
Opulenta, megalómana, concentradora, desbordante. La ciudad sigue creciendo, alcanza sus límites, se desborda de la meseta donde nació y chorrea por igual pobreza y riqueza hacia las cuatro esquinas cardinales. Entre más rica más bella, entre grande más lenta, entre más moderna más tóxica. Bogotá, la capital de Colombia, crece en altura y en profundidad.
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