jueves, diciembre 02, 2010

La Casa de Meira



Quizá nunca fue su propietaria; eso no importa. Puede que la derriben para hacer un edificio o la conviertan en un café internet, una esquina de perros calientes, una funeraria, una EPS, un banco, un parqueadero o cualquier estupidez en las que esta ciudad se especializa, pero la casa blanca de la calle 74 con 60 seguirá siendo La casa de Meira. Nadie podrá destruir su contorno en los jardines.

Al menos quienes sabemos lo que ella significó para la más grande poeta que ha dado esta tierra, diremos al pasar por allí: aquí quedaba la casa de Meira. 

Entonces alguien nos preguntará:

- ¿Y qué pasó con ella? 

Y tendremos que responder: al parecer su familia, sin capacidad para mantenerla, se vio obligada a venderla. No sin intentar que el gobierno la comprara para hacer de ella un museo o un centro cultural, que debería ser el destino natural de la gran quinta de estilo art decó donde Meira vivió la mitad de su vida  y que, se dice, fue diseñada por Manuel Carrerá.

Me consta que hace más de un año un miembro de la familia estuvo tocando las puertas de la alcaldía, de la gobernación y de la empresa privada para tratar de interesar a los "prohombres" de la ciudad en la idea de la casa museo, y todo lo que obtuvo fue que le asignaran a un mando medio la tarea de ayudarle a redactar un proyecto. Ese proyecto fue complementado y presentado meses después a algunos decanos de la Universidad del Atlántico con la intención de llegar más adelante a ponerlo en conocimiento de la rectoría y de allí al Consejo Superior que, se supone, debía acoger la propuesta de adquirir el inmueble y echar a andar un proyecto cultural que preservara el legado literario de la poetisa, se convirtiera en un centro de animación literaria para las nuevas generaciones a la vez que en un centro de consulta para investigadores especializados y por supuesto, en un lugar de interés para los visitantes. Pero a pesar del interés de los decanos, la ruta parecía ser demasiado larga y lenta y la familia tenía urgencia por resolver la situación de la casa, que de tiempo atrás presentaba signos de deterioro.

La biblioteca, los cuadros, las cartas, los manuscritos, las fotografías y todo aquello que se constituye en patrimonio de la nación y del mundo cuando muere un autor consagrado podrían tenerse a buen recaudo y a la vez cumplir una función educativa y cultural en el mismo espacio en que habitó la artista. Un café, una tienda, un salón de conferencias, la terraza, el jardín y el aura inigualable de Meira hubieran contribuido a eso tan importante que llaman la autosostenibilidad, y con ello sin duda la ciudad hubiera agradecido y retribuido  de alguna forma todo el amor y devoción que ella siempre le profesó y plasmó en múltiples textos.

No se sabe por qué, como ella misma anticipó en este bello poema, pero lo cierto es que ahora la casa está en venta y parece que a nadie le importa. Ciudad ingrata esta; ignorante, indigna de su recuerdo. 


Patricia Iriarte




Ausencia de la casa

Meira Delmar


Donde estuvo la casa
queda el aire.



No se sabe por qué.



Nadie pudo
destruir su contorno
en los jardines,
la sólida techumbre que impedía
el vuelo de los niños tras los sueños,
las rejas enhebradas de jazmines,
los balcones.


Otra tuvo que ser
la causa de su salto hacia el vacío.

Las ventanas quizá se abrieron juntas
y partieron de golpe cielo arriba,
aleteando las hojas de madera
como antes lo hacían cuando el viento.

O las puertas, tal vez
fueron las puertas
al forzar los dinteles y las jambas

en busca del espacio contenido
en las líneas estáticas del muro.

Todo ha podido suceder en torno
de esa huida sin rumbo de la casa.

Todo menos que mano alguna hiriera
su cuerpo que habitaba la alegría.






jueves, noviembre 25, 2010

Mujeres poetas, reuníos


XVII Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres Poetas
XVII National and International Meating of Woman Poets
 Homenaje a Clemencia Ttariffa – in memoriam
Cereté, noviembre 25 al 28 de 2010

Con la participación de 31 poetas de Colombia, Serbia, Eslovenia, México, Venezuela, España, Suiza, Dinamarca y Puerto Rico, comienza hoy esta importante cita con la poesía que organiza cada año el Centro Cultural Raúl Gómez Jattin de Cereté, Córdoba.

Ana Ristovic, Mairym Cruz-Bernal, Rosa Anca, Stanka Hrastelj, Marie Silkeberg, Marusa Krese y Thelma Jaet Garibaldi, Orietta Lozano, Tallulah Flores, Eugenia Sánchez Nieto, Margarita Vélez, Yirama Castaño, Margarita Galindo, Mery Yolanda Sánchez, Lindantonella Solano, Patricia Iriarte y Beatriz Vanegas, entre otras.


La programación general del evento se inició desde el 22 de noviembre con los talleres de Creación Poética de Marga López y Claudia Patricia Silgado dirigidos a niños (as) y  jóvenes, y este jueves 25 a las 10 de la mañana continúa con un recital poético en la Casa de la Mujer de Cereté. A las 7:30 de la noche en el Auditorio del Centro Cultural Raúl Gómez Jattin es el Acto Inaugural en Homenaje a Clemencia Tariffa, con un recital de las poetas invitadas y un concierto de flauta traversa a cargo de Madame Gorgona de México.

El viernes 26 a las 9:30 a.m. el poeta Hernán Vargascarreño, ofrecerá la conferencia Clemencia Tariffa o la tragedia hecha poesía,  y posteriormente se hará el lanzamiento del libro Colombia en la poesía colombiana. Los poemas cuentan la historia.  Premio Literaturas del Bicentenario. 2010, a cargo de su editora, Luz Eugenia Sierra.

sábado, noviembre 20, 2010

Proyectos que hacen Región


Biblioteca María Mulata Lectora, en Rincón del Mar, Sucre

Un proyecto que transforma jóvenes a través del arte, la cultura y el medio ambiente. 

En octubre pasado un grupo de artistas y miembros de la biblioteca estuvo en ciudad de México representando a Colombia en el Encuentro Iberoamericano de Educación Artística y Cultura,  luego de que la experiencia fuera reconocida por la Organización de Estados Iberoamericanos como una de las mejores iniciativas de Educación Artística No Formal de Colombia.


¡Vale la pena conocerla y ayudarla a volar!

lunes, noviembre 15, 2010

Textos para conjurar la lluvia



No recuerdo en toda mi vida haber conocido un invierno tan largo. Recuerdo aguaceros torrenciales, prolongados, tercos; aguaceros imborrables, como aquel que me atrapó en una pequeña cabaña del Tayrona hace unos años y que me hizo conocer la claustrofobia. Fantasié, tras cinco horas de agua continua, con que era el comienzo del segundo diluvio en la historia de la humanidad y que tendríamos que salir en medio de la lluvia a buscar comida hasta que solo quedaran las raíces desnudas de los árboles y los peces chapoteando en las aceras inundadas.

Ahora es este invierno desbordado que ensancha ríos, que horada tierras y que amenaza cimientos y paredes. Agua que desconcierta al mar, agua que todo lo cubre con su verdín paciente. Humedad que se convierte en moho, lama, musgo, hongo, manchas, óxido infame, maderas podridas.

Agua. Lluvia. Aguacero. Arroyos charcos paraguas improperios ruegos hasta cuándos. Poemas que brotan y reverdecen.




El discurso del agua

Lluvia alfabeto
lluvia lenguaje
lluvia cascada de sentidos.

Discurso que el agua pronuncia
gota a gota
sin pausa, sin prisa
sin notar nuestra existencia.
sin misericordia entonces
ni sombra de arrepentimiento.






Romance de ciudad y lluvia

Ahora es la una y veinte de la tarde y llueve con ganas,
como casi nunca llueve en Bogotá. Me gustaría estar contigo, aquí o enfrente de cualquier ventana, mirando esta persiana de agua que se descuelga sobre la ciudad. Me gustaría mirarla abrazada a ti, para conjurar esta nostalgia y el frío que viene siempre con las tardes lluviosas.

Llueve con ganas, y mientras la ciudad se deja querer
por el agua, yo me muero de ganas de quererte y de cubrirte
de besos húmedos. De miles y miles de besos que caigan
sobre ti, como aguacero.

Dl libro Territorio de Delirio (1998)

lunes, noviembre 01, 2010

La poesía de Margarita Vélez


Margarita Vélez Verbel nació en Corozal (Sucre) y estudió Derecho en la Universidad de Cartagena. En 1995 publicó el libro de poemas Los ángeles sólo bajan una vez, con el que ganó la convocatoria del Instituto Distrital de Cultura y Deporte de Cartagena, ciudad en la que vive desde muy joven, y en el 2007 su segundo poemario, Del polvo y el olvido, editado por la autora y la Editorial Pluma de Mompox.

Tiene inéditos otros dos libros de poemas: El libro de las destrucciones y Espinas y cenizas, y uno de ensayo, Religión, sexo y misoginia. 

Con esta selección revisada y autorizada por la autora, Cantaclaro continúa divulgando el trabajo literario de los escritores y escritoras caribeñas cuya obra, como esta de Margarita Vélez, sobresale por su fuerza y calidad. Juzguen ustedes mismos, pues esta poesía habla por sí misma, y queda resonando...



DEL LIBRO “DEL POLVO Y EL OLVIDO” (2007)


Palabras

Necesito decir algo:
que el alma se me tuerce,
que me corren ríos,
que muero,
que no soy sólo un montón de huesos
que envejecen con el tiempo.
Necesito algo más que este día
que transcurre y cae al vacío.
Algo más para no desbordarme ansiosamente
entre autos y gente que marcha y se hunde,
para no perderme entre horas de desesperanzas
y de hormigas que luchan contra el hambre.
Necesito sueños grandes que alivien mi vacío
que me llenen mientras caigo.




Universo

Ya que he sido todos los hombres
y he padecido todas las afrentas
en este único cuerpo y en este único tiempo.
Ya que he esperado con una esperanza ciega
bien me merezco algún cielo,
alguna piedra donde posar este cansancio.
Bien merezco un día de reposo,
un pan para mi hambre,
un creador menos duro,
una ansiedad más corta.



Gris

En estos días 
en que sufro,
en que he desnudado mi alma a las tormentas,
en que a veces me siento grande
con la soberbia y la rabia que guarda el que soporta,
quisiera encontrar un culpable
a quien poder colgar de un árbol,
un punto, un dios miserable
al que quejarme,
una ira suprema que me parta.




Atravesándome

Me pierdo entre estas cosas repetidas, entre estos
                                       /vahos pestilentes
Me deprimo
pobre de mí que soy mi verdugo de día y de noche.
Pobre de mí que he bebido de otras aguas
                             /y me consume otra sed.
Mas me valdría, de un salto, atravesarme
                             /como un alfiler
a una mariposa



Un río

En algún momento el alma reposa
y es como una bestia pastando,
como un río.
Es entonces bella con todas sus torceduras,
Dejándose tender las trampas de la nostalgia.
En algún momento el alma es plena y solitaria
y se basta a sí misma
como el cuerpo al placer.
Entonces se siente la vida,
el agua fuera de su cauce
enseñando otros caminos,
seducida por su propio canto.
Toma con igual goce su dulce y su veneno.



Del polvo y el olvido

Cuando me haya marchado
y sólo quede el polvo
alguien por mí quedará en esta rueda
repitiendo cada cosa, cada acto.
Se llamará distinto
y jamás habrá escuchado mi nombre
pero soñará y sufrirá igual.
Librará consigo las mismas batallas
y pretenderá cosas que nunca hallará.
Estará cansado al final
y yo no le conoceré.
Le entregaré parte de mi mortalidad
como una hoja se entrega al viento.
Como la hierba a cada cosa que en ella crece.
Cuando me haya marchado
y todo se repita en otro,
habré resucitado sin gloria
del polvo y el olvido.
Vendré a treparme en otra mortalidad dolorosa
a usurpar otro espacio y otro aliento.


POEMAS DEL LIBRO  "EL LIBRO DE LAS DESTRUCCIONES"


Las sopas

Recuerdo bien a mi madre con su crucifijo de pepitas,
con su rosario en la mano.
la recuerdo repitiendo sus avemarías
y explicándole a sus hijos las bondades del reino venidero
que nos atraería su dios judío.
La recuerdo son la huella de una trompada que le diera mi padre en el ojo
diciéndonos que dios era justo.
La recuerdo con su resignación cristiana, con su urbanidad de Carreño,
con la cartilla del padre Astete mientras hacia las sopas.
la recuerdo con sus ojos escrutadores, investigando lo que ocurría
en el fondo de mi alma, para impedir que juzgara, que cuestionara, que luchara,
que pensara, que viera la mierda hasta el cuello en que estaba untada aquella familia, toda la indignidad que reinaba entre esas cuatro paredes.
La recuerdo con su moral cristiana, con su moral de perros
la recuerdo metiéndome por los ojos su puto cristianismo.



Herencia familiar

Para Carmen Sofia Verbel , mi madre.
para Sara Duque Bonoli (In memoriam )


Cómo me duelen mi madre y mis abuelas.
Cómo me duelen sus mundos reducidos al fogón y a las salas de parto,
sus vidas envilecidas, sus esclavitudes.
Pobres seres reducidos, pobres mariposas de llanto.
Cuánta violencia les pesa,
cuánta violencia agazapada en los cuartos,
en sus faldas, en sus cópulas de goce exclusivo del macho.
Cuánto silencio se cierne sobre sus hijos procreados y paridos a la fuerza,
como un doloroso hierro clavado al vientre.
Cuánta mierda escondida bajo el techo,
entre la manteca caliente y el café en las mañanas.
cuánta podredumbre.

jueves, octubre 28, 2010

Garavito, in memoriam


Qué quién era Fernando, me preguntaba el poeta Leo Castillo ante mi lamento esa tarde en la red social por la muerte de quien fue mi maestro en el periodismo y en la vida. Lo fue y no dejará de serlo. Porque cada vez que escribo, ante cada palabra que elijo, con cada frase que completo, por cada idea que logro transmitir, con cada emoción, recuerdo a Fernando. Recuerdo sus lecciones, siempre implacables -e impecables- de redacción; recuerdo sus terapias peripatéticas, que de patéticas no tenían nada pero si mucho de enriquecedoras y reveladoras de su verdadero temperamento.

Fernando era, ante todo, un poeta en el sentido vital de la palabra, y para esa generación de periodistas que nos iniciamos bajo su tutela a finales de los ochentas, Garavito, como le decíamos cariñosamente, fue un padre intelectual y una cátedra viviente de buen periodismo, de independencia, de pasión creadora, de acérrima honestidad y sensible inteligencia.


Fue hermosa la época en que conocí a Fernando. Se iniciaba el año 88 y él tenía la responsabilidad de inaugurar una nueva propuesta periodística en Colombia. Yo, con un par de años de experiencia que había adquirido en el Noticiero de las Siete y en el Semanario Zona, me fui a buscar trabajo en La Prensa, un tabloide dirigido por Juan Carlos Pastrana que se preparaba para hacerle competencia en Bogotá a los tradicionales periódicos capitalinos, incluyendo El Espacio. Lo de que fuera dirigido por un Pastrana no me gustaba ni cinco, pero sabía que su jefe de redacción era Fernando Garavito y de éste ya tenía referencias.

El periódico, además, iba a ser diagramado por el artista Gustavo Zalamea, y a él llegaron, durante ese primer y apasionante año, plumas como las de Eduardo Arias, Pedro Badrán, Miguel Silva, Sonia López, Olga Sanmartín,  y muchos otros que tuvieron luego un brillante recorrido por el periodismo. Yo tenía al menos dos meses de embarazo cuando me dijo que era una firme candidata a formar parte del equipo, así que se lo confesé con una mezcla de pudor y de miedo, preguntándole si él creía que eso representaba algún problema para mi contratación. “¡Faltaba más!”, fue su respuesta. “¿Cómo así que las mujeres no van a tener derecho a quedar embarazadas? Ni que se les ocurra.” Y siete meses más tarde, cuando mi hija nació, tituló con su nombre una esquela preciosa en la sección de cosas del día.

Era un “neura”, sí, y más de una vez me sacó piedras y lágrimas al colgarme un artículo o rehacerme una crónica. Pero me alegré profundamente por la suerte de tenerlo otra vez como editor en Cromos, unos años más tarde. Fue la apasionante y al mismo tiempo dolorosa época de la Asamblea Constituyente, y de los homicidios de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo Ossa.

En 1992 prologó mi primer libro de poemas después de haberme acompañado en la difícil etapa de corregir, reescribir y descartar versos que no tuvieran un mínimo de decencia literaria. También eso le agradezco hasta hoy. Y su amistad, que muchos años más tarde, a pesar de los exilios y los éxodos que cada cual vivía, se mantuvo intacta en su calado y calidez.

Patricia Iriarte. Barranquilla, octubre 29 de 2010






Ejercicios de soledad



Fernando Garavito




Estamos solos la mosca y yo
en esta tarde de sábado.
No intento sorprenderla como ella,
que surge sin saber cómo
mientras levanto la vista del libro donde leo
de atardeceres y congojas.
Lo más admirable de la mosca no es su vuelo geométrico
ni su lenguaje de figuras,
sino esa suerte echada que la distingue
y que la obliga a aceptar el destino
de haber llegado a morir a este sitio sin boñigas,
donde el único horizonte posible es la almohada.
Es evidentemente joven la mosca,
de pequeño tamaño, silenciosa, casi aséptica,
ni siquiera con el deseo de encontrar una borona,
un compañero,
con el que pueda hablar de sus preocupaciones de mosca
-que yo ignoro-,
de viajes al basurero y a los desperdicios,
que ella haría con actitud deportiva en caso de no haberse
extraviado aquí
lejos de sus hermanas.
Sé bien que las moscas no son acariciables
menos con el pensamiento,
de suerte que me acostumbro a pensar en ella
como un hecho súbito que surge y desaparece,
para nada necesitada de mí o de mi creencia,
satisfecha consigo misma en sus esguinces y rincones.
Esta mosca es lo menos mosca que haya conocido,
pero ella debe saberse mosca para ser tan encantadoramente solitaria:
toda clasificación parte de mí, a ella la tiene sin cuidado
ser mosca u hombre o elefante,
en su fuero íntimo le importará poco que ella sea hombre y yo mosca,
y no se extrañará de no verme volar
cuando compruebe que llevo mis dos patas a la cabeza
y la sacudo para que produzca palabras y pensamientos,
o cuando suene el teléfono trayéndome tus noticias
o cuando me siento descuidadamente cerca del periódico,
mientras le ayudo a que aparezca muerta y ya. Como yo, como todos
.









HOMENAJE DE LA POETA YIRAMA CASTAÑO
Del Libro inédito Memoria de Aprendiz


Un ángel en Lisboa



A Fernando Garavito



Me imagino que se levanta cada día

                         con ganas de zumbar,

que se despliega sobre el papel
con la rabia propia
 y las miradas ajenas puestas sobre él.
Me imagino que despierta
y persigue los olores más extraños,
aquellos rancios, aquellos agrios.
Me imagino que da vueltas sobre la palabra
y se posa sobre ella,  multiplicándola.
Me imagino que busca la luz,
limpia sus alas,
se guarda de sí mismo
y espera el golpe por venir.
Me imagino que sigue atento,
más allá de toda sombra,
que busca los desechos,
que los lame y los escupe.
Me imagino que tiene frío
        que su cuerpo ya es poema
y que la ciudad,
adoquín por adoquín,
se parece a él.


Para conocerlo más:



* Nota de la revista colombiana Razón Pública, a la cual se había sumado este año Garavito como editor adjunto.



* Entrevista de Mónica del Pilar Uribe para Rebelión:

* Página de la Fundación Lannan, que le había otorgado en 2006 el Cultural Freedom Award.



* Una de sus acciones más sonadas recientemente: la carta que envió al presidente de la Universidad de Georgetown, a raíz de la vinculación del ex-presidente Alvaro Uribe Vélez a esa institución:
http://criticaypunto.wordpress.com/2010/08/



*Artículo titulado "Los cuatro jinetes de nuestro apocalipsis"
http://www.bonavet.com/page66.htm



* Nota de la revista Cambio en noviembre de 2008 sobre su libro Banquete de Cronos:
http://www.cambio.com.co/culturacambio/734/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-3648723.html


* Sobre su visita a Bruselas a comienzos de este año, donde ofeció una conferncia para el Palamento Europeo:
http://www.senadoragloriainesramirez.org/index.php/2010/03/visita-de-fernando-garavito-a-bruselas-y-el-parlamento-europeo/

jueves, octubre 07, 2010

Un festival para transformar los tiempos

Hace poco menos de diez años el miedo se enseñoreaba en los Montes de María; El Carmen de Bolívar era  una ciudad sitiada por los violentos; la palabra estaba encerrada, amordazada, negada. Lo que cambió afuera lo sabemos, mal que bien, pero ¿Qué cambió adentro para que hoy sea posible que de los Montes de María y de la Serranía del Perijá bajen los relatos y sus relatores y se lleve al espacio público la palabra de los que siempre habían sido  "inaudibles" e "invisibles"?

Las historias de dolor y de alegría, los recuerdos del horror y la apuesta por la esperanza emergen de las mismas personas que ayer se escondían en las cañadas para escapar de la muerte y sellaban sus ojos, sus oídos y sus labios para no ver, para no oir, para no decir.  Cientos de niños, jóvenes, mujeres y abuelos emergen para recuperar su espacio y su tiempo en la sociedad. Emergen desde un duelo elaborado y acompañado; emergen de una decisión de vivir; emergen de un proceso de aprendizaje que transforma los modos de ver y de pensar. De verse y de pensarse.

Podría decirse que una metodología, la del Cuerpo Audiovisual, ayuda a obrar el cambio que hace posible la apropiación de un lenguaje por parte de hombres y mujeres sencillas que no tienen, en su mayoría, una instrucción escolar básica. Pero en realidad, lo que mueve todo esto es el compromiso de un Colectivo con su comunidad y la convicción de que la comunicación es un derecho y desde allí es posible construir espacios de encuentro, tejer relaciones, crear discursos propios y sobre todo, hacer de la paz una vivencia cotidiana.

Los documentales que se proyectaron la semana pasada en la plaza de El Carmen de Bolívar y en la sede del Colectivo de Comunicación Montes de María Linea 21 dentro de la programación del Festival Audiovisual de los Montes de María. Versiones de la memoria, son apenas el botón de muestra de un movimiento que crece silenciosamente, como las flores, pero se enraiza profundo, como los árboles.
Rodolfo Palomino, de San Basilio de Palenque, 
recibió el màximo galardón otorgado por el público 
con "La lucha de los kuagros".

Keiner Morales, director de Colectivo
Audiovisual de Maria la Baja, ganador del 
segundo puesto.




Iván Alvarez, director del colectivo
de San Jacinto, ganador del tercer lugar.










Luz Marina Rodríguez, de Ovejas,
Narradora de la Memoria

























Mujeres de palabra. Armemos la espantosa

#ColombiaTieneEscritoras.  Colombia tiene mujeres en el ecosistema del libro y la lectura  Pronunciamiento de mujeres colombianas frente al ...