipo tuvo que cerrar sus páginas. El Extra había logrado, con la participación de Raimundo Alvarado, Horacio Brieva, Pedro Lara, Joaquín Matos y un grupo de jóvenes periodistas, consolidar una línea editorial basada en la investigación más allá de la noticia. Alentó también la crónica policial, la opinión, el análisis y los reportajes especiales sobre temas de actualidad, lo mismo que temáticas poco usuales en los medios periodísticos de la región. Sería interesante analizar las circunstancias que llevaron a la desaparición de esta revista, a fin de aprender de esta experiencia.

Con mirada de mujer

Otra empresa cultural de la ciudad que evoluciona y aprende es Alfa Beta Producciones, la productora local de La Cita, Esquiletto y ahora, Miradas Urgentes, cortometraje presentado en abril en la Cinemateca del Caribe. Esta nueva cinta de Alana Farah cuenta con un elenco de lujo, una muy buena factura técnica, una historia atractiva, una acertada dirección, excelente montaje, bella fotografía e impecable sonido. Es decir, lo tiene todo para dejarnos muy bien representados “en el interior del país”. El 20 de mayo es la fecha de presentación en In-Vitro, en Bogotá, y seguramente estará en varias muestras y competencias nacionales.

Quienes han tenido el gusto de trabajar con este equipo saben de su profesionalismo y del empeño que ponen Alana y Berta en sus creaciones. Sólo una debilidad le encuentro al corto (como simple aficionada al séptimo arte): sentí que faltó algo en el ritmo dramático, eché de menos un climax y resolución del conflicto, un momentum en la narración.


25 años de performance

Alfonso, el incansable Alfonso Suárez, arriba a su primer cuarto de siglo como artista plástico. Han sido 25 años a la vanguardia del performance en la región, con destacada figuración en la escena nacional. Y si la lista de obras de su hoja de vida es impresionante, no lo es menos la cantidad y variedad de obras que tiene listas para estrenar. Sus enormes cuadernos de notas rebosan imágenes, ideas y apuntes de vestuarios, personajes, escenarios y maniquíes. Como la libreta del escritor, sus álbumes expresan un mundo interior capaz de encontrar múltiples maneras de expresarse, siempre dentro del lenguaje y el instrumento del cuerpo.

La celebración de esta retrospectiva arrancó el 19 de abril con la presentación de Fantasmata, en Lunabril, y dicen que tiene programadas varias obras de su repertorio en diferentes sitios de la ciudad para los próximos meses, incluyendo una que nadie se querrá perder…

Más sobre rabodeaji

No sé si esta revista virtual tenga versión impresa, pero lo que es su sitio web es una interesante sorpresa: Rabodeají. Sólo les digo que la abran desde www.rabodeaji.com y verán. Una verdadera apuesta estética, en todas sus dimensiones. Hecha en Medellín. Para muestra de su temperamento un botón, de su página de créditos:

"Durante algunos conciertos, los grupos musicales acostumbran hacer de la presentación de sus integrantes un monótono repaso de nombres y exhibición de habilidades. Concientes de ello hemos decidido prescindir de tal fórmula para introducir a quienes hacen posible esta rabodeají. El paseíllo inicial de toreros y cuadrillas, con la desmesurada importancia del matador, tampoco se ajusta a la naturaleza de una publicación en la que todos toman el riesgo de una cornada. Enumerar sobriamente nombres, estudios y obra, nos dejaría en mala posición frente a los dos últimos apartados. Un cártel de organización criminal podría resultar gracioso, pero la verdad ese chiste de organigrama con capo y lugartenientes está un poco gastado. Qué necedad, enumeración de fórmulas de enumeración. Lo mejor será cumplir con la tarea apelando a la escolar injusticia del orden alfabético." Y sigue con la lista de “los que se dejaron encantar por la serpiente”.

miércoles, mayo 14, 2008

Homenaje a un nadaísta

“La eternidad tiene tiempo de esperarme”, nos contestaba el poeta Jaime Jaramillo Escobar desde la ducha, cuando desconcertados por los escritos que encontrábamos diariamente sobre su parca mesa, le afanábamos por la publicación de sus “Poemas de la Envidia”, que al final fueron “…de la “Ofensa”, en ese Cali caliente de hace 30 años donde los escribiera desnudo. Porque en escribir desnudo, confesaría más tarde al inquisidor Gonzalo, radicaba el secreto de su estilo.

Jotamario Arbeláez

Su obra está publicada en Alheña & azúmbar (1988); Extracto de poesía (1982); Los poemas de la ofensa (1968); Poemas de tierra caliente (1985); Poemas principales (2001); Sombrero del ahogado (1984); X-504, poeta. (Selección y traducción: Paulo Hecker Filho 1987).


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¿Qué tiene que ver X-504 con http://www.rabodeaji.com/inicio/, un sitio web que se autodedefine también como una "revista de entretenimiento literario "?

¿sabía usted que el poeta Jaime Jaramillo Escobar vivió cuatro años en Barranquilla?


Jueves 15 de mayo, en Velada de Poesía: lecturas de y sobre Jaime Jaramillo Escobar, el famoso agente X504 del movimiento nadaísta y otro de los Grandes poetas colombianos. Con mayúsculas, como suelen ser nuestros invitados.
Diez en punto de la noche, en Caza d Poesía.



Foto tomada de Arquitrave.com

jueves, mayo 01, 2008

A una trabajadora de la palabra

Marvel, tía Marvel


Por Patricia Iriarte


La primera noticia sobre ti la tuve en una sala de cine, cuando fui a ver la película de Fina Torres basada en ese cuento tuyo, Oriane, tía Oriane. El más bello cuento, quizás: una niña, María, explora una casa enorme y vieja, junto al mar; las manos de la tía dibujan figuritas; sus ojos recorren un álbum con fotos color sepia; un columpio mecido por el viento; unos pasos en la noche. Un misterio, un sueño roto por la luz del sol que rasga una habitación en penumbras.

“Sentía deseos de correr al cuarto de su tía y besarla sin decirle nada, vagar por los corredores arrastrando telarañas bajo la mirada cómplice de los espejos, descender ahora que el reloj del vestíbulo anunciaba gravemente la medianoche, así, descalza, caminando en puntillas mientras el viento bamboleaba el columpio y oía con inquietud el crujido de las argollas oxidadas.”

Si vivieras, Marvel, tendrías la edad de una tía abuela y te hubiera escrito una carta dándote las gracias por crear a Oriane, porque a mí me hubiera gustado tener, de niña, una tía silenciosa y serena cuyos ojos pálidos me miraran “con indulgente nostalgia”. Una tía parecida a mí, con las mismas trenzas y los mismos gestos, que se pasara la tarde dibujando figuritas junto a una ventana que mira hacia la playa.

Tendrías 10 años menos que Gabo, que Héctor Rojas, que Alvaro Cepeda, y serías, me temo, una mujer decepcionada. Habrías mantenido una columna en el diario local desde donde lanzabas diatribas furiosas contra los bobales y contra esa doble moral que ya estarías harta de ver; la misma de hace 50 años, imperturbable, impertérrita. Hiciste bien en marcharte; en no volver jamás. De haber sucumbido a la nostalgia de tus tripas tendrías aquí muchos enemigos, y, de todas maneras, un cáncer incurable. Para bien o para mal, la enfermedad se anticipó y te ayudó a escapar antes de que tuvieras que ver más y más gobernantes corruptos asolando la región, más funcionarios ineptos, más mujeres maltratadas y más psicópatas en potencia o, en pleno ejercicio, conduciendo a sus huestes.

Marvel Moreno, la de la pluma malvada, dirían las crónicas locales que se cocinan en los bingos de la 79; la que por fortuna se casó con un cachaco y se fue; la loca, la puta, la que se olía las ollas podridas de su clase social; la que no soportó, la que no quiso vivir más su decadencia. Pero sobre todo, la que denunció sin ascuas la brutalidad de sus hombres:

“Todas las tentativas de Benito Suárez para sacar a Dora de aquella inercia habían fracasado…Un día, por exasperación, quizás, trató de hacerle tragar a la fuerza unos comprimidos y al ver que ella los escupía le partió la boca de un pescozón y amarrándola a la mecedora le inyectó en las venas un supuesto euforizante consiguiendo tan sólo producirle un síncope que la dejó sin conocimiento durante quince horas.”

No podías quedarte, por supuesto. No podías participar ni asistir más a estas escenas. No podías permanecer allí, impotente, estupefacta, frente a la violación de tus amigas, o de las madres de tus amigas. No te culpamos. Pero las cosas siguen sucediendo así, menos veladas, pero en esencia iguales. Y aquí estamos, otra generación más padeciéndolas, pretendiendo ignorarlas, o, por fin, rebelándose contra ellas.

“A través de mi feminismo reacciono contra la opresión. Soy solidaria con las mujeres como lo soy con los negros, los judíos o los árabes cuando son perseguidos o humillados por su condición de seres que presentan características diferentes a las de quienes detentan el poder.” Así le respondió una vez a Jacques Gilard en una entrevista en la que también habló de Barranquilla como una ciudad que se construye y se destruye sin dejar vestigios de lo que alguna vez fue. Una ciudad de fantasmas donde el pasado “no se deja expulsare así no más; queda dando vueltas en lo que se dice, pero, sobre todo, en lo que se calla.”

Sería interesante saber qué diría hoy frente a este presente de construcciones y demoliciones casi frenéticas. El teatro Metro, las casas, las calles, las instituciones: todo cae, en ese afán que ella atribuía al esfuerzo de sus inmigrantes por adaptarse a la nueva vida, y que finalmente despoja a la ciudad de cualquier sentido de perennidad. Ya lo había dicho en su primera novela (traducida al francés como Las damas de Barranquilla) en la voz de Lina Insignares:

Muchas cosas han cambiado al parecer en la ciudad que dejé para siempre después de la muerte de mi abuela. Muchas cosas. Nuestras casas desaparecieron por la misma época en que llegaron a Barranquilla, en camionetas de vidrios azules, los marimberos…que levantarían palacetes de mármol y en nombre de viejas vendettas tribales se dispararían tiros en las calles, antes de ser absorbidos también por la ciudad, como muchos años atrás lo fueron inmigrantes, buhoneros y prófugos de Cayena.”

Ahora son otros los traficantes que levantan palacetes en modernos materiales; son otros los que se matan a tiros sobre los peldaños del negocio, pero estos, como aquellos, terminan siendo absorbidos por la "metrópoli", hoy con Transmetro y aún con arroyos, cuya crónica ella nunca pretendió escribir pero que sin duda retrató, con enorme valor y sensibilidad, en sus más profundos pliegues.

Su obra, de una “lucidez dolorosa” como dijo Juan Goytisolo, es una obra tejida y escrita con alma y sensibilidad de artista. Sí, Marvel lo fue. Una artista nacida en esta tierra; una flor cuya creatividad voló y nos envió, desde lejos, una obra deslumbrante. Sí, Marvel grabó su huella en la memoria de la ciudad. En sus cuentos Barranquilla encuentra un relato de sí misma, un relato que complementa y enriquece el nuestro, el que tenemos todos a partir de su historia y de su punzante realidad cotidiana.

Muchas cosas han cambiado, pero parece que en realidad, nada ha cambiado.

miércoles, marzo 19, 2008

Mesita de noche


Poemas de Ryszard Kapuscinski


Un hombre mayor
levanta
un dedo que ha mojado con la lengua

mira
de dónde sopla el viento

después
se sitúa según la dirección del aire
y sale volando

no muy alto
no muy lejos


*****************


La poesía es un templo
con su frescor
el pensamiento se pone al rojo vivo

las palabras
son llamas solidificadas


- - - - - - + - - - - - - - -




El lomo color cobalto del río
se mueve lentamente entre la vegetación
como un animal agotado
que arrastra su tambaleante corpacho
hacia un invisible bebedero



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La poesía es algo así en algunas personas durante un
cierto tiempo algo en el interior
No tiene nada que ver con nada




De:
Poesía completa
Bertleby Editores
Edición bilingüe

enero 2008

miércoles, febrero 06, 2008

Asunto: La marcha del 4 de febrero


Subject: Por qué sí fui a la marcha

De: Patricia Iriarte


Ante todo, por pura y simple solidaridad con los colombianos y colombianas secuestradas en la selva, en las ciudades, en los campos de Colombia, de Venezuela o donde quiera que lo estén. No quería que la sospecha que se cerró sobre la marcha contra la FARC, me impidiera entender que lo que esas personas, las secuestradas, necesitan escuchar, es un no rotundo del país a todo lo que significa esa situación. Lo hice por Ingrid y por todos los que no tienen por qué estar allí, cuando la guerra es entre grupos armados, no contra civiles desarmados.

Pero lo hice incluso por los soldados y por los militares retenidos, porque son combatientes de uno de los bandos y existen normas internacionales que los protegen pero no se les pueden aplicar porque el gobierno no admite que exista un conflicto armado. Marché contra el cinismo estatal y contra el otro, que tampoco admite estar equivocado. Quizás sea cierto que la marcha convocada por los estudiantes a través de internet la coptó el establecimiento para justificar, con el respaldo de las masas, una escalada militar contra las FARC. Quizás no. Quizás sea cierto que los gringos están detrás de todo esto; no tendría por qué extrañarnos. Quizás esto tenga un efecto no previsto por ninguno de los actores y se convierta en un importante hecho político que genere cambios en la situación que vivimos; entonces habrá valido la pena.

No lo sé, pero en cualquier caso, no veo la razón para no salir a expresar, en ejercicio de un derecho humano básico, lo que yo pienso. Millones lo iban a hacer, en un sentido. Yo, como muchos otros colombianos y colombianas que decidieron no marchar, quería enfatizar otro aspecto del problema: la necesidad de un acuerdo humanitario para lograr la liberación de los secuestrados. Eso no es estar a favor del gobierno, como tampoco a favor de las FARC. Yo también creo que lo urgente es darle una salida negociada al conflicto armado, y así puedo expresarlo también en un espacio como Facebook o cualquier otro de la red. Es más, el septiembre del año pasado se organizó en Barranquilla una jornada por la paz a la que podrían haber ido todos los que se oponían a la marcha de hoy, pero tampoco esa vez asistieron.

Allí había muchos, que como yo, no teníamos la camiseta oficial del evento. Un hombre, que se firmaba como “víctima de la injusticia”, llevaba sobre su cabeza un cartel manuscrito que rezaba/: “estoy criticando todo aquello que genere violencia. No más terroristas. Organismos estatales a los corruptos los premia, les da casa por cárcel, eso se llama injusticia…”/ Otros, con diversos tonos de sátira carnavalera, decían otras cosas alrededor de Chávez y Kennedy, y otros esgrimieron la imagen de Gandhi.

No soy uribista, aunque me haya mezclado con la multitud de marchantes, como tampoco me hubiera convertido en guerrillera si hubiera decidido quedarme en casa. Yo quería marchar contra todos los grupos armados, y así pude decírselo al periodista John Lee Anderson, que reporteaba a manifestantes en el atrio de la catedral, antes de que la multitud se dispersara. Yo quería marchar por el acuerdo humanitario y así lo hice sin que nadie me lo impidiera ni me agrediera por ello. Es decir, había que estar allí para decir lo que pensábamos.

miércoles, enero 30, 2008

En la retina







Imágenes que nos quedaron de la magnífica segunda edición de El Carnaval de las Artes, que se llevó a cabo del 16 al 20 de enero.



*Mario Pirovano, en su estupenda interpretación de la obra de Darío Fo, Johan Padan.


* Victor Ramil, del Brasil,con su bellísima voz.


* Fernando Vallejo, diciendo de las suyas.


* Pedro Lemebel en plena actuación.


* Lemebel con su interlocutor, el poeta colombiano John Better

jueves, enero 17, 2008

Plumas invitadas

Inauguramos esta sección con un relato inédito de la periodista venezolana Maye Primera Garcés, sobre un viaje al delta del Orinoco.


Viaje al fin del Delta

Maye Primera Garcés

En mi país los nombres se otorgan casi por el mismo acto reflejo por el que los niños warao llegan al mundo. Usnavy, como los barcos gringos. Esso, como las petroleras extranjeras. Yedoska, como la tragedia informática que acabaría con todos los pueblos menos con San Francisco de Guayo -donde hay una sola computadora y mucha televisión satelital. Maye, como mi apodo, que era novedad en el pueblo. Y Maye Medina, porque alguien debe haber decretado que los indígenas waraos usaran apellidos cristianos, aunque no tuvieran traducción posible en su lengua. Maye nació en el sector Buraco de San Francisco de Guayo, un día de marzo de 2003 que no supe precisar.
San Francisco de Guayo es un kilómetro cuadrado de tierra firme artificial que se extiende sobre el caño Osibukajunoko del Delta del Orinoco, labrado en la selva en 1941 para fundar allí una misión capuchina. Se llamó San Francisco, porque así lo quiso su fundador, en advocación a San Francisco de Asís. Y Guayo, por “aguayo”, nombre que le dan los waraos a un bagre, gris, pequeño y de largos bigotes que solía abundar en este trozo del río. La gran avenida de San Francisco es el Orinoco, que divide al pueblo en dos riberas y que al cabo de 25 kilómetros de navegación, desemboca en el océano Atlántico. Guayo tiene lo que pocos caseríos: una escuela, una iglesia, una comisaría, una medicatura y un generador de energía.
Gracias a su abundancia está poblado por tres tipos de gentes: los que, como Maye, nacieron allí, los que llegaron por lancha y los que fueron arrastrados hasta allá por un naufragio; entre todos suman mil doscientos habitantes.
Los palafitos con paredes y puertas de los “criollos” –de la maestra, del policía- están en el margen norte del pueblo; viven allí los que están en contacto más directo con el mundo y el país de afuera, no sólo porque están formados en un oficio sino porque están más cerca de la desembocadura del caño en el Atlántico, donde el cuerpo del delta se desmorona en el mar.
Al centro está todo cuanto le da noción de orden y conjunto al pueblo: la misión, la iglesia, la escuela, la comandancia de la policía, la cancha de basketball y los palafitos con paredes pero sin puertas de los waraos evangelizados. A diferencia de los criollos, estos indígenas comparten su fortuna con la comunidad: todos los días, a las 9:00, los dueños del palafito con televisor descorren la cortina de la sala para dejar ver la telenovela a las decenas de vecinos que se sientan afuera, en el puente que hace las veces de calle sobre la ciénaga.
El margen izquierdo lo habitan los indígenas que no han sido alcanzados por el evangelio, pero sí por la cumbia, por la harina de maíz precocida, las sardinas en lata y el ron. Sus palafitos no tienen paredes, como se acostumbra en la cultura warao, que es la cultura de los hombres y mujeres del agua. En una choza de doce metros cuadrados hay seis hamacas y viven diez. El palafito de Maye es uno de estos, pero está un poco más allá: a media hora en lancha rápida y a dos horas de tracción aplicadas sobre remos que llaman canaletes, en una zona aún más periférica de esta izquierda.
En cierto sentido, este es un pueblo horizontal.


2.
Una mujer morena, de pómulos prominentes y seis dedos en el pie no dejaba de mirarme. Se mecía en la hamaca, enterrando el meñique extra contra los troncos del piso para darse impulso. Y yo, en venganza, le miraba el dedo del pie, mientras esperaba que el enfermero que me llevó a Buraco para ayudarlo en la ronda antituberculosa terminara su trabajo. En eso estaba cuando llegó el lanchero gritando “Maye”. ¿Maye? Que es que le quieren poner tu nombre a una muchachita que nació esta semana y la mamá quiere que la veas.
Nadie nunca le había puesto mi nombre a nada. Ni a una sobrina ni a una ahijada. (Debe ser también porque no me llamo Maye sino Maryelina y porque, en cuanto pude, yo misma me cambié el nombre). Qué honor.
La niña tendría tres o cinco días de nacida, la madre unos veintitantos años de edad, y era su tercer nacimiento vivo de cinco partos. Acá el embarazo adolescente no existe, porque las mujeres son mujeres a los quince.
Dígale que le puse su nombre, le habrá dicho en warao la madre al enfermero, porque luego él tradujo, dice que le puso su nombre. Pero Maye no es un nombre, le dije. Y qué importa, volvió a traducir, ese es el que a ella la gusta. Comenzamos a entendernos, porque a mí también.

3.
Hay sólo dos formas de salir de aquí. O en el transporte de la alcaldía, que parte una vez a la semana siempre y cuando se llene el cupo mínimo de quince pasajeros. O por casualidad. En esta comunidad de mil doscientos habitantes, quince personas son poco más del uno por ciento de la población y ese uno por ciento sólo se anima a salir del pueblo una vez por mes. El tiempo estimado de navegación en el lanchón municipal hasta El Volcán -que es el puerto más cercano a Tucupita, la capital del estado- es de ocho horas y equivale a un vuelo Caracas-Madrid. En consecuencia, la casualidad es la línea fluvial que transporta a más pasajeros en todo el caño.
Después de una semana de espera, la casualidad me llegó a la medianoche del lunes. La instrucción que recibí del maestro suplente era que le preguntara a Comiquito: un hombrón de cincuenta y tantos años, grueso, que en aquel momento peleaba con una soldadura del dique que contenía el kilómetro de tierra artificial y al pueblo entero. Comiquito nació en Tucupita y fue maestro de la escuela de San Francisco, por culpa de un supervisor que le agarró ojeriza y quiso trasladarlo al fin del mundo. Después de diecinueve años de servicio, cuando el ministerio aprobó su jubilación, ya no quiso irse del pueblo y ahora trabaja como contratista de la dirección de Obras Públicas de la alcaldía. Disculpe, ¿es el señor comiquito?
El que se voltea es un moreno curtido, los bigotes de alambre, y lentes de pantalla azul celeste, decorados con discreto corazón de diamantes, que le protegían los ojos estrábicos de los chispazos del estaño. Es comiquito.
Salimos a las 11:30 de la noche del palafito en el que viví las últimas tres semanas. Y la memoria es tan benévola que no recuerdo el terror de subir sola a un lanchón que bajaba a medianoche por el Orinoco, tripulado por seis hombres desconocidos, además de Comiquito. Recuerdo sí, todo lo que me trajo la tranquilidad: que había una luna inmensa como una torta de casabe; que los lancheros indígenas tienen una noción exacta del curso de las corrientes y de la ubicación de los bajos, las piedras y los troncos que mi miopía nunca lograran ver; y que el sexto tripulante, sentado al fondo de la lancha, era el policía del pueblo que, más que infundir respeto por su rango, daba la impresión de ser un hombre inofensivo por los dos patos pichones que llevaba amarrados a una de sus botas. También era de Tucupita el policía; habían transcurrido tres meses desde que fue transferido a San Francisco de Guayo para combatir los crímenes más insólitos.
Una tarde le tocó investigar la desaparición de una cosecha entera de ocumo, el tubérculo sobre el que se basa la dieta del warao. El dueño del conuco remó seis horas desde su caserío hasta San Francisco para consignar la denuncia del robo. El policía, que no tiene lancha bajo su mando, consiguió un motor, cuarenta litros de gasolina y cuarenta de aceite; reunir todo, a precio de descuento, le costó unos 200 mil bolívares. Al llegar al caserío, el ladrón esperaba a la policía, bien vestido y calzado; confesó el delito y se subió a la lancha del policía sin que se lo ordenaran. En la mitad del camino, el policía comenzó a llenar su expediente: ¿Y cuántos kilos fue que te robaste? Veinte, mi teniente. ¿Cuánta plata es eso? A 100 bolívares el kilo, serán como dos mil bolívares, mi teniente. ¿Y por dos mil bolívares me hicieron venir hasta acá? Y terminó el ladrón: es que hacía mucho tiempo que no venía a San Francisco.
Me dormí sobre una nevera que Comiquito llevaba a Tucupita a reparar. A las 6:00 de la mañana me despertó la noticia de que nos quedamos sin gasolina y que llegaríamos a El Volcán río abajo, tan pronto como el Orinoco decidiera expulsarnos hacia allá. Al menos ya estamos de este lado y no nos pasó lo que a Juan, comentó el lanchero.
Juan es el capitán de los destrozos del barco varado en el muelle de San Francisco. Salió de pesca desde el Puerto Güiria y su bote naufragó en la desembocadura atlántica del Delta; una patrulla naval lo arrastró hasta este, que era el puerto más cercano. Cada vez que parte el transporte de la alcaldía, Juan se queda en el muelle esperando un repuesto que le traerán para reparar su bote y no volver nunca más. Ya es la segunda vez que Juan llega a San Francisco en semejantes circunstancias y las malas lenguas del pueblo dicen que ni siquiera se comerían un sancocho preparado con leña de ese barco. Toda su tripulación lo abandonó. El repuesto no llega. Y en esa espera ya han pasado seis años.

martes, enero 08, 2008

A mano alzada




ARTE COLOMBIANO EN ARABIA

Nuestro amigo Eduardo Márceles, curador de una exposición de arte colombiano inaugurada el 20 de febrero en Abu Dhabi, Arabia Saudita, nos hizo llegar un ameno relato de su experiencia.


"Recordados amigos, por fin tengo una tarde libre para escribirles un saludo. Desde que llegue me meti de cabeza en organizar la exposicion que estaba cruda, todo empacado en guacales y aun sin comunicado de prensa ni listas de correo. Entonces empece por escribir un boletin de prensa, enviar imagenes y empezar a clasificar las mas de 200 obras y revisar el catalogo que aun no estaba impreso. Por suerte aqui la gente es muy eficiente y rapida. El catalogo lo imprimieron en tres dias, dos mil ejemplares, y enviamos con la ayuda de dos secretarias todo lo relacionado con la prensa que ha sido muy generosa en divulgar el evento.
El problema fue llevar las obras al Palacio de los Emires pues solo se puede de noche despues de las 10 pm. Me tomo tres noches distribuir e instalar la exposicion de mas de 40 artistas. Fue todo un camello, pero tuve la ayuda de cuatro pakistanis que estaban bien entrenados, asi que en dos noches montamos las obras. El miercoles pasado fue la inauguracion, todo un espectaculo. Yo estuve en la ceremonia de cortar la cinta simbolica con el ministro de cultura, en compania de los embajadores de Espana, Venezuela, Uruguay, Brasi y Mari Gamarra, la directora ejecutiva de Contempo (no hay delegacion diplomatica de Colombia).
Llegaron como trescientas personas a la inauguracion entre arabes y extranjeros. Imaginense el 80% de la poblacion es de paises cercanos (India, Pakistan, Libano, Siria, etc) y el 20% por supuesto son los llamados "locales", y dentro de esa proporcion el 74% son hombres y solo el 26% mujeres, especialmente entre los miles de trabajadores que se dedican a la construccion y a los trabajos manuales y de servicios. Asi que la situacion es critica, me dicen que hay mucho homosexualismo entre ellos y una que otra prostituta casi todas chinas.
El Palacio de los Emires es inmenso, masivo y elegante, con paredes de marmol en diferente colores con incrustaciones de oro sobre una playa del golfo Arabe o Persico (depende en que orilla te encuentres) y unos jardines llenos de palmeras y flores de todos los colores. La comida es abundante, importada de todos los paises del mundo, pero carisima (una libra de tomate cuesta 5 dolares!!).
La ciudad es limpia y sus avenidas amplias y rapidas, hay muchos edificios y las construcciones no paran dia y noche, dicen que hay una escasez de vivienda de 500 mil unidades que tienen que suministrar en el menor tiempo posible. Hoy pude salir a caminar por la Corniche, una especie de malecon que bordea el mar, muy bello con jardineras y ciclovias, y pude ver que estan construyendo una playa artificial de dos o tres kilometros.
Contempo Corporate Art, la entidad que organiza la exposicion, pertenece a dos colombianos con muchas pilas que estan desarrollando una encomiable labor de impulsar el arte de Espana y america Latina en estos Emiratos y, en general, el Medio Oriente. Les ha ido bien, la mitad de la exposicion se vendio en los primeros tres dias, y ellos esperan que se vendera la totalidad antes de que termine el 22 de marzo.
Cuenten cosas de por alla, que cosas suceden, como marcha todo. No olviden que estoy muy lejos y no me entero de muchas cosas aunque en ocasiones entro al internet y leo El Heraldo y El Tiempo, pero no es lo mismo.
Reciban, queridos amigos, un fuerte abrazo desde esta orilla del desierto de Arabia".

Mujeres de palabra. Armemos la espantosa

#ColombiaTieneEscritoras.  Colombia tiene mujeres en el ecosistema del libro y la lectura  Pronunciamiento de mujeres colombianas frente al ...