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lunes, enero 31, 2011

Crónica desde Dakar, en vísperas del FSM


Dakar, Senegal, enero 24 de 2011



Por Pilar Trujillo


Ando de nuevo en este continente negro, tan enigmático para nosotros los latinoamericanos.

Dakar se vació antier, de sopetón: la peregrinación anual a Touba coincidió con mi llegada a la capital; vine desde Rufisque, ciudad de arena, seca y polvorienta, de donde salieron también millares de vehículos para cumplir la cita religiosa. La gente viajó en buses, en chivas -igualitas a las colombianas-, en carros desvencijados al lado de las supercamionetas 4x4 (de esas que se roban en un 2X3, como dice otro amigo), en carretas tiradas por caballos y aún a pie.

En Touba pasarán casi una semana, aunque no hay hoteles ni comodidades, baños ni agua… dormirán envueltos en su propio fervor religioso. El Imán y los marabúes guían esta incesante marcha en donde todos hablan bajito, como en secreto, mientras los parlantes con la oración musulmana de las mezquitas han subido el volumen y se escuchan por doquier. Los canales de televisión no hablan de otra cosa, entre imágenes mil veces repetidas y tipos sentados a manera de estatuas, discutiendo en ronda en su idioma, el wolof.

Mientras, otras marchas y movilizaciones crecen: hace cuatro meses hay cortes de electricidad por largas horas al día; el gas para cocinar subió de precio, la gasolina también y ni hablar del agua, que apenas se ve en todo el país, aunque en la ciudad se derrocha sin misericordia. El ministro de energía y minas es hijo del Presidente Wade. Corrijo: su título es "Ministro de Estado de Cooperación Internacional, Planificación Urbana y Regional, Transporte Aéreo e Infraestructuras", pero su papá le ha pedido que se ocupe personalmente del chocante asunto de las movilizaciones. Los periódicos de oposición lo mostraron en su elegancia incomparable con las manos metidas en los bolsillos, al lado de imágenes de pedreas y helicópteros que sobrevuelan todo, especialmente la peregrinación a Touba, pues se teme que los inconformes hayan infiltrado las filas de los fieles. ¡No solo en Colombia hay revoltosos infiltrados!

Senelec, la Sociedad Nacional de Electricidad, debe 15 millones de euros a sus proveedores… en las zonas periféricas de Dakar hay tan solo tres horas de luz al día y, como no son programadas, los electrodomésticos se dañan…  y nadie responde. ¡Se rebosó la copa! En Whakinane, Pikine y Guédiawaye, barrios donde he trabajado, jóvenes y adultos le prendieron fuego a las llantas el fin de semana e impusieron la estrategia de tierra quemada, nada distinto a replegarse por raticos y aparecer en nuevos lugares con piedras por montón (¿de dónde sale siempre tanta piedra, en tantos sitios, en momentos tan precisos?); el Grupo Nacional de Bomberos huyó y llegó el temido Grupo Móvil de Intervención de la Policía, lanzando gases lacrimógenos.

Nunca vi en Senegal tanta excitación y alboroto; los ánimos están exacerbados y los marabúes tienen un apoyo creciente, pues muchos de estos líderes religiosos han apoyado las movilizaciones contra el gobierno de Wade  -que parecería querer tender a la monarquía, por aquello de una eventual sucesión de Karimcito, que es ya candidato presidencial desde su ministerio-  y que brindan a favor de sus propios aspirantes, pues el año entrante habrá elecciones.  "El poder no se hereda, se merece", es el lema del delfín.

Y mientras, Dakar se prepara para el Foro Social Mundial, que comienza el 6 de febrero; el sector turístico dakaruá y senegalés sabe que este febrero hará su agosto; la ocupación hotelera está completa desde julio del 2010… Los que no reservaron a tiempo buscan hoteles fuera de la ciudad, en Rufisque, Thies, Thiaroyé. Por lo demás, no hay una sola pancarta en la ciudad que invite al Foro. La universidad, donde se realizará, no brinda información. La misma ENDA, organización con la que trabajo y dinamizadora central del asunto, no ha hecho publicidad. Eso sí, en los barrios populares bulle la algazara de la preparación con obras de teatro, cantores y cuenteros, foros y talleres de las organizaciones sociales.

No alcanzo a imaginar este Foro, que espera 50 mil personas de afuera, en medio de los recortes de electricidad, las movilizaciones populares y los gases lacrimógenos, con costos crecientes de alimentos y transporte local, y la desbordada desesperación de este pueblo de mujeres preciosas y hombres gigantes. Lo que sí puedo imaginar es que Wade pondrá en marcha cualquier dispositivo para solucionar, así sea momentáneamente, la situación: no se arriesgará a permitir que el Foro, vitrina internacional a la que vendrá Evo Morales, evidencie tanta vergüenza.

Y lo que espero es que los movimientos sociales de Senegal, tan distantes a los nuestros en organización e historia, logren mostrar al mundo -por mucho que el neocolonialismo siga presente-  que no están quietos, que tienen iniciativas y que siempre hay despertares y esperanzas…